“En Tandil hay más HIV de lo que se piensa”
El Centro Convivencia en Diversidad (CED) se inició en 2013 y se mudó a Tandil el 12 de junio de 2015. Se encuentra ubicado en Cheverrier 314 y funciona de 14 a 20, todos los días de la semana. Es dirigido por Gustavo Pernicone, que dialogó en extenso sobre la problemática del HIV en Tandil.
Por Annabella Cruz Rodríguez (*)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailGustavo Pernicone fue expulsado de su hogar a los 19 años, estuvo ocho meses viviendo en la calle, le faltaban siete meses para recibirse y nunca más retomó la carrera. En 2013, en Moreno, un grupo de amigos lo invitó, “porque no había nada en esa época y armamos Convivencia en Diversidad Moreno, que después se transformó en Convivencia y Diversidad Zona Oeste, porque había gente de todos los distritos”, explica.
-¿En ese tiempo te viniste a vivir a Tandil?
-Sí, en 2015, porque mi mamá no andaba bien. Llegué acá y fue automático ‘che, estás en Tandil, nos das una mano para organizar una orga acá’. El 12 de junio se formalizó Convivencia. No vine con esa intención específica, primero quería habituarme, acostumbrarme a la ciudad, ver qué hacía.
Decidí dedicarme de lleno a ver cómo podíamos hacer, más que nada, para que los adolescentes y los jóvenes no vivieran en una situación que los marcaba y no les permitía una vida un poco más fácil solamente por ser LGBT. Y ahí empezamos.
-¿Cómo les fue?
-Tuvimos bastantes problemas con la Municipalidad. En una de las reuniones, un concejal dijo: ‘Lo único que falta ahora es que quieran hacer a Tandil cabeza de provincia LGBT’. Estábamos bajando las escaleras con los chicos del Palacio Municipal y dijimos ‘hagamos el primer encuentro provincial en Tandil, ciudad de no discriminación e invitamos a todas las organizaciones para abril de 2016’. Y ahí se afianzó mucho, porque hicimos una marcha en el centro, fueron tres mil personas. Empezamos a trabajar mucho con la Universidad, Cruz Roja.
-¿Qué otras problemáticas han atravesado?
-La propia comunidad se invisibiliza, intenta no salir o no hacer encuentros por el miedo al rechazo, a la represión, al bullying, a los golpes. Hemos tenido situaciones graves. En un conocido boliche bailable, por ejemplo, a una de las chicas trans la agarraron del cuello y los de seguridad estaban mirando, no hicieron nada, y la piba tiene 19 años, no era de acá.
Vivir con el virus
-¿Cómo se trabaja en la prevención de HIV?
-El centro de testeo rápido de Tandil cumple siete años. La persona viene sólo con la primera y segunda letra de su primer nombre, del apellido y la fecha de nacimiento, eso crea un código, el modo en que lo vamos a conocer. Es la forma de prevenir la difusión de datos personales y evitar el prejuicio social.
-Lo más importante es chequearse para saber cómo es tu situación.
-Claro, una persona que nunca se hizo un testeo de VIH tiene todas las posibilidades de estar conviviendo con el virus y no estar enterado. No nos olvidemos de que en la provincia de Buenos Aires tres de cada diez personas que conviven con VIH no lo saben, estás hablando del 30 por ciento de las personas que están conviviendo con el virus. Nosotros hemos detectado casos que, según los médicos, han tenido ocho o nueve años conviviendo con el virus.
-¿Qué está pasando con la prevención?
-Hace décadas que no hay campañas permanentes, en estos momentos estamos dando ESI. Se calcula que 2024 cerró con un 9 o un 11 por ciento de lo que se tiene que enseñar y la Educación Sexual Integral es base fundamental, por lo menos en el secundario, para que el joven adolescente tome conciencia de lo que es.
-¿Cómo ayudan a quienes dan positivo en los testeos?
-El centro hace el testeo rápido. En caso de que la persona dé positivo, se deriva a Infectología del Hospital con un acompañamiento de hasta tres meses y, si la persona quiere, puede ser recibida por nuestros acompañantes terapéuticos o nuestros psicólogos. Si tiene obra social, prepaga, se deriva a un infectólogo. Lo que hacemos nosotros es controlar que el Estado cumpla con los tiempos y formas establecidos por Naciones Unidas, e insistir mucho en los sistemas de salud.
-¿Qué sucede el primer tiempo después de que el paciente da positivo?
-El primer año, cada tres meses, deben tener supervisión. Le estás diciendo a una persona que el virus lo va a tener toda la vida en su cuerpo. La forma de decirlo es fundamental.
El tema es cómo manejamos la información y toda la parte psicológica, que es mucho más grave. En la provincia de Buenos Aires, de cada cien, veintiséis tienden a abandonar el tratamiento.
El sistema de salud público y el privado no tienen conciencia de la importancia de esta enfermedad. Por ejemplo, hay un joven al que lo tuvieron a las vueltas y fue mal diagnosticado, falleció tres meses después por no recibir un tratamiento adecuado.
Una persona que es detectada con VIH y cumple la norma de tomar la pastilla a diario y no consume alcohol, con seis a ocho meses de tratamiento máximo, está con carga viral cero. Si bien el virus está en el cuerpo, es como si estuviera encapsulado. El mayor problema es la mala predisposición de aquellos que son los que tienen que acompañar al paciente y una sociedad que todavía no está preparada para esta enfermedad. Tandil tiene nuestro centro de testeo, pero a nuestro alrededor, hoy no tienen nada.
La realidad y los chequeos
-¿A cuántas personas le hacen en el día el test de VIH?
-Estamos en unas veintiuna o veintidós personas por día. En este año de crisis, no salimos a los barrios, bajó a cuatro o cinco personas que se realizan los testeos.
Nosotros recorremos las entidades educativas en donde realizamos charlas. Por ejemplo, en la Universidad, cuando vamos una vez al año en cuatro horas, hacés 110 ó 120 testeos y este año no fuimos, porque eso representa un gasto de 40 mil pesos para nosotros. No hay ningún aporte del Estado, pero sí nos reconoce como organización.
-¿Sus pruebas son gratuitas?
-Son gratuitas, confidenciales, nuestros acompañantes terapéuticos son gratuitos y también el asesoramiento legal de la abogada Lucía Lorusso Dierickx. Logramos una beca internacional para capacitarla, con certificado oficial, en todo lo que es leyes y acuerdos internacionales. Con respecto al VIH, es la única doctora en toda la región con esa formación.
-¿Cuántas personas en la actualidad tienen VIH en Tandil?
-En Tandil nos mienten a tal punto que, en 2019, nos sentamos para organizar el 1 de diciembre y nunca más lo hicimos con la Municipalidad. Nos presentamos para la conferencia de prensa y ese año habíamos detectado diecinueve personas, y el Municipio reconoció que todo el sistema de salud en Tandil, más nosotros, habíamos detectado diecisiete. Si preguntás, te dicen que están en el orden de los 150 ó 160. La realidad es que al Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida) -la organización que lucha contra el VIH/SIDA en todo el planeta de Naciones Unidas-, nosotros declaramos que tenemos 128 mil infectados en todo el país.
-¿Por qué declaran una cantidad que no es real?
-Porque bajaría de estatus en salud pública internacional y políticamente no es bueno, es el riesgo de salud, y un país que tiene un crecimiento tan importante tan exponencial en los últimos siete años de VIH, hace que países desarrollados recomienden a su población no visitarlos. Por otro lado, tenemos problemas de partidas de dinero. Como Argentina está luchando tan bien contra el VIH, le entregaron medicamentos gratuitos a las personas, pero esas partidas no llegaron, es la realidad.
En Tandil calculamos un número aproximado de 500 personas con VIH. Este año hemos detectado a personas de entre 14 y 72 años con VIH, hay un crecimiento, es más, se declaró en un medio que no hay campañas de concientización y ni entrega de profilácticos.
(*) Esta entrevista fue realizada en el marco de la Práctica Profesional 1 de la Tecnicatura en Comunicación Social del ISFDYT 10 de Tandil, bajo la tutela de la profesora Carolina Cordi.
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