Los primeros de la fila llegaron antes de la 1 de la madrugada
Durante toda la semana se repitió la postal sobre Rosalía de Castro al 1100, donde una extensa fila de vecinos procuraba un lugar para las prácticas acuáticas en el flamante natatorio del CEF 42.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas vecinas consultadas por Eco TV contaron que la primera llegó a la 00.45, en busca de un turno para aprender a nadar. La mujer, quien asistió junto a su hija, logró dormir un rato en su auto, mientras se turnaban para asegurarse el lugar ante la ventanilla de la secretaría de la institución educativa.
La segunda persona interesada en anotarse arribó a las 3.45, mientras que el grueso de los asistentes se presentó a partir de las 6. Desde entonces, la cola fue ganando en metros y a las 13, horario previsto para la apertura de la inscripción, doblaba por Liniers y ocupaba gran parte de la cuadra, situación que se mantenía inalterable una hora después.
Sentados sobre la vereda, algunos con banquetas y reposeras, los vecinos llevaron canastas con mate, alimentos y entretenimientos como libros, además del celular, para pasar las largas horas de espera.
Entre los motivos, algunos señalaron que era su sueño aprender a nadar y varios refirieron que viven cerca del CEF 42, pero también manifestaron que no tienen posibilidades de abonar la cuota en un natatorio privado.
En calma y con enorme paciencia, algunas voces consideraron que la cola era extensa por dos meses de clases y sugirieron que para 2022 deberían evaluar cambiar la modalidad de inscripción para evitar que pasen buena parte de la noche para conseguir un cupo.
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