Incendio en las sierras: así trabajaron los vecinos de Villa del Lago para apagar el fuego
A dos días del inicio del siniestro que afectó 20 hectáreas, El Eco de Tandil recorrió el lugar.
Fue a las 7 de la tarde del lunes cuando los vecinos de Villa del Lago vieron una columna de humo sobre el Cerro de la Cruz. Enseguida llamaron a los bomberos, y empezaron a recibir mensajes de conocidos que les alertaban porque “se prenden fuego las sierras”. Para evitar que las llamas lleguen a sus viviendas –donde algunos residen hace 30 años o más-, comenzaron a apagar lo que podían, primero con baldes y trapos, después con camionetas equipadas con tanques especiales. Así estuvieron hasta pasadas las 4 de la mañana, colaborando con los brigadistas para contener el incendio, uno de tantos a los que hicieron frente en el último tiempo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“El fuego se venía encima. Primero el humo, después las llamas”, contó Valentina, quien reside en una vivienda de la zona con su pareja y su familia política. Junto a otros vecinos, fueron parte del primer frente ante el avance del incendio que terminó afectando más de 20 hectáreas, y que estuvo muy cerca de las propiedades del lugar.
Durante la mañana del miércoles El Eco de Tandil recorrió la zona. Todavía quedaban algunos troncos encendidos, y la mayor parte del suelo estaba cubierta de cenizas. El paisaje era desolador. Los efectos de las llamas podían observarse en árboles altísimos, en piedras, y hasta en cadáveres de algunos animales que no lograron escapar.
La familia de Valentina se dedica al movimiento de suelos y posee una casa a pocos metros de la entrada a Villa del Lago. Desde las ventanas de la vivienda tienen vista directa a una de las laderas del Cerro de la Cruz. Por lo menos desde el comienzo de la temporada, contaron, habían realizado tareas preventivas de limpieza de caminos, cortes de ramas y otras tareas a los fines de facilitar el tránsito de los brigadistas en el caso de que hiciera falta. La situación finalmente se controló, aunque los efectos de las llamas perdurarán en el paisaje.
Con baldes y trapos contra el fuego
“Nosotros estábamos en la casa. Primero vimos un poco de humo, y amigos y conocidos nos empezaron a avisar que se estaba prendiendo fuego la sierra. La última vez que habían estado los bomberos nos habían pedido que cortemos una rama para que pase el camión, eso fue lo primero que hicimos. Empezamos a llamar, pero ya estaban trabajando del otro lado, y les dijimos que por acá tenían paso. Mi suegro es una persona cautelosa y hace meses que viene haciendo limpiar los alrededores”, contó Valentina, quien agregó que no solo estaban preocupados por el avance sobre su propiedad sino también por otras viviendas de la zona, ubicadas sobre lotes más chicos.
“De la nada nos metimos en la sierra a apagar todo, con baldes y trapos”, dijo sobre el inicio de una noche que se extendió hasta la primera mañana del martes. Apenas horas después de las 4 -cuando se acostaron-, volvieron a despertarse por el sonido de los helicópteros provinciales.
Para las 9 de la noche ya se encontraba en el lugar otro vecino que colaboró con la extinción de las llamas movilizando una camioneta con un bidón de mil litros, y una persona amiga de la familia que hizo lo propio con un vehículo similar y un contenedor de 3 mil litros de agua.
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“Ellos fueron hasta allá arriba y lo apagaron”, dijo señalando hacia la parte superior de una serie de senderos que se bifurcan sobre el área serrana. De acuerdo a lo que transmitieron los vecinos, situaciones similares viven –si no todos los años-, gran parte de las temporadas.
Hasta las 4 estuvieron ayudando a los bomberos a trasladar las mochilas –cargadas con más de 20 litros de agua-, en cuatriciclos con los que cuentan en el lugar. “Era para que no tuvieran que caminar, los bomberos de la unidad de Vela” señaló la afectada. Entre otros vecinos que ayudaron, Valentina mencionó a Alexis Linder y Tomás Pascual. “Ellos, todos los años que se prende fuego la sierra, están a disposición para venir a socorrer o lo que sea”, destacó.
La guardia de cenizas
Durante la mañana del miércoles ya se había levantado el campamento montado sobre el playón del Dique que funcionó como base del mega-operativo montado para contener el incendio.
Una vez que se contuvo la situación, los brigadistas afectados trabajaron en el enfriamiento de la zona. “Tronquito por tronquito”, definió el funcionario a cargo, Fabián García, de Defensa Civil de la Provincia.
Concluida esa etapa y hasta determinar que las condiciones climáticas –viento, calor- y establecer que los puntos calientes próximos al perímetro no presenten riesgos, los bomberos locales realizan un procedimiento denominado Guardia de Cenizas.
“Una dotación de bomberos está con la tarea de vigilia en la zona del siniestro, principalmente sobre su perímetro. Atentos a neutralizar cualquier re-ignición y a realizar el enfriamiento de puntos calientes”, transmitió en diálogo con El Eco de Tandil el director de Defensa Civil local, Héctor Van Valssenhof.
“Es probable que esta tarde lo den por finalizado si no se da ningún indicio de reinicio”, adelantó el funcionario.
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