ANUNCIO Y REPERCUCIONES
Narges Mohammadi, símbolo de la lucha de las mujeres en Irán, ganó el Nobel de la Paz
La encarcelada activista iraní fue galardonada por el Comité Noruego, que puso de relieve la opresión de las mujeres y la situación de derechos humanos en general en el país islámico.
El premio de este año, según el Comité, “también reconoce a los cientos de miles de personas que el año pasado se manifestaron contra las políticas de discriminación y opresión del régimen teocrático de Irán contra las mujeres”.
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La noticia fue recibida con frialdad por Irán, que denunció una decisión “sesgada y política” y criticó en un comunicado que Mohammadi “fue declarada culpable de reiteradas violaciones de la ley y que cometió actos delictivos”.
El galardón se otorga pocos días después del primer aniversario de la muerte de la joven kurda Mahsa Amini, quien falleció a los 22 años tras ser detenida por presuntamente vulnerar el estricto código de vestimenta para las mujeres, lo que desató un amplio movimiento de protesta en la República Islámica que dejó varias centenas de muertos, entre ejecutados por decisión de la Justicia y la represión a las manifestaciones callejeras.
El 16 de septiembre, día del aniversario, a modo de protesta, Mohammadi y otras tres prisioneras quemaron sus velos en el patio de la cárcel, según su cuenta de Instagram, gestionada por su familia.
La activista, de 51 años, periodista y madre de gemelos adolescentes, fue arrestada en 13 ocasiones y condenada en total a 31 años de prisión y 154 latigazos, refirió la agencia de noticias Sputnik.
La primera vez que fue enviada a la cárcel fue hace 22 años y actualmente está alojada en la prisión de Evin, en Teherán, luego de ser condenada en enero de 2022 a ocho años y 70 latigazos.
Orgullo del hijo
Tras conocerse su distinción, su hijo Ali, de 17 años, declaró en una conferencia de prensa que estaba “muy, muy orgulloso” de su madre.
El premio es “una recompensa para el pueblo iraní”, dijo en París, donde vive exiliado con su hermana gemela y su padre, Taghi Rahmani.
La familia de Mohammadi también extendió un comunicado en el que declaró que la distinción representaba “un momento histórico e importante para la lucha por la libertad en Irán”.
“Por desgracia, Narges no puede estar con nosotros para compartir este momento extraordinario”, continuó el texto redactado por Rahmani, en nombre de la familia.
“Como siempre dice Narges: la victoria no es fácil, pero es segura”, concluyó.
Tras anunciarse el galardón, la ONU reclamó su inmediata puesta en libertad “y la de todos los defensores de los derechos humanos encarcelados en Irán”.
“El caso de Narges Mohammadi es emblemático de los enormes riesgos que asumen las mujeres para defender los derechos de todos los iraníes. Pedimos su liberación y la de todos los defensores de los derechos humanos encarcelados en Irán”, reaccionó la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dijo que el premio otorgado a Mohammadi era “un tributo a todas las mujeres que luchan por sus derechos arriesgando su libertad, salud e incluso sus vidas”.
Al pedido de liberación se sumaron Estados Unidos y las ONGs Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) que exigieron que “liberen de manera inmediata e incondicional a Mohamadi” tras felicitar a la activista por un galardón que recuerda “su lucha contra la opresión de las mujeres en Irán y para proteger la libertad de todos”.
El presidente estadounidense, Joe Biden, declaró en un comunicado: “Este premio es un reconocimiento de que, aunque actualmente se encuentra detenida injustamente en la prisión de Evin, el mundo todavía escucha la voz de Narges Mohammadi pidiendo libertad e igualdad”.
En su libro “White Torture” (“Tortura blanca”), Mohammadi denuncia las condiciones de vida de las prisioneras, especialmente en aislamiento, abusos que ella misma afirma haber sufrido. (Télam)