La mesa de Villa Gaucho recordó que siguen esperando por un espacio público y laico para el barrio
Si bien comprenden que toda atención se redujo al Covid19, la barriada no quiere ser olvidada y lucha porque su reclamo no quede en la nada. Pasaron más de 60 días sin un espacio propio y 20 de la última reunión con los funcionarios municipales. Ruegan que el nuevo Limache aparezca pronto y “no se duerman en los laureles”.
Los vecinos de los barrios Villa Gaucho, Selvetti y Palermo recordaron que ya pasaron más de dos meses de aquel día en que se enteraron que el Centro Cultural y Deportivo Limache dejaría de ser el Municipio y pasaría a pertenecer a una Iglesia Evangélica.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Tuvimos una primera reunión con los funcionarios del gobierno donde no hubo mayores aclaraciones y nosotros le dijimos que sentíamos que estaban haciendo abandono del barrio”, memoró Marco Núñez, uno de los voceros de la Mesa Barrial.
La última reunión fue hace unos 20 días donde desde la Comuna entregaron por escrito un par de puntos, entre ellos se informaba que estaban viendo un terreno posible, a lo que desde Villa Gaucho propusieron tres más, o sea que son cuatro posibilidades.
“Prometieron poner todos los esfuerzos posibles en lograrlo, incluso recurriendo a Nación o Provincia para conseguir el dinero”, asentó, clamando porque los 15 días de promesa para un nuevo encuentro ya pasaron.
En esa reunión que no llega, se iba a conversar sobre los talleres y su reubicación, porque debía ser consensuada con todos los vecinos para que sea útil, ya que no le serviría a la misma gente del barrio si las distancias son muy grandes.
“No queremos que se corra ni se deje inactiva alguna actividad”, insistió. “No nos llamaron, pasó lo del Coronavirus y nosotros lo entendemos, pero consideramos que se están durmiendo en los laureles”, calificó sin vueltas Núñez, lamentando que no se estén haciendo las cosas que dijeron que iban a hacer.
Finalmente su pedido fue que “realmente tomen cartas en el asunto y respondan al barrio, que no está dormido, sino que sigue organizado”. “Seguimos luchando por un espacio público y laico para el barrio”.
Nunca bajar los brazos
Vale recordar la cronología de los hechos, que a partir de enterarse de la ingrata noticia generaron un movimiento de resistencia y lucha para evitar el fin, aunque fue inútil porque la transacción de venta del terreno ya estaba consolidada.
Cada vez más agrupaciones, barrios y organizaciones se acercaron para acompañar a la barriada que perdía una parte de sí misma, un sitio de unión y contención.
Lograron reuniones con funcionarios municipales, que aunque entendían el malestar aseguraron que no podrían hacer más que descentralizar las actividades. Garantizaron siempre la continuidad de las mismas, pero distribuidas en diferentes puntos.
Finalmente, con una gran cantidad de firmas de respaldo y el repiqueteo de la murga Los Adoquines de Fulano de Tal, la Mesa Barrial decidió manifestarse en la Municipalidad llevando un petitorio al intendente. Fueron recibidos por el Jefe de Gabinete, Oscar Teruggi; el secretario de Gobierno Miguel Lunghi (h), el subsecretario de Gobierno Martín Romano, el subsecretario de Cultura y Educación Alejo Alguacil y de Desarrollo Humano y Hábitat Pablo Civalleri.
“Limache constituye el único espacio físico con las características necesarias para dar continuidad no solamente a los talleres y actividades permanentes del municipio, sino también como instancia de integración social desde donde se construye el sentido de pertenencia e identidad barrial”, pusieron en consideración.
La solución por escrito
Aunque las soluciones del gobierno aún no llegaron, desde el bloque del Frente de Todos trabajaron en un proyecto de ordenanza que se presentó para que tome estado legislativo la creación del “Programa Municipal Limache”, destinado a la integración comunitaria a través de la cultura y el deporte.
El mismo estuvo inspirado justamente en la problemática que aqueja a los vecinos del Limache, con la intención de que exista la norma que comprometa a la solución y no quede sólo en expresión de voluntades.
El edil Juan Arrizabalaga destacó que el programa busca alcanzar un nuevo predio, “de gestión pública y laica”, en conjunto con todas las organizaciones e instituciones sin exclusión de ningún tipo para seguir trabajando en los mismos objetivos que el anterior espacio Limache, y por ello propuso que lleve el mismo nombre.
Al mismo tiempo, se manifestó la importancia de que la reubicación temporaria de las actividades se haga en consenso con la comunidad, y que se comprometan en este programa de mínima la totalidad de los recursos que durante este año se iban a implementar en el antiguo predio, “sin exclusión de nuevos recursos para hacer posible el uso de un nuevo espacio”.
“El Programa Municipal Limache conservará la totalidad de los fondos que pretendían ser destinados a la continuidad durante el 2020 del alquiler del expredio en cuestión. Esto no excluye el aporte de nuevas partidas presupuestarias para el reacondicionamiento de infraestructura necesaria en función de adaptar un nuevo predio a los requerimientos propios de los objetivos del programa”, dejaron plasmado los concejales del bloque.