El defensor de la Tercera Edad objetó la nueva política de medicamentos
“PAMI es una caja política”, afirmó Eugenio Semino. Además, objetó los requisitos que impuso la resolución.
En medio de los reclamos de afiliados, la reciente decisión del Gobierno nacional de restringir el acceso de medicamentos gratuitos a jubilados y pensionados generó el fuerte rechazo del defensor de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires Eugenio Semino.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún el especialista en la materia, esta medida no solo impactó en el acceso a la medicación con cobertura al ciento por ciento sino que también generó una “desesperación monumental”, a la vez que obliga a los afiliados a cumplir con una serie de requisitos como “si al jubilado que gana 338 mil pesos le sobrara mucho respecto al que gana 400 mil pesos”.
En diálogo con La Mañana de El Eco (104.1 Tandil FM, EcoTV y El Eco Streaming) el funcionario brindó detalles del impacto en la resolución y adelantó que podrían avanzar con la presentación de un recurso de amparo colectivo en caso de no obtener respuestas al planteo realizado.
Con tono crítico, objetó los requisitos que impuso el Gobierno, analizó el escenario actual y el rol de la industria del medicamento y aseguró que “todas las gestiones financian sus cuestiones políticas desde PAMI”.
“Los trabajadores jubilados pagaron estos medicamentos que hoy necesitan durante toda su vida porque PAMI es un sistema solidario que tiene el aporte de todos los trabajadores activos y también de los jubilados”, afirmó el especialista.
Desde su perspectiva, abordó el análisis de un tema que “no es nuevo” y que reaparece “cuando hay dificultades con la partida de medicamentos”, y es la que genera que “muchas otras prestaciones no se den, se den tardíamente o se den mal”.
“Cuando aparece una noticia de estas características se genera un nivel de desesperación monumental, aun cuando no está operativa”, detalló Semino, que indicó que se pondrá en vigencia una vez que el afiliado deba renovar la compra de los remedios recetados. “Es de una gravedad inusitada porque implica tratamientos que no se pueden iniciar o se suspenden”.
Para graficar el impacto en la tercera edad de este anuncio, expuso que en promedio reciben entre 200 y 400 casos por día de diversa índole, mayoritariamente temas de salud. Sin embargo, el miércoles “fue una catarata”, ya que se duplicó la atención por personas que “llegaron angustiadas por lo que podía pasar”.
Un precedente relevante
Durante la entrevista, hizo alusión a un punto que pasó inadvertido, pero que el organismo denunció oportunamente, y que podría tomarse como un precedente en la materia.
El mismo día que el Gobierno vetó la ley que modificaba la movilidad jubilatoria “apareció una disposición de PAMI, que nadie entendió, en la que indicaba que salían del vademécum 44 moléculas para evitar la automedicación, la autofarmacia, etcétera”. Al día de hoy siguen sin conocer “cuántos medicamentos representaban esas 44 moléculas”.
Sin embargo, Semino advirtió sobre la importancia de esta medida “porque implicó para los jubilados haber perdido en ese momento entre un 20 y un 30 por ciento del descuento que tienen por PAMI”.
En tanto, observó que esta circunstancia pasó desapercibida para el consumidor en función de los incrementos “constantes” en el precio de los remedios. A modo de referencia, indicó que el año pasado las jubilaciones tuvieron una actualización de “140 por ciento con bono y sin bono del 110 por ciento”, mientras que la inflación acumulada fue cercana al 200 por ciento “y los medicamentos aumentaron un 300 por ciento”.
En paralelo, lo que va del año “el jubilado sigue perdiendo respecto a la inflación, pero los medicamentos aumentaron el doble de la inflación”.
“Un disparate”
-¿El esquema contempla la entrega de cinco medicamentos con cobertura al ciento por ciento?
-Claro, la vía de excepción. Primero fueron siete que podían ser con prescripción médica, después se restringió a cinco y si superaba ese número el médico especialista tenía que hacer un informe. Últimamente se entregaban cuatro. Hasta esta disposición, los que estaban dentro del programa eran 800 mil jubilados y pensionados sobre un padrón de 5,3 millones. Es variable porque depende de las etapas de morbilidad, como en invierno, cuando crece la necesidad de medicamentos.
-Con esta disposición, ¿sólo un porcentaje seguirá recibiendo ese beneficio?
-Es un disparate la disposición, que es siempre la misma. Es anacrónica y no sirve para nada. Lo que se ensaya es poner límites como si al jubilado que gana 338 mil pesos le sobrara mucho respecto al que gana 400 mil pesos. La canasta de jubilados es de 912 mil pesos. El resto de los requisitos son patéticos. Tener un solo inmueble, solo el 50 por ciento de los adultos mayores tiene propiedad a su nombre; el tema del auto es grotesco porque en la disposición anterior decía 15 años de antigüedad, ahora son 10 años de antigüedad. El jubilado que tiene un auto lo usa para trabajar o porque a cierta edad tenemos movilidad reducida o problemas de motricidad. ¿Qué hace el jubilado cuando no puede comprar el medicamento? ¿Entrega la rueda de auxilio y después el carburador? Es un disparate, no se entiende.
-Y los jubilados que quedan afuera, ¿pagan un porcentaje?
-PAMI tampoco tiene capacidad para corroborar los datos. ¿Va a entrecruzar los registros de la propiedad? De hecho, no existe la posibilidad operativa en PAMI, ya se los dije a los funcionarios el primer día porque todo esto lo tiene que procesar una trabajadora social que ya no tiene capacidad de trabajo por el propio movimiento de las agencias.
-¿De qué va a depender?
-Lo que planteamos nosotros, y esperemos que así sea, es que se deje de lado y que se haga como se hacía históricamente con la prescripción del médico de por qué necesita los medicamentos. En paralelo, la encuesta social que hace la trabajadora social de PAMI de rigor para todos los trámites. Y punto.
PAMI, la política y la industria farmacéutica
En otro pasaje de la entrevista radial, el defensor de la Tercera Edad apuntó contra el organismo: “El PAMI es una caja política desde hace muchos años y todas las gestiones financian sus cuestiones políticas desde PAMI”.
De cualquier modo, planteó que “si hay funcionarios que generaron este descontrol, que se los persiga a ellos y no a las víctimas”.
Igualmente, para Semimo el tema de fondo es que “en PAMI el poder lo tiene la industria del medicamento”. En ese sentido, citó la fusión en 1997 de las tres cámaras del sector que actualmente “deciden el vademécum y los precios” de los remedios del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. “Son 5,3 millones de beneficiarios, un tercio del consumo del total del mercado de medicamentos”, alertó el defensor de la Tercera Edad.
Asimismo, enfatizó que la industria del medicamento “financia en Latinoamérica las campañas políticas de las distintas fuerzas”.
-¿Qué rol ocupa el jubilado en esta nueva gestión?
-La misma que la anterior y que la anterior de la anterior. Tenemos un sistema político con un pensamiento bastante primitivo, elemental, sobre el envejecimiento. Siguen creyendo que existe vejez. En el mundo esto cambió. El jubilado es un gran protagonista reproductor de riquezas. Para que acá sea eso, lo que hay que hacer son dos cosas: Garantizarles plata en los bolsillos y salud en el cuerpo. Son cosas que en el país se le restan. En una economía de mercado, si uno no es objeto de consumo, pasa lo que pasa en Argentina: un objeto a ser consumido por la enfermedad.
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