¿Un barrio de Tandil con dialecto propio?: Villa Laza, el Macadán y la historia picapedrera
El recuerdo de vecinos de Villa Laza de una particular manera de hablar en el barrio.
Al igual que Cerro Leones o La Movediza, Villa Laza fue uno de los puntos principales de Tandil durante el período de auge de los canteristas y picapedreros. Hace muchos años -aunque no tantos-, el lugar era un auténtico crisol de culturas donde no sólo había italianos y españoles, sino también eslavos -montenegrinos, yugoslavos, croatas y otros-, que habían cruzado el mundo para trabajar la piedra. De esa mezcla surgió una particular manera de hablar que algunos vecinos históricos todavía recuerdan. Casi un dialecto marcado por una entonación distintiva, una infinidad de apodos y hasta un límite geográfico propio, el Macadán.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Además de los sobrenombres, había palabras particulares, que las transformaba la gente de Villa Laza. Por ejemplo, en vez de albóndigas, era almóndigas. En vez de 'los miércoles' era 'a los miércoles', en vez de mayonesa era 'bayonesa'. Era una mezcla que hacían de los idiomas”, contaron Rubén Paoletta y Adelio Giovanini. Ambos nacidos y criados en Villa Laza -éste último, todavía vive en el lugar-, dialogaron con El Eco de Tandil en un encuentro al que concurrieron con parte de un increíble archivo compuesto no solo por fotografías y recortes de diarios, sino también por una extensa lista de apellidos del barrio, cada uno con su particular apodo, como “Piojo Lerdo” y otros.
“Como en la frontera está el portuñol con el español y el portugués, Villa Laza era una mezcla de idiomas. Estamos hablando, más o menos, entre los años 50', 60' y los 70'. Todavía había inmigrantes de las primeras camadas. Italianos nativos, montenegrinos nativos. Por ejemplo, estaban los Marcovich, descendientes de montenegrinos. Enfrente a mi casa estaba Olindo Ceschi, era italiano y como era duro para hablar le decían 'Duro'” agregaron los vecinos.