Ajustados, pero impunes y tranquilos
Una vez más el Gobierno demostró que no está dentro de sus capacidades ser racional. Desesperado por la causa Vialidad y la acusación a Cristina Kirchner, el oficialismo puso en práctica un peligroso operativo clamor para alinear a la tropa.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Si la tocan a Cristina que quilombo se va a armar”, fue el poco original slogan que adornó esta especie de 17 de octubre K y el penoso objetivo con el que la Vicepresidenta pretende quedar en la historia: la impunidad como garante de la paz social.
Esa frase que repitieron en la última semana militantes, políticos, actores y hasta periodistas refleja también la visión que tiene el kirchnerismo de la división de poderes. Y peor aun la que tiene el Presidente, que fue nada más y nada menos que a TN a confirmar, una vez más, que en 2019 vendió el buzón más grande de su vida.
Con una irresponsabilidad enorme, el autodenominado “hombre del Estado de derecho”, “hijo de un juez”, demostró que no está a la altura del cargo que desempeña cuando se permitió hacer una comparación tétrica entre Nisman y Luciani.
Es tristemente entendible. Al Gobierno no le importan los procesos judiciales. Tampoco le importa que el encendido, contradictorio y poco claro discurso de Cristina no tenga validez legal. Al kirchnerismo le importa la calle para condicionar al Poder Judicial que, dicho sea de paso, fue en su mayoría nombrado y armado con jueces y fiscales nombrados por el propio kirchnerismo.
Mientras la mitad de los referentes del oficialismo coquetean con la idea de un posible indulto, como instaló días atrás Zaffaroni, y la otra mitad busca instalar la idea de la proscripción, la Argentina del gobierno nacional y popular sigue sumergida en cifras históricas de inflación, pobreza y desocupación.
El ministro súper poderoso que venía a encauzar el país y tardó casi un mes en nombrar a su vice agarró la tijera. Una vez más el ajuste, que en léxico K sería la “redistribución equitativa de gastos y subsidios”, no lo paga la política. El recorte anunciado días atrás por Massa y su equipo lo pagan la educación y la salud. Parte de lo que no se gaste en esas áreas se usará para los sueldos de los nombramientos masivos que hicieron en las últimas semanas. Los templos sagrados que hubieran generado un escándalo en otro Gobierno se derrumban con el kirchnerismo en el poder.
Así será recordado el gobierno nacional y popular de los Fernández. Con los argentinos ajustados y empobrecidos, pero impunes y con la amenaza de estar dispuestos a incendiar la República.
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