"Decir que el Conicet está aislado y no es productivo habla de un nivel de desconocimiento muy grande"
El director del Conicet Tandil, Alejandro Zunino, detalló la importancia de que los estados inviertan en ciencia y señaló que los países más desarrollados son los que mayores recursos destinan a las investigaciones. Asimismo, aclaró que hay una permanente transferencia de conocimiento desde el ámbito científico hacia la sociedad para resolver problemas. "Si uno mide la productividad de los investigadores en términos del impacto que generan y en función de cuánto se invierte, el rendimiento es altísimo", afirmó.
El candidato más votado en las recientes PASO, Javier Milei, prometió que de ser electo en octubre privatizaría el Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y eliminaría el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, acusando a los científicos de no ser productivos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos dichos recuerdan a la desafortunada frase de Domingo Cavallo, cuando en 1994, en calidad de ministro de Economía mandó a la investigadora Susana Torrado “a lavar los platos”.
Para profundizar sobre el tema, El Eco de Tandil conversó con el doctor Alejandro Zunino, titular del Conicet Tandil y del Instituto Superior de Ingeniería del Software de Tandil (Isistan), una Unidad Ejecutora de doble dependencia Unicen-Conicet.
Cuando era adolescente y en su San Juan natal cursaba la secundaria en una escuela técnica dependiente de la universidad nacional, tuvo docentes que en ese entonces cursaban su doctorado y que en esa época -treinta años atrás- ya investigaban el control automático de lo que hoy conocemos como drones.
“Era alucinante ver y escuchar esas ‘locuras’, te abre la cabeza. El impacto que eso tiene en un joven, el estar en contacto con los que están en el tope de una temática y esa curiosidad por ir más allá, cambió mi vida profesional”, describió.
La curiosidad y el amor por la ciencia lo llevaron a formarse como ingeniero de sistemas en la Universidad Nacional de Centro y a doctorarse en la misma casa de estudios en Ciencias de la Computación. Luego se postdoctoró en el extranjero, pero eligió hacer ciencia en la ciudad y el sistema público, convirtiéndose en una voz autorizada y respetada para dialogar sobre cómo se investiga en la región.
-¿Cómo funciona el sistema científico argentino?
-El sistema científico funciona con gente que aprende a hacer ciencia y es un camino bastante largo porque implica pasar por una carrera de cinco años y hacer un doctorado de 4 o 5 años más, estamos hablando de una formación muy importante. También puede haber una formación post doctoral que a veces se hace en el exterior. Ahí uno es investigador y va a parar al sector público o privado.
A raíz de la discusión planteada en los medios de la posibilidad de cerrarlo, hay que decir que los investigadores resuelven problemas pero con herramientas importantes como la originalidad, porque son problemas que nadie pudo resolver antes.
En todos los países del mundo la investigación científica la financia en gran parte el Estado, y acompaña esas inversiones el sector privado. Los países más desarrollados tienen inversiones multimillonarias.
-¿De qué manera se vincula el Conicet con la sociedad?
-En el Conicet de la región tenemos presencia de cerca de 500 personas que trabajan para el organismo y la universidad. Como resolvedores de problemas nos alimentamos de los problemas de nuestros medios; industria, pymes, ciudades, campo.
Por ejemplo, en una región con tanta presencia de animales se estudia cómo mejorar la producción de carne, enfermedades de los bovinos, los parásitos, mejoras en la producción de leche, mejoras de pastura.
En informática investigamos cómo mejorar el software, la inteligencia artificial, aspectos de seguridad, industria metalmecánica. Hay un trabajo permanente con los gobiernos, por ejemplo, recientemente colaboramos para mejorar la capacitación del personal del estado utilizando inteligencia artificial.
Los científicos también forman formadores, explican cómo acompañar en el aula estos procesos. La ciencia atraviesa todo, acompañamos a gobiernos locales en procesos de modernización y toma de decisiones, porque la ciencia se aplica en todo.
-¿Qué sucede realmente en términos de productividad?
-El candidato Milei mencionaba que hay baja productividad. Si uno mide la productividad de los investigadores en términos del impacto que generan y en función de cuánto se invierte, el rendimiento es altísimo.
Se mencionó a la NASA, que todos ubicamos que es un organismo que pone naves en el espacio, y la comparación es equivocada. Compararla con un pequeño sector del Conicet que se dedica al espacio (hay una agencia aparte para ello) es equivocado. Es sólo una porción pequeña del Conicet y la NASA tiene un presupuesto 2024 de 25 mil millones de dólares, mientras que el Conicet en el 2022 tuvo una partida de 400 millones de dólares, entonces hablamos de otras magnitudes, claramente.
El prestigio del Conicet es muy alto y está al tope de los organismos científicos latinoamericanos, y es más prestigioso todavía si uno pone en la balanza el dinero que se invierte acá. Y como Conicet también generamos impacto en la formación de recursos humanos al servicio de la ciencia, los gobiernos y la industria. Tenemos que copiar el modelo de éxito de los países más desarrollados, que son los que invierten más en ciencia.
También se puso en tela de juicio a las ciencias sociales, eligiendo un ejemplo de algo que uno no entiende muy bien para tomarlo de forma jocosa. Muchas de esas investigaciones cuando uno entra y lee los artículos científicos, hay un gran valor ahí. Hablaron de alguien que estudiaba las reacciones de Whatsapp y esas investigaciones tienen impacto en el estudio de los grupos laborales y las dinámicas de grupos. Los títulos suenan graciosos para generar un atractivo marketinero, para que lo lean, pero eso no significa que la ciencia sea mala, no se la puede juzgar por el título simplemente.
-¿Qué impacto tienen las investigaciones en el ámbito industrial y social?
-En Tandil hay investigadores que trabajan con la industria de la construcción y le bajan el consumo de energía a las industrias importantes, reducen el impacto en los costos y en cómo esa empresa compite para exportar. Se reutilizan desechos como telgopor para incorporarlo a ladrillos o pisos y reducir residuos, además mejorar las propiedades de los ladrillos livianos y aislantes. Todo lo que menciono hace a la universidad.
Las investigaciones del Conicet necesitan de un financiamiento que es importante para nosotros, pero no se puede comparar con otros países porque son fracciones insignificantes. Algo que hemos aprendido los argentinos es a trabajar con pocos recursos y obtener resultados de alta calidad y competitivos a nivel mundial.
No estamos desconectados de la realidad, la mayoría de los problemas que nosotros atendemos todos los días tienen que ver con demandas del sector productivo, de las pymes, y de gobiernos e instituciones diversas que nos plantean dificultades.
El financiamiento también proviene de privados a través de convenios para buscar soluciones de forma societaria. Así que la relación entre el sector público y el privado es día a día.
En el Conicet regional tenemos personal administrativo que acompaña a nuestros investigadores y ofrecen el trabajo a los gobiernos, cámaras y empresas, ofrecemos al mercado nuestras capacidades para resolver problemas y es permanente el acercamiento a la industria.
-¿Cómo se miden los resultados de las inversiones en el área?
-Tiene un correlato que no se ve que son inversiones millonarias de largo plazo. En los ‘80 y ‘90 en USA se definió una línea de grandes desafíos y uno de ellos era el logístico, cuál era la mejor forma de hacer los recorridos.
Ahora Estados Unidos es líder en ese tipo de compañías y todos lo disfrutamos. La ciencia se puede ver en cuestiones palpables, y en otros términos, que son inversiones de riesgo y apuestas a futuro que hacen los estados.
Los avances en logística que generaron avances en computación, o la inteligencia artificial que fue un fracaso rotundo hace décadas, hasta llegar a la actualidad. Ahora la Unión Europea está financiando investigadores para producir microprocesadores y competir con Estados Unidos, con una inversión de millones de euros con resultados a largo plazo.
Es necesario que los estados financien estos proyectos por la magnitud de las inversiones, por las problemáticas de cada país, por el riesgo que implica hacerlo. En Argentina sabemos que hay urgencias más acuciantes. Está el programa “Ciencia contra el hambre” para entender los problemas nutricionales, colaboraciones permanente con los sistemas de salud por distintas problemáticas.
Decir que el Conicet está aislado y no es productivo habla de un nivel de desconocimiento muy grande y de una gran soberbia. En la región nos han visitado candidatos en diferentes épocas y hemos explicado con gusto cómo trabajamos, y lo haremos con el que venga.
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