La bodega cooperativa Paciencia debutó con su vino Picapedrero y apunta a la identidad local
La primera bodega que funciona de forma cooperativa en la ciudad se prepara para comercializar su producto madre, un blend de cuatro variedades con una fuerte impronta autóctona. Por sus características geográficas y climáticas, Tandil tiene una gran potencial para el desarrollo de la actividad vitivinícola, que se consolida cada vez más en la zona.
El lugar común dictamina que la paciencia es la madre de todas las virtudes. Saber esperar y darle a cada proceso su tiempo resulta un contrasentido en el mundo actual, donde todo tiene que estar “para ayer”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPero la naturaleza tiene sus propios tiempos y la producción vitivinícola, profundamente arraigada a la tierra, sabe de esperas. Ese espíritu es que el cultiva la bodega local Paciencia, la primera en el distrito en trabajar de forma cooperativa. En este tren de iniciativas, la semana pasada presentaron en un bar céntrico su primer producto, el vino Picapedrero, un blend de cuatro varietales con una fuerte impronta local. Ya el nombre remite directamente a una actividad muy propia de la ciudad y recupera esta identidad ligada inexorablemente a las sierras.
Asociados de forma cooperativista y horizontal, Marcos Corti, Bernardo Romeo, Diego Descotte, Ignacio Mazza, Roberto Luca, Jorge Heter, Gerónimo Antonetti y Guillermo Criscione hicieron una apuesta singular y se unieron para darle rienda suelta a su proyecto, con el firme deseo de mejorar cada vez más la vitivinicultura serrana. Para sumar al trabajo colectivo, desde afuera también colaboraron con sus aportes para redondear un producto de alta gama Oscar Barbini, Fermín Esponda y Mariana Mansilla.
Ahora, que ya decantó el proceso inicial y el vino está envasado, les resta ultimar detalles de etiquetado, empaque y marketing para que a la brevedad las botellas empiecen a ser comercializadas para el deleite del público.