Un incendio de importante magnitud destruyó gran parte de una tradicional papelera tandilense
En la tarde de ayer se desató un impresionante incendio en el centro de la ciudad. La Papelera Menchón, ubicada en la esquina de Rodríguez y Montevideo, fue la gran damnificada por el foco ígneo al consumir dos depósitos donde se guardaban productos inflamables. Después de más de cinco horas de labor, los bomberos lograron controlar el fuego.
Un importante incendio se desató en la tarde de ayer en la ciudad y alteró la rutina de todos los vecinos de la zona céntrica. Minutos antes de la 15 las llamas empezaron a arder en el interior de la Papelera Menchón, ubicada en la intersección de Rodríguez y Montevideo, y provocaron importantes pérdidas materiales para la familia dueña de la marca. Los bomberos trabajaron durante más de cinco horas para controlar el fuego.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor causas que todavía se desconocen, las llamas se hicieron presentes en el interior de uno de los depósitos de la mencionada papelera minutos antes de las 15, casi sobre el cierre del horario comercial. Alertados por el humo, vecinos de la zona solicitaron la presencia de los bomberos y desde entonces comenzó una ardua batalla contra el avance de las llamas por sobre otras viviendas linderas.
El trabajo de los efectivos del cuartel central de la ciudad fue incansable pero en los primeros minutos obtuvo pocos resultados positivos. El depósito que ardía contaba con mucho producto inflamable, entre hojas, cartones y otros objetos de polietileno. Por ese entonces, la propagación de las llamas se hizo imposible de controlar y la columna de humo se podía ver desde todos los puntos de la ciudad.
Mientras cerca de una decena de bomberos intentaban apaciguar el fuego y empezar a controlar el incendio, otros ya vaticinaban que el tema iba para largo. Al mismo tiempo, los vecinos de la zona ganaron la calle ante la curiosidad de saber qué estaba pasando. Tanto por Rodríguez como por Montevideo, fueron en gran número hasta donde la cinta de peligro que limitaba el perímetro lo permitía.
Impávidos viendo el desarrollo del incendio algunos tomaban fotos o grababan videos, otros se preguntaban si había gente trabajando en el lugar cuando comenzó a desarrollarse el incendio y muchos empezaban a temer por sus propiedades ante el descontrol que se podía observar dentro de la papelera.
Derrumbe y temor
Pasada la primera hora de trabajo, la columna de fuego no cesaba y los bomberos comenzaron a realizar maniobras en los alrededores del depósito. Con la manguera de uno de los camiones fueron enfriando las medianeras de los habitáculos lindantes al sitio que había comenzado a arder en primer término.
El avance de las llamas hacia el exterior de la papelera ocasionó que la Usina tenga que cortar el suministro de energía eléctrica en toda la manzana por pedido de los oficiales. El fuego llegó a quemar parte del tendido eléctrico en la intersección de Rodríguez y Montevideo, como así también gran parte de un árbol que estaba en esa misma esquina.
Para la hora y media de incendio ocurrió un hecho que modificó la tranquilidad de los vecinos. Uno de los muros que daba a la calle Montevideo, el cual contenía el depósito en llamas, cedió ante la voracidad del fuego y se derrumbó a pocos metros de tres efectivos que estaban en pleno trabajo, cerca del ingreso al local.
La caída del muro generó que muchos vecinos, sobre todo los que más cercanías tenían con la construcción en llamas, pasen de un estado de curiosidad a uno de preocupación. Fue entonces cuando, por calle Rodríguez, dos vecinos se pusieron a contar lo que se veía desde sus patios y la cercanía que tenían las llamas con sus medianeras.
A pesar de esta descripción, el fuego se desplazó por Montevideo y se nutrió de otro depósito repleto de materia prima de la papelera. Ante los hechos ocurridos, los bomberos decidieron romper la puerta de una veterinaria que se encontraba pegada al lugar que por ese entonces ardía. La idea fue trabajar desde adentro de la propiedad vecina al fuego para encerrar las llamas en los depósitos y evitar que siga arrasando con la cuadra.
Tras más de cinco horas de trabajo, los bomberos del cuartel central y de Villa Italia, con la colaboración de la policía, Defensa Civil, el Sistema Integrado de Salud Pública y el Municipio de Tandil, representado en la figura de Alejandra Marcieri, secretaria de Protección Ciudadana, se pudo controlar el fuego y ponerle fin a un incendio de magnitudes importantes, como hace rato no se registraba en Tandil.
Pérdidas totales
Si bien todavía es muy reciente como para conocer a ciencia cierta la magnitud de los daños y las pérdidas ocasionadas para la firma familiar, a simple vista, por cómo quedó la estructura incendiada, ya se presume que no será fácil el regreso a la actividad.
El dueño de la papelera se hizo presente en el lugar de los hechos para observar con sus propios ojos cómo las llamas consumían toda su empresa de más de 25 años de antigüedad. En un breve diálogo con este medio afirmó: “Era mi papelera, ya no queda nada”, y luego mostró algo de conformidad al tener que lamentar solo pérdidas materiales y ningún daño personal.
En misma sintonía, su hijo explicó que al enterarse del incendio del local familiar la primera preocupación fue saber si las empleadas estaban bien. Afortunadamente, el comienzo del fuego se originó minutos después del horario comercial por lo que no había personal presente. “Un fin de año atípico, mucho más no se puede decir”, concluyó.
Menchón y su hijo fueron saludados por gran parte del barrio que se encontraba en las calles observando el trabajo de los bomberos. En esos saludos se cruzaron con el dueño de la veterinaria con la que comparte medianera, quien también se acercó hasta el lugar esperando que las llamas no lleguen hasta su negocio.
Los bomberos tuvieron que trabajar durante más de cinco horas para poder controlar el incendio y evitar que los daños alcancen a otros vecinos. Desde el Cuartel Central indicaron que “se quemó todo”, por lo que las causas del incendio serán difícil de conocer.
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