Lucio Zerimar se fue de Tandil al Caribe
Por Pablo Díaz (*)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA los ocho años, Lucio Zerimar comenzó a tocar la guitarra en su hogar, rodeado de una familia de músicos. Diez años después, recibiría su primera guitarra como regalo de egreso, símbolo de la dedicación que tiene por el arte.
En esta entrevista, habló de sus inicios en el Conservatorio hasta su vida en Panamá y Costa Rica, donde vive de la música. Explicó cómo una de sus canciones terminó en la plataforma Netflix, la importancia de explorar distintos géneros y el compromiso que se necesita para triunfar en la música.
-¿Cuándo y cómo obtuviste tu primera guitarra?
-Hice los últimos tres o cuatro años de la secundaria en Polivalente. Cuando terminé, en la escuela juntaron plata y me regalaron mi primera guitarra. Yo tenía 17 ó 18 años, y ya hacía diez años que venía tocando unas cuatro o cinco horas por día. En la entrega de medallas del acto de fin de curso, me dieron la guitarra.
-¿A los ocho arrancaste a tocar la guitarra y a los nueve ya estabas en el Conservatorio?
-Arranqué a estudiar en el Conservatorio Isaías Orbe cuando tenía nueve años, a los ocho había empezado a tocar en casa. Estudié hasta los trece más o menos y dejé, porque en un cierto punto se empezó a poner algo académica. La música que se estudiaba en el Conservatorio era muy eurocentrista, ponen el foco más en eso.
-Además de la guitarra, ¿qué otro instrumento tocás?
-Con los que más cómodo me siento y con los que más tiempo he invertido son guitarra, bajo, la voz y el piano, pero también un poquito de batería, flauta traversa, esos son los instrumentos que más toco. Después hago algo de percusión. Cuando vivía acá, en Argentina, tocaba el bombo, porque me gustaba mucho el folklore argentino.
-¿Quién es tu referente en la música?
-Si tuviese que decir alguno, sería Astor Piazzolla, me parece increíble; Fito Páez; Spinetta. De Tandil, una gran compositora es Julieta De La Canal. A nivel mundial me gusta Robert Glasper, Willie Colon, un orquestador de salsa y Rubén Blades.
-¿Qué género de música tocás?
-A mí me gusta mucho el jazz, desde muy chico empecé a estudiarlo, es como un lenguaje.
-Además de la música, ¿tenés otro hobbie?
-Me gusta surfear y la jardinería, son realmente las cosas que me gusta hacer, el surf es un deporte increíble que te expone al mar. La jardinería es algo que siempre me gustó un montón y ahora me mudé a una casa muy bonita con mi compañera de vida, junto con mi perro y mi gatita, y empecé a plantar plantas en todos lados.
Ir creciendo
-¿Cómo fue tu niñez?
-Siempre fui un poquito vago, era más de andar en la calle todo el día, en bici de arriba abajo. Yo fui nacido y criado en Villa Italia, en Magallanes y Primera Junta.
Nunca fui mucho del deporte, sí me gustaba eso de salir a andar en bici por ahí, ratearme de la escuela e irme a pasar las mañanas en las sierras, prendía un fueguito y me quedaba mirando a mi alrededor.
-¿Cómo está conformada tu familia?
-Somos cuatro hermanos, todos varones, mi mamá y mi papá. De mis hermanos, dos de ellos han sido padres, así que tengo tres preciosos sobrinos. Uno de mis sobrinos está acá, la más bebé, viviendo con mi hermano y su mujer, y los otros viven en Córdoba, y el resto de mi familia vive en Córdoba.
-¿Cómo reaccionó tu familia cuando te fuiste del país?
-Me apoyaron un montón, no les di mucha opción tampoco, no es que les pedí permiso, les avisé. Siempre fui muy devoto de la música y cuando vivía en La Plata estaba haciendo mi vida, pagaba mi comida, mis gastos, mis cosas y el alquiler, y llegaba todos los meses raspando, pero llegaba, y eso yo lo veía como un logro muy grande en mi historia personal.
-En una entrevista en radio Nitro vos dijiste que tocabas la guitarra para pagar el alquiler.
-En los últimos años, cuando vivía en Argentina yo lo estaba implementando, y siempre llegaba raspando, pero siempre traté de que mi mayor ingreso sea así, tocando música.
La partida y el cambio de vida
-Primero estuviste en Panamá y luego en Costa Rica, ¿cómo es vivir allá?
-Primero fui a Panamá, a una isla del Caribe llamada Bocas del Toro, es un archipiélago súper bonito. El Caribe como uno se lo imagina: arena blanca, aguas turquesas, palmeras por todos lados, divino, lo disfruté un montón.
Después de tres años yo ya había tocado en todos los lugares en los que se podía tocar y en todos los formatos: solo, en dúo, en grupo, en trío, etc.
-¿Te fuiste solo allá?
-Me fui cuando tenía 24 años, con un amigo. Nos fuimos de Boedo hasta Lima. Me fui porque conocí a una chica en la sierra de Córdoba, era amiga de mi hermano, y ella me dijo que fuera para el Caribe, que los músicos allá cantan todos los días, cobran en dólares, y yo dije: ´Dónde firmo´. Viajé hasta Lima con la guitarra en la espalda y la mochila que pesaba como treinta kilos, en pleno diciembre. En Santiago del Estero, terminamos durmiendo afuera de una estación de policía en la ruta, tapándonos con un abrigo, me acuerdo estar tirado ahí y sentir algo en el hombro, me fijé y tenía un alacrán. En Lima teníamos un avión, de Lima a Medellín, de Medellín a Panamá, nos habremos gastado capaz cien dólares en cada pasaje.
-¿Hay alguna costumbre de Costa Rica o Panamá que haya llamado la atención?
-Cada pueblo y cada cultura tienen sus pequeñas cosas. En Panamá la gente es muy individualista, son un pueblo muy bueno, muy generoso. En Costa Rica me sentí un poco más abrazado por el pueblo, son tipos muy educados, todos te tratan de usted, son muy cariñosos y la comida de Costa Rica es fantástica, un desayuno típico costarricense es el pinto: arroz con frijoles y natillas con huevos, queso frito con café.
-¿Preferís ser solista o tocar en grupo?
-Son dos cosas distintas, hay momentos en los que sí y hay momentos en los que no, cuando yo estoy necesitando más plata, tocar solo me viene bastante bien, porque puedo cobrar el ciento por ciento.
La música en grupo es mucho más entretenida, porque hay bastantes voces interactuando, y cuando uno toca con gente que sabe tocar, que encima es amiga, se vuelve muy genial. Prefiero con otros músicos, siempre y cuando los otros músicos tengan algo que ofrecer.
Reconocimiento
-¿Cómo fue que tu tema terminó en Netflix?
-Eso fue en pandemia. Yo subí el tema ‘Como el Agua’ a una plataforma que uso y empecé a mandar emails por todos lados, habré mandado como cincuenta emails, y un día me llega un correo de esta gente diciéndome que eran la producción de una serie llamada ‘Siempre Bruja’ de Colombia, que les había gustado la canción y que la habían puesto en la lista para la producción de música de la segunda temporada. Se canceló la segunda temporada, y todo quedó en la nada.
-¿Qué proyecto a futuro se viene?
-Gracias al esfuerzo de los años, conseguimos un terreno con mi hermano en Córdoba. Tengo la intención de construir una pequeña casa ahí, por lo menos para tener un espacio, ponerle un piano acústico y saber que en algún momento tengo una casa que tiene un piano.
-¿Qué mensaje les das a los jóvenes que quieren dedicarse a la música?
-Que trabajen con amor, que traten de aprender todo lo que puedan de todos los géneros que se les aparezcan, ninguna música es mejor que otra. Yo toco canciones de Bad Bunny en mi trabajo re armonizadas, le cambio los acordes para que suenen de otra manera totalmente distinta. Que nadie te diga qué es mejor y qué es peor, el camino es de cada uno y cada uno decide cómo caminar, siempre con humildad, tratando de ver que es lo que uno puede aprender, no se casen con un género.
(*) Esta entrevista fue realizada en el marco de la Práctica Profesional 1 de la Tecnicatura en Comunicación Social del ISFDYT 10 de Tandil, bajo la tutela de la profesora Carolina Cordi.
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