Se incendió una granja y se quemaron tres mil pollos
El siniestro ocurrió en Colonia Mariano Moreno. Se estiman pérdidas por 30 millones de pesos.
Un voraz incendio consumió dos galpones y generó pérdidas millonarias en una granja local, ubicada en Colonia Mariano Moreno, entre Gardey y María Ignacia, donde se quemaron tres mil pollos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailJoaquín Gonzáles, titular de Granja Gardey, contó con gran pesar lo ocurrido y, en diálogo con La Mañana de El Eco, por Eco TV, Tandil FM 104.1 y El Eco Streaming, solo ofreció palabras de agradecimiento para quienes los ayudaron en este difícil momento.
Según informó, el miércoles por la tarde, entre las 17 y las 18, hubo una baja de tensión, “algo que es normal”, se recalentó el sistema eléctrico y fallaron las medidas de seguridad.
“El galpón estaba equipado con sus medidas de seguridad, con térmicas, disyuntores y demás. Pero a veces las cosas fallan”, lamentó.
En concreto, se incineraron dos galpones, uno que estaba vacío y el otro en el que se encontraban un total de tres mil pollos que estaban por ser faenados.
Las estructuras y el cielorraso eran de madera, los comedores y bebederos de plástico y las camas de cáscaras de girasol. “Era todo muy inflamable. Había que darle un poco de oxígeno y una chispita para que no quedara nada”, expresó.
“Los chicos estaban trabajando en los galpones. Pero tenían que esperar a que atardeciera para faenar, para que los pollos estuvieran tranquilos, y se fueron a tomar unos mates. Y mi señora, que estaba en la casa al lado, se dio cuenta de que pasaba algo raro y los fue a buscar. Pero no les dio tiempo a nada, solo alcanzaron a sacar unos pollos que son los que estamos distribuyendo ahora”, relató.
De los cuatro galpones que dispone la granja, solo quedaron operativos dos, ya que los restantes fueron consumidos en llamas, y con ellos continuarán trabajando.
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Pérdidas millonarias
Su padre fundó la empresa en 1990 y, a pesar de que en la zona hay otros productores, por la trayectoria y el producto lograron instalarse en el mercado.
No obstante, esta pérdida representa una merma económica muy grande, teniendo en cuenta que cada pollo tiene un valor aproximado de diez mil pesos y se perdieron 3.000 animales.
“Es mucha plata, más la estructura de los dos galpones. Que todavía no saqué costos, pero deben ser más de 10 mil pesos cada uno”, contó y refirió que, lamentablemente, no tenía seguro
“En estos tiempos, te alcanza para vivir. Por ahí manejás volúmenes que son grandes, pero la plata no es de uno. Pagás a los proveedores, los sueldos y te alcanza para vivir. No es que te queda un gran volumen, un sobrante”, resaltó.
Con los dos galpones restantes, seguirán produciendo, lógicamente con algunas demoras, pero con la intención de poder seguir entregando.
Si bien aún está desequilibrado por lo acontecido, aseguró que lo primero que hará será pagar a los proveedores para poder seguir con la producción y abonar los sueldos.
“Papá lo hizo cuando estaba fundido con la granja; lo levantó de abajo. Yo voy a hacer lo mismo. Se levanta laburando, es la única manera, es lo único que sé hacer. Y desde ya, no hay palabras para agradecer toda la ayuda que nos han dado”, sostuvo.
Además, esta triste noticia empañó lo que debía ser un mes de celebración y de preparativos, ya que con su pareja, con quien están desde hace ya 16 años, tenían previsto casarse en enero.
“Nos íbamos a casar, pero ahora uno piensa en que hay que hacer otras cosas y no tiene ánimos”, dijo con la voz quebrada.
Ayuda de los vecinos y asistencia de Bomberos
Gonzáles ofreció solo palabras de agradecimiento para los vecinos que acudieron de inmediato a su predio cuando vieron las llamas y también a los bomberos de Gardey y Vela, que con gran celeridad se hicieron presentes.
Además, resaltó que muchos clientes se comunicaron con él para apoyarlo en este difícil momento.
“Muchos vecinos vinieron en ese momento a dar una mano. Los bomberos no daban a basto; vinieron las dos dotaciones de Vela y Gardey, se portaron genial. Y volvieron a venir ayer (por el jueves) a apagar lo que revivió, porque la bosta de pollo de hace como una brasa”, expresó.
Afortunadamente, gracias a la labor de los uniformados y de los residentes de la zona que realizaron un cortafuegos, las llamas no avanzaron hacia su vivienda ni hacia un sembrado de cebada que hay en el predio y que pertenece a un familiar suyo.
Asimismo, resaltó Gonzáles que no fueron solo los bomberos y los vecinos los que se arrimaron sino que también lo hicieron Matías Posse, director de Asuntos Agropecuarios del Municipio, y Gabriela Tellería, delegada municipal de Gardey.
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