Los vecinos de Smata y una renovada esperanza para obtener la regulación dominial de los terrenos
La última reunión en el Instituto Provincial de la Vivienda visibilizó la buena voluntad política que, desde el gobierno de Axel Kicillof, existe para solucionar un problema que lleva 40 años. Los legítimos dueños de las viviendas manifestaron confianza en que la situación se va resolver, sin embargo continúan con reclamos para con el ejecutivo local. "Desde el municipio nos cerraron las puertas hace rato", indicaron desde la comisión vecinal.
La historia del Barrio SMATA en Tandil tiene dos denominadores comunes: la lucha y la espera. A lo largo de los últimos 40 años, los adjudicatarios continúan con la esperanza puesta en tener regularizada la situación dominial de los terrenos, para luego abordar con mayores herramientas legales, la dotación de servicios de una barriada que tiene más de 50 viviendas y donde viven cerca de 80 familias.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante la semana hubo avances en la capital provincial, donde en la sede del Instituto de la Vivienda Provincial (IPV), se realizó una reunión cuyo objetivo principal estuvo puesto en regularizar la situación dominial de las viviendas del barrio. Con una positiva voluntad política del gobierno de la provincia, el encuentro contó con la representación de funcionarios del IPV y también con la presencia local del presidente del Concejo Deliberante, Juan Pablo Frolik y el Concejal por el Frente de Todos, Darío Méndez.
El edil y presidente del bloque del Frente de Todos en Tandil, le indicó a este diario que, “el reclamo de los vecinos tiene larga data, viene desde 1975. Desde ese año jamás tuvieron oportunidad de regularizar la situación dominial de sus casas. En este momento, con la voluntad que tiene el gobernador Kicillof y las gestiones para Tandil que lleva adelante el diputado nacional, Rogelio Iparraguirre, insistiremos en buscar la manera de darle una solución a las familias, y que puedan disfrutar el derecho que se ganaron de tener su vivienda propia”.
Ocho años transcurrieron desde que las familias en 2013 comenzaron a arreglar y habitar las casas que les pertenecen. La búsqueda desde entonces está puesta en tener una mejor urbanización, mayor seguridad y fundamentalmente contar con los papeles de dominio para luego ir en búsqueda de la dotación de servicios. Mejorar la calidad de vida de los vecinos es un saldo pendiente que el Estado provincial tiene para con los habitantes del barrio ya que, desde que se aprobó en 2011 la cesión de esas tierras al IPV, en La Plata está el poder de decisión y hoy la voluntad de ir por una solución.
Los vecinos esperanzados con los avances y la necesidad de servicios elementales
Roxana Ledesma, Estela Viscaíno y Juan Chavez son referentes de los vecinos en esta lucha que viene desde finales de la década de 1970. En Dialogó con El Eco de Tandil manifestaron su creciente ánimo en estas renovadas gestiones. “Necesitamos que se avance con lo que fueron conversando esta semana en La Plata, la importancia de tener la regularización dominial es que después podemos pelear por algo que es prioritario que son los servicios básicos. Urge el tema de las cloacas, del agua y la red de gas. Somos más de 50 familias las que actualmente vivimos acá y se hace muy difícil vivir con una garrafa al mes, con un vale de desagote de pozo ciego que es lo que nos otorga el municipio”, expresó Ledesma, presidenta de la comisión vecinal.
“Desde el año 1978 que estoy anotada en el plan de viviendas que en ese momento iba a hacer el gremio. Pagamos planos, terrenos, cimientos y nunca tuvimos soluciones para tener nuestras viviendas. Todo cambio de gobierno, desde aquel momento hasta hoy, tomaba esa herencia. Se hicieron eternas las promesas y fuimos nosotros con nuestras manos los que terminamos las 50 casas. Entre medio pasamos momentos de tensión pero hace ocho años que estamos acá. Nunca tuvimos soluciones, sin embargo internamente estamos convencidos que ahora se va a dar esta regularización y tener el título de nuestra propiedad”, le indicó Vizcaino a este diario.
Los terrenos y las casas que diez años atrás se encontraban entre un denso bosque y cimientos solitarios fueron cambiando de escenografía. La decisión de los legítimos dueños fue ir habitando el barrio y consolidando un derecho que hoy necesita acción desde el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. “Durante mucho tiempo vinieron a darnos promesas que no se cumplieron. Tenemos las esperanzas renovadas, hay voluntad en que esto se va a solucionar. Tanto Rogelio Iparraguirre como Darío Méndez nos comentaron que van a buscar avanzar con estos tramites. Desde el municipio ya nos cerraron las puertas en la cara hace mucho”. indicaron los referentes vecinales.
Reclamos al municipio, que no son nuevos
La falta de servicios y un alto índice de inseguridad son los reclamos que más vienen haciendo los vecinos desde que tuvieron la posibilidad de vivir en el barrio. La desprotección municipal es una sensación que atraviesa a las familias que sufren hechos delictivos con periodicidad. “En distintas oportunidades hemos conversado con los jefes de la comisaría Segunda y también de la Policía Local. Vemos que se hace poco en ese sentido. Necesitamos dialogo con el municipio, porque hoy no nos atienden”, resaltaron los vecinos.
Si bien la situación irregular del barrio tiende a complicar los trámites que los vecinos reclaman, existen varios requerimientos que podrían ser atendidos desde el ejecutivo local. “Estamos siempre intranquilos con el tema de la inseguridad y los robos, necesitamos que arreglen las calles que cada vez que llueve de manera intensa nos quedamos sin poder salir de nuestras casas, pedimos refuerzos en la iluminación”, expresó la comunidad del barrio.
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