A dos semanas del incendio que arrasó con la papelera, la familia trabaja en la mudanza a un nuevo viejo local
En la jornada de ayer se cumplieron catorce días del suceso que dejó sin nada a la Papelera Menchón. Las llamas consumieron íntegramente los depósitos llenos de productos inflamables y, como consecuencia de la ignición, el local sufrió el derrumbe de una gran parte de su estructura. Oscar Menchón, propietario de la firma, confirmó que ya comenzaron con la mudanza al nuevo local.
El sábado 28 de diciembre será una fecha imborrable para la familia Menchón. En horas de la tarde, fuera del horario comercial, una llamada al Cuartel Central de Bomberos alertó sobre un incendio que se estaba originando en la papelera ubicada en Montevideo y Rodríguez.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos efectivos llegaron con celeridad y comenzaron una ardua tarea por más de seis horas para controlar el foco ígneo. En el medio de la labor de los bomberos, el avance arrasador de las llamas provocó la caída de una parte del techo del local y, con ese derrumbe, también sucumbieron las paredes que contenían los depósitos por calle Montevideo.
Parte de la familia propietaria de la tradicional papelera se hizo presente en el lugar de los hechos y observó como el fuego arrasaba con el emprendimiento de más de dos décadas de historia. “Era mi papelera, ahora ya no queda nada” fue una de las pocas expresiones que brindó Oscar, dueño del emprendimiento, a los presentes.
Muchos de los vecinos que observaban desde la calle se acercaron a Oscar y su hijo para brindarles un mensaje de apoyo ante semejante escenario desolador. El barrio vio alterada su rutina en una jornada donde hubo asombro, miedo y lapsos de incertidumbre ante la batalla librada por los bomberos contra las llamas.
El incendio fue de tal magnitud que requirió la participación de tres autobombas, un camión cisterna de la Municipalidad, dos palas, dos camiones con batea, veinte efectivos del Cuartel Central de Bomberos y otros cinco del de Villa Italia. Además intervino Camuzzi y la Usina, para cortar los suministros de sus servicios por precaución. También tuvieron intervención el SAME y Defensa Civil en materia de prevención.
Los días después
A las 48 horas de sucedido el incendio, los bomberos seguían trabajando en la esquina de Montevideo y Rodríguez. Mientras el tránsito estaba reducido por la presencia de los escombros en la cinta asfáltica, efectivos del Cuartel Central seguían enfriando las ruinas que había dejado el fuego para evitar cualquier daño extra a los ya evidentemente producidos.
En ese entonces, la familia responsable del emprendimiento aseguró que el incendio destruyó gran parte del stock de artículos escolares que estaban guardados a la espera de un nuevo comienzo del ciclo lectivo. Este material solamente representa una pérdida económica cercana a los 30 millones de pesos, según confirmaron a este medio. A esto hay que sumarle todo lo estructural que se ve a simple vista.
Pasada las dos semanas del incendio, la esquina en cuestión todavía muestra las consecuencias del mismo. Vallas y fajas de seguridad limitan el perímetro para evitar ingresos a la zona donde quedaron ubicados todos los escombros. En la vereda también hay restos de la pared que no resistió al poder de las llamas.
Toda la zona que quedó sin techo permanece con un dominio del color negro por el hollín generado por el incendio. En la habitación que se incendió, pero no sufrió el derrumbe de su estructura, se puede ver el piso repleto de hojas quemadas, restos de cartucheras y material escolar que no llegó a consumirse por completo. El olor a quemado se hace presente a pocos metros del local.
Vale recordar que el incendio se originó en uno de los depósitos. Dos de ellos se consumieron por completo porque las llamas fueron avanzando por Montevideo sentido a Yrigoyen, a punto tal que casi alcanzan a la veterinaria vecina. Para el lado de Rodríguez, el fuego llegó hasta la oficina de Menchón provocando importantes daños en la misma. El sector de atención al cliente quedó intacto.
Una nueva vieja casa
En un panorama desolador, los colegas de rubro expresaron su intención de solidaridad. De acuerdo a lo comentado por los responsables de Papelera Menchón, muchas papeleras y librerías de la ciudad se comunicaron con el propósito de aportar algunos productos como para que la firma, que tiene más de 20 años de historia, pueda reponer el stock para empezar de nuevo.
En la intención de empezar otra vez, la familia consiguió un nuevo lugar que en realidad es un sitio ya conocido. En la tarde del viernes, según pudo saber este diario, se selló el contrato para volver a ubicarse en un local de la calle Rodríguez al 1300, a una cuadra de donde estaban instalados hasta el incendio.
La particularidad del caso es que en ese mismo lugar comenzó la historia de Papelera Menchón hace más de un cuarto de siglo. De acuerdo a lo comentado por el propio dueño de la papelera, en la jornada de ayer comenzaron con la mudanza de lo poco quedó sano en Rodríguez y Montevideo rumbo al nuevo local.
Lo que podría haber sido un golpe final a un emprendimiento tradicional de la ciudad, terminó despertando la solidaridad de los ajenos y el compromiso y las ganas de los propios para seguir trabajando.
Que la reapertura de Papelera Menchón sea en el mismo lugar donde empezaron a trabajar hace casi tres décadas, le da un tinte especial a una historia que venía sombría.
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