Avanza en el Concejo un proyecto para regular las cocinas domiciliarias que fue elevado por el Ejecutivo
La iniciativa apunta a legislar sobre una actividad económica que registra crecimiento exponencial en el marco de la crisis sanitaria y económica. Fue tratado en la Comisión de Producción, junto a funcionarios del Gobierno, y ahora lo abordará Salud. Luego, se habilitará su paso al recinto.
A comienzos de noviembre, el Departamento Ejecutivo elevó al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza que busca regular la actividad de las cocinas domiciliarias y fijar las condiciones de seguridad para quienes adquieren alimentos preparados en casas particulares, fuera del alcance del control bromatológico.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl texto tiene el propósito de legislar sobre una actividad económica que registra crecimiento exponencial en el marco de la crisis sanitaria y económica. No obstante, aclararon que no se pretende implementar un control restrictivo sino, por el contrario, acompañar a las personas que llevan adelante estos emprendimientos de subsistencia.
Por este motivo, la Secretaría de Desarrollo Económico Local y Relaciones Internacionales del Municipio, a cargo de Marcela Petrantonio, convocó a un grupo de trabajo integrado por el director de Bromatología, Federico Sánchez Chopa, y la concejal Marcela Vairo.
Finalizada la etapa de redacción, se elevó la propuesta al Concejo para ser tratado en la Comisión de Producción, Trabajo y Medioambiente.
En ese intercambio, surgió una serie de sugerencias que se incorporaron al texto propuesto, que ahora se remitió a la Comisión de Salud y Desarrollo Social para su tratamiento.
En principio, se estima que ingresaría en la próxima sesión para su debate y aprobación.
En comisión
Precisamente, el jueves pasado se llevó a cabo una nueva reunión de trabajo con la presencia del representante del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, Jorge Taylor. También participaron el Departamento Ejecutivo, la Universidad y organizaciones sociales.
“La cuestión principal es fomentar las buenas prácticas bromatológicas y mejorar las condiciones de estas improvisadas salas de elaboración de alimentos que, en definitiva, suelen ser la cocina particular de las familias dedicadas a esta alternativa”, describió la presidenta de la comisión legislativa, María Haydée Condino.
Esta opción “les permite subsistir en un marco de necesidad, agravado por la situación económica negativa derivada de la cuarentena por la pandemia de coronavirus”, agregó.
La realidad indica que muchas personas recurren a esta prestación de servicios como fuente de trabajo, producen alimentos en sus casas sin las herramientas y la habilitación correspondiente.
Ante este contexto, “se puede prohibir o ir por una alternativa superadora que significa controlar y acompañar”, graficó la legisladora municipal del oficialismo.
Dentro de estas microempresas familiares también hay algunas que tienden a introducir estándares de calidad y métodos de comercialización semi profesionales.
Aun así, existe una cuestión sanitaria bromatológica que no puede ser soslayada. Por ello, todas las personas que se dedican a estas actividades gastronómicas tienen que cumplir una serie de normas mínimas, como los cursos de manipulación de alimentos y los demás recaudos que exige el Código Alimentario Argentino para asegurar la inocuidad de los alimentos elaborados en estas cocinas domiciliarias.
A nivel provincial
En paralelo, los ministerios de Salud y de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, junto a municipios del sudeste, el INTI y el INTA, elaboraron normas para la habilitación de cocinas domiciliarias.
Se dio como respuesta a estas nuevas situaciones, con el abordaje de la regulación de los procesos de producción y comercialización de la agricultura familiar urbana y periurbana.
Regulación
Por otra parte, hasta que la pandemia sea controlada y mejore la situación económica se debe establecer un marco de seguridad para los consumidores y de equidad con los establecimientos que puedan verse perjudicados por este tipo de comercialización informal.
Además de las cocinas domiciliarias, el proyecto busca establecer normas para las cocinas comunitarias, de las que se tiene registro en Tandil a partir del año 2008.
Condino resumió las ideas fuerza del proyecto al señalar que busca integrar bajo un común denominador la producción alimenticia en cocinas domiciliarias y cocinas comunitarias; establecer protocolos de elaboración, manipulación, almacenamiento y transporte de los alimentos; brindar apoyo técnico y financiero; fomentar el asociativismo y la cooperación e instituir criterios de calidad.
El proyecto de ordenanza
La propuesta, con las modificaciones incluidas, parte del incremento de la comercialización de comidas caseras a domicilio, como así también del funcionamiento de las denominadas cocinas comunitarias, y ante la necesidad de una intervención regulatoria y de prevención sanitaria por parte del Estado municipal.
Al presentar los objetivos generales, el proyecto de ordenanza, en su artículo primero, plantea que tiene por finalidad brindar seguridad sanitaria a los consumidores de alimentos de elaboración casera y, al mismo tiempo, promueve una interacción entre micro productores locales y el Estado municipal, provincial y nacional.
Entre las características, apunta a la “integración conforme a un común denominador de la producción alimenticia elaborada en las cocinas domiciliarias y de la cocinas comunitarias y/o salas de elaboración de origen estatal y/o privadas y/o promovidas por organizaciones sociales”.
También “establecer un protocolo de elaboración, manipulación, almacenamiento y transporte de los alimentos; brindar apoyo, asistencia técnica, formación y capacitación en comercialización; alentar el emprendedurismo, fomentar el asociativismo y la cooperación; e instituir criterios de calidad”.
En el articulado, propone conceptos para regularizar la actividad de las cocinas domiciliarias. Así, avanza sobre los productos alcanzados, los requisitos que deberá cumplir la sala de elaboración en cuanto a los materiales de construcción, la iluminación, la ventilación, los muebles de cocina, las superficies donde se manipula el alimento, utensilios, sectores de elaboración, almacenamiento de materias primas y de productos.
Luego, establece los parámetros relacionados a los controles, la prevención y sanciones.
En el capítulo segundo, avanza sobre la creación del Registro Municipal de Cocinas Domiciliarias (CODO), que tendrá una vigencia de un año y deberá renovarse anualmente, y al cual deberán inscribirse los emprendimientos de este tipo.
Estímulos
Para finalizar, el texto de la normativa propuesta dedica un capítulo a los estímulos. Según el decimosexto, el Municipio “pondrá a disposición cursos periódicos para la capacitación permanente de los elaboradores de cocinas domiciliaras y/o cocinas comunitarias en forma gratuita”.
Además, “podrá brindar ayudas económicas en el marco de los programas preexistentes de Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales y/o la que en el futuro la reemplace, para aquellas iniciativas que promuevan mejoras de calidad y de salubridad en los productos elaborados para consumo” y promover y gestionar en el marco de los programas preexistentes y/o a crearse, “que los productos elaborados sean incluidos en los programas de promoción de comercialización en diferentes canales de venta”.