Héctor Di Rocco no recuerda un día o una noche en que no haya leído
Héctor Di Rocco tiene 71 años y es oriundo de Gonzales Chaves. Tiene una gran pasión por la literatura y la escritura, que lleva adelante desde 1977.
Por Romina Aldana Camejo (*)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos inicios de Héctor Di Rcco en la escritura se dieron en un diario local de su pueblo, Gonzales Chaves; y hoy organiza sus tiempos para sentarse a escribir y hace experiencia en los talleres de escritura.
-¿Por qué empezaste a escribir?
-Siempre me gustó la lectura y nunca dejé de leer, ni siquiera cuando tenía que dar finales, siempre leí, no recuerdo una noche o un día en que no haya leído algo. Principalmente novelas, después teatro o cuentos, literatura de ficción. Un día se me ocurrió escribir una historia, en el año 77, me gustó; la di a leer y a algunos les gustó también. Y después, en el 79, participé por primera vez en un concurso donde me dieron una mención.
-¿Cuándo empezaste a escribir?
-Fue en el secundario, hacía algunas pavadas, con versos, rimas, algún campeonato de algún deporte, esas cositas sueltas que simplemente eran por algún fin de semana o alguna fiesta. A los 17 años empecé a trabajar en un diario de Gonzales Chaves, mi pueblo. Cuando faltaban noticias, había que rellenar y yo escribía algunas cosas, con personajes del barrio, algunos familiares, cambiando sus nombres.
-¿Cómo trabajás tus cuentos?
-Los voy pensando y, cuando me pongo, casi que los termino.
He visto los primeros cuentos que escribí y estaban mal.
-¿Sobre qué escribís? ¿Podés escribir sin consigna?
-Algunos relatos son de tipo policial, no porque haya algún enigma, sino porque normalmente hay algún hecho trágico, algunos están basados en historias de mi pueblo. También escribo relatos recordando cosas de mi niñez, de mi adolescencia en el barrio, situaciones que pasan en un pueblo chico, como es Gonzales Chaves. En general, escribo sin consigna. Pero, a veces, me viene muy bien la consigna tipo ejercicio. Lo que más me gusta de lo que he escrito no fue por una consigna, es una cosa que empecé a realizar antes del taller con Patricia Ratto.
Sobre la literatura y talleres de escritura
-¿Cuál es tu género literario favorito?
-Si tuviera que elegir algo, diría la novela, que tiene sus ventajas, porque hay cosas que no se pueden poner en un formato más chico que una novela, me gustan mucho las pequeñas novelas, de 100, 150 páginas, y la novela del siglo XIX, porque los escritores de ese siglo casi que exponían una filosofía de vida.
-¿Por qué participás y qué has aprendido de los talleres de escritura?
-Arranqué en talleres de lectura. Después apareció la oportunidad de hacer talleres de escritura, aprendí mucho de los demás y de los libros que los otros leen, autores que no sé si hubiera conocido. Aparte ya estoy en un momento en el que empiezo a releer a mis autores favoritos.
La dedicación a la escritura
-¿Cómo fueron tus inicios en el taller de Patricia Ratto?
-Con Patricia Ratto empecé como tallerista de lectura y, en algún momento, comencé el taller de lectura y escritura. Ella da consignas, a veces las seguimos, no es obligación, son pequeños ejercicios.
En algunos casos las consignas coinciden o se parecen a cosas que yo ya tenía pensadas o que ya tenía escritas, entonces las voy retomando y eso más o menos lo voy corrigiendo. Intercambiamos historias con algunos otros amigos y sigo leyendo, me gusta más leer que escribir.
-¿Qué es lo que más te ha costado escribir?
-No puedo escribir poesía. Hay algunas historias que tengo anotadas, pero me parece que la idea ha sido hasta ahora mayor a mis fuerzas. Novelas tampoco escribí.
-¿Cuántas horas de tu semana le dedicás a la escritura?
-Depende de varias circunstancias, ahora desde hace un año y medio, estoy escribiendo un libro sobre física que me llevó mucho tiempo, han sido cerca de 600 páginas. Pero cuando salgo a caminar todos los días, casi siempre estoy pensando en algún cuento o historia. De alguna manera, yo lo veo como trabajar en la escritura.
La lectura como un todo
-¿Hay un escritor que leas frecuentemente?
-Casi todos del siglo XX: William Faulkner, por ejemplo. De los argentinos me gusta mucho Héctor Tizón, Borges también, algunos de sus cuentos son extraordinarios. Onetti y Di Benedetto también me gustan mucho. He leído los grandes rusos, dos o tres veces. En su momento leí mucho lo que se llamaba escritura indigenista.
-¿Cuál es el libro o autor que más influyó en tu vida?
-Hay una novela que se llama En el camino de Jack Kerouac, que es de la generación perdida de los norteamericanos de fines del cincuenta. La volví a leer el año pasado después de más de 50 años, me gustó mucho, no ha perdido actualidad. Desde el punto de vista literario, hubo varios libros que destaco: Los miserables, me marcó siendo adolescente; también una colección de relatos hecha por Borges y Bioy Casares que se llama Los mejores cuentos policiales. Otra que me marcó mucho fue Cumbres borrascosas.
-¿Hay un libro con el que te hayas emocionado?
-Uno puede ser Crimen y castigo y otro, Luz de agosto de Faulkner.
-¿Cómo se siente participar de concursos literarios?
-Alguna vez gané alguna mención, me gusta participar, pero lo que no me gusta es que normalmente vienen muy acotados en páginas, mis historias no suelen ser de pocas páginas.
Rituales y bloqueos creativos
-¿Tenés algún ritual para sentarte a escribir?
-En silencio y en un lugar tranquilo, a la noche cuando hay quietud en la ciudad. Cuando me pongo a escribir, ya tengo algo armado desde antes. La primera escritura es lo que me va saliendo.
-¿Creés en los bloqueos creativos?
-Yo creo que el bloqueo debe existir, pero como no soy un profesional de la escritura ni vivo de eso, podría pasarme, pero a mí no me preocupa, porque también tengo otras cosas para hacer que también me gustan, mucho va por la lectura o seguir trabajando en mi profesión.
-Cuando leés lo que escribís, ¿qué sentís?
-En general me gustan bastante los finales de los cuentos, los diálogos. Lo que pasa es que cuando los releo después de semanas, meses o años, veo que tienen errores, después en el medio, se ve que falta trabajo. Me gusta más que nada la idea de lo que es la historia, pero reconozco que le falta mucho.
(*) Esta entrevista fue realizada en el marco de la Práctica Profesional 1 de la Tecnicatura en Comunicación Social para el Desarrollo Local del ISFDYT 10 de Tandil, bajo la tutela de la profesora Carolina Cordi.
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