“Las madres de hoy están construyendo un nuevo paradigma”, dijo una especialista en lactancia
“Hoy se sabe que lo riesgoso es no amamantar”, aseguró Olaya Jáuregui, consultora internacional certificada en Lactancia Materna. Y apuntó a la necesidad que la mujer cuente con información calificada pero también con apoyo y sostén de su entorno. “Un bebé que fue amamantado es un bebé que fue sostenido, mirado, tocado y contenido en un momento esencial de su vida”, remarcó.
Hasta no hace mucho tiempo, las mujeres no solían amamantar en público. Hoy, en cambio, dar la teta ya no es un tabú y por eso no resulta raro ver a una mujer amamantando a su bebé en la plaza, en el transporte, dentro de un local gastronómico, de un museo o de una iglesia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Hoy se sabe que amamantar es lo normal, lo natural. Puede haber obstáculos, como en todo, pero está cambiando el paradigma: hoy se sabe que lo riesgoso es no amamantar”, aseguró Olaya Jáuregui, consultora internacional certificada en Lactancia Materna - IBCLC.
Desde hace 15 años, esta tandilense madre de cuatro hijos brinda asesoramiento a mujeres embarazadas o en período de lactancia y las acompaña frente a las dificultades que pudieran surgir en cualquier momento, ya fuera con las primeras prendidas del bebé, en la vuelta al trabajo remunerado o en el proceso de destete.
“Yo trabajo el disfrute en el dar; que las madres y sus bebés lo pasen bien”, dijo Jáuregui a El Eco de Tandil.
Consultada acerca de los principales obstáculos y dudas con que se encuentra una madre reciente, señaló que “las primeras dificultades vienen con la desconfianza: desconfianza en el propio cuerpo, en la capacidad de dar, en la capacidad de entregarse, de redescubrirse. Muchas veces surgen preguntas como ¿tendré leche o no? ¿Mi teta estará bien? ¿Podré estar a la altura de las necesidades de mi bebé? ¿Podré continuar con mi vida ahora que soy mamá?”
La especialista comentó que esto se debe a que “no hay una cultura del amamantamiento en la sociedad” ya que quienes dan la teta hoy, en general no recibieron leche humana cuando fueron pequeñas.
Pero, de todas maneras, celebró que “hoy las madres están haciendo un trabajo muy lindo: están construyendo un nuevo paradigma en torno a la lactancia. Y, en muchos casos, los padres están acompañando”.
“Hubo épocas en las que no se amamantaba tanto, por un tema incluso del marketing que tenía la leche de fórmula. Entonces hubo ciertos baches en la cultura. Creo que ahora hay que trabajar para armar de nuevo la cultura del amamantamiento”, destacó la consultora internacional.
Y explicó que “si un chico es amamantado o ve a su mamá dando la teta a sus hermanitos, el ambiente que se vive en esa casa es propicio para la lactancia e invita a multiplicar ese proceso”.
El cambio –paulatino pero sostenido- se está dando de la mano de las campañas de concientización promovidas por las organizaciones prolactancia y por profesionales de la salud pero también gracias a la visibilidad que le dieron a esta temática los movimientos sociales y feministas.
“Antes, en los cursos, yo daba el listado de beneficios de dar la teta, pero hoy ya no es necesario”, recalcó Jáuregui.
Es una práctica sustentable
Dar y tomar la teta es, sin dudas, una práctica que democratiza la alimentación durante los primeros meses de vida, sin distinción de clase social.
Jáuregui sostuvo que “sabemos que es beneficioso para la salud del bebé y de la mamá, para la economía familiar y para el medio ambiente, porque no hay huella hídrica ni intervienen los envases”.
“Lo vemos a nivel inmunológico y nutricional –agregó-, ya que es la leche preparada por vos para tu bebé o niño. Y lo vemos a nivel vincular: un bebé que fue amamantado es un bebé que fue sostenido, mirado, tocado y contenido en un momento esencial de su vida”.
Entre los beneficios, el Ministerio de Salud de la Nación señala que la leche materna ofrece al bebé “todos los nutrientes y defensas que necesita”.
“Los bebés amamantados –añade la cartera sanitaria nacional- no sólo sufren menos enfermedades infecciosas (respiratorias, diarreas, etc.), sino que también tienen menos probabilidades de padecer, cuando sean grandes, enfermedades crónicas como obesidad, diabetes y cáncer”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia humana exclusiva durante los primeros seis meses de vida y luego hasta, por lo menos, los dos años del niño, con el agregado de variados alimentos.
La importancia de la buena información
Pero pese a la información disponible todavía circulan muchos mitos; los más comunes, referidos a la cantidad de tiempo que el bebé debe pasar en el pecho de la mamá.
“Uno de los mitos es que hay darle 15 minutos de cada teta”, contó Jáuregui. “En realidad se recomienda la ‘libre demanda’, es decir que el bebé tome cuanto quiera, a la hora que quiera”, indicó.
La especialista apostó además a la construcción de seguridad y confianza en sí misma por parte de cada mujer, así como también al acompañamiento y sostén de su entorno.
“Es importante saber que, con información, la mujer tiene otras herramientas”, dijo Jáuregui, y remarcó que “para mí la lactancia comienza en el embarazo, y no porque haya que preparar la teta; lo que hay que preparar es la entrega”.
“Cuando la mujer va tomando confianza en su cuerpo y en sí misma, cuenta con otras herramientas para responder si alguien le cuestiona lo que está haciendo”, consideró.
Cada año, entre el 1° y el 7 de agosto se celebra en más de 170 países del mundo la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Este año el lema es “Facilitar la lactancia materna: Marcando la diferencia para las madres y padres que trabajan”.
Pero, ¿es posible continuar con la lactancia cuando la mayoría de las licencias de trabajo del país duran sólo 90 días y la mujer debe regresar a la jornada laboral con un bebé de –como mucho- dos meses?
“Yo creo que sí, que es compatible. Obviamente que es un trabajo que tiene que hacer la mamá porque se tiene que realizar extracciones de leche para dejarle a su bebé cuando está trabajando”, aseguró.
“Tenemos leyes que hay que mejorar porque es muy poco el tiempo de licencia pero, así y todo, es compatible”, reiteró.
“Yo siempre les sugiero que 20 días antes de volver al trabajo hagan una consulta para organizar ese regreso. Ahí vemos herramientas y tips para que puedan continuar con la lactancia”, indicó.
“Quizá sea un momento en el que se pueden replantear si quieren continuar en ese trabajo, durante esa determinada cantidad de horas o más bien pedir de realizar ‘home office’ si tienen la posibilidad. También pueden organizarse con el padre para el cuidado del bebé. Con herramientas e información, se puede seguir con la lactancia”, cerró.
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