Hastiados de la inseguridad, vecinos de los barrios San Juan y Arcoíris se reunieron en asamblea
Se juntaron con el concejal Nicolás Carrillo en la esquina de Américo Reynoso y Neuquén, donde narraron los múltiples actos delictivos y pensaron en conjunto un plan de acción. Además le plantearon un problema de infraestructura hídrica, que deriva en inundaciones constantes.
Ayer, pasadas las 17, vecinos de los barrios San Juan y Arco Iris se reunieron con el concejal Nicolás Carrillo en la esquina de Américo Reynoso y Neuquén, para plantearle dos problemáticas que tienen sumamente preocupada la barriada. El primero tiene que ver con una gran cantidad de robos en la zona, que generan gran indignación, ya que aseguran conocer la dirección y el nombre del sospechoso de la mayoría de estos hechos, pero la policía asegura no poder detenerlo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor otro lado, se le comentó acerca de las reiteradas inundaciones que se producen justamente en la esquina donde se dio la reunión, y que tienen que ver con un problema de infraestructura que se viene arrastrando hace años.
Los frentistas les plantearon las dificultades que estas problemáticas generan en la vida diaria, y se pensaron en conjunto los planes de acción para intentar logra una respuesta de las autoridades.
Ola de inseguridad
En primer lugar expusieron que la ola de robos se viene dando desde hace algunos meses, y que al parecer los hechos son realizados por un grupo de delincuentes, entre los que se encuentran mayores y menores de edad, de los que ya conocen la dirección y el nombre de uno de ellos.
El modus operandi que mayoritariamente utilizan son robos pequeños en autos y viviendas, que se realizan de forma rápida, cuando nadie los está observando, para poder huir lo más rápido posible a esconder el botín en la propiedad de la que supuestamente los vecinos ya conocen su ubicación.
El problema es que al ser pocas las pertenencias hurtadas, la mayoría de los afectados no realiza la denuncia, por lo que para el personal policial no es una zona peligrosa, y eso se evidencia en la poca presencia de efectivos y patrulleros para controlar el barrio.
El Eco de Tandil charló en el lugar con algunos de los integrantes de la reunión, para conocer con mayor detalle la situación.
Juan José relató en profundidad la respuesta que les ofrecen las autoridades de la comisaria Tercera. “Nos dijeron que en el mapeo que ellos llevan hay pocas denuncias declaradas, por lo cual lógicamente para la comisaria esto es una zona segura. Entonces lo que empezamos a pedirle a la gente es que, así te roben algo mínimo, radiquen la denuncia, para que se levante un precedente y que se entienda que el barrio está sufriendo la inseguridad, y no esta tan tranquilo como los números reflejan”.
A su vez, como es ya es común en estos, explicó que los agentes le manifestaron que para poder detener al implicado deben encontrarlo infraganti, cometiendo el delito, ya que de otra manera se ven imposibilitados de actuar. Sobre lo que el hombre narró que el problema entonces es el tiempo y la distancia a la que se encuentra la seccional, lo que hace que la policía llegue una vez que el delincuente ya se fue del lugar.
“Cuando se manda un mensaje en el grupo de vecinos, y se tira la alerta, se llama al 101 y todo lo que implica el circuito de seguridad, el móvil llega lógicamente 20 minutos tarde, sabiendo que viven a dos cuadras, y están en su casa en tres minutos, es imposible controlar eso”, afirmó.
Otro de los asistentes es Ignacio, quien aseguró que sabe dónde viven, tiene el apellido de uno de ellos, y eso le genera una gran impotencia por el hecho de saber que no se puede hacer nada.
“Ya se maneja un descaro total, hasta el punto que el otro día entraron a una casa, se robaron una heladera que estaba embalada, y estuvo afuera de la casa de estos delincuentes como tres horas, porque no les entraba, y uno tiene que pasar y ver eso” contó.
Además, sostuvo que, aparte de la gran distancia a la que se encuentran de la sede policial, hay veces en que los efectivos ni siquiera conocen las calles. “El otro día los llame le dije las calles y no sabían dónde era, y eso también contribuye a que tarden, tenemos muy buena relación, tuvimos dos reuniones, nos atendieron muy bien, están a disposición, pero el tema es que también complica la distancia, la comisaria está a cuarenta cuadras de acá, y los delincuentes viven a dos” expresó.
Reiteradas inundaciones
El otro de los temas que se habló en la reunión, fue el problema de infraestructura que se viene arrastrando desde hace años en la misma esquina donde se realizó la asamblea, que provoca, cada vez que llueve, una nueva inundación, que en varias ocasiones ha llegado al interior de los hogares.
Resulta que cuando asfaltaron las calles cercanas a dicha intersección, se realizaron entubamientos con caños corrugados, que derivan en un zanjón a cielo abierto. El problema es que estos caños se tapan de tierra con suma facilidad, y la esquina aglomera el agua que desciende por las cuatro calles que la rodean, destrozando el empedrado e ingresando a las viviendas.
Los empleados municipales asisten recurrentemente a limpiar los desagotes, pero son soluciones temporales que no resuelven el problema de raíz. “A las dos lluvias ya está todo tapado devuelta, la solución definitiva no es esa, y cada vez que llueve es más el agua que corre” indicó María Lujan.
Sobre este tema, resolvieron elegir a cincos vecinos que representen el reclamo, y extenderlo a las autoridades en la Municipalidad, acompañados por Carrillo.
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