Finalmente la obra social autorizó el medicamento para que Belén Di Santoro se realice el tratamiento
La lucha de la paciente oncológica por conseguir los costosos medicamentos necesarios para mejorar su estado de salud tuvo un desenlace positivo. Con mucha emoción y alegría, Di Santoro confirmó a El Eco de Tandil que en la tarde de ayer le autorizaron los dos remedios.
Esta semana se dio a conocer la historia de María Belén Di Santoro, una vecina tandilense que transita un cuadro oncológico con la necesidad de afrontar un tratamiento muy costoso. El problema surgió a partir de que su obra social, Plan Salud de la Clínica Chacabuco, puso un sinfín de trabas a la hora de autorizar el medicamento solicitado el pasado 26 de diciembre.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl pedido de la droga por parte de su médico, el Dr. Walter Ponce, se generó a partir de una metástasis cutánea que surgió como recaída de un cáncer de mamas que Di Santoro había tenido hace casi cuatro años atrás. El equipo médico, a quien ella definió que la “mantiene con vida desde 2009”, indicó este tratamiento para atacar esta recaída con celeridad.
De acuerdo a lo que contó Di Santoro, desde la prepaga le solicitaron la realización de un montón de análisis y estudios antes de aprobar el tratamiento, el cual tiene un valor cercano a los 9 millones de pesos. Muchos de esos estudios solicitados por la obra social ya se encontraban en la historia clínica de la paciente, incluso llegaron a pedirle un test de embarazo por sangre a sabiendas que Di Santoro no tiene útero.
Con una situación angustiante, donde llegó a creer que estaban esperando el peor desenlace para ahorrarse el tratamiento, finalmente en la tarde de ayer recibió la noticia más esperada. “Cerca de las 4 de la tarde me llega la notificación de la obra social vía mail y whatsapp de que me iban a dar la medicación por más que en teoría ellos no estaban de acuerdo con una de las drogas”, contó a El Eco de Tandil entre alegría y emoción.
En la mañana de ayer, la abogada de Di Santoro había presentado el recurso de amparo que se había anticipado para que la prepaga cumpla con lo que indica la Ley sobre los medicamentos oncológicos. Finalmente la resolución de la obra social de la Clínica Chacabuco llegó antes de dar recorrido al amparo.
“Sociedad Italiana, sabiendo que esto era inminente, intercedió antes, me mandó un mensaje por mail. Ellos no estaban de acuerdo de una medicación que yo ya la he tomado anteriormente porque decían que era muy tóxica o podía tener consecuencias negativas para mí. Eso obviamente lo evalúan mis médicos, no una auditoría de la obra social”, confirmó la paciente.
Un tratamiento que se iba
hacer de todas maneras
Di Santoro había contado en diálogo con El Eco Multimedios que muchos vecinos de Tandil le habían propuesto hacer una colecta para afrontar el gasto de los medicamentos si es que la obra social continuaba dilatando su aprobación.
La idea fue descartada por la paciente debido a que cada dosis tenía un valor cercano a los 9 millones y entonces no podía estar pidiéndole a la sociedad todos los meses juntar esa cantidad de dinero.
A pesar de su postura, la propuesta de hacer distintas movidas, como bingos, rifas y demás, le llegaron a sus oídos constantemente. Di Santoro confiaba en que el recurso de amparo iba a destrabar esta situación pero en caso de que así no sucediera apareció un tercero como plan B.
“Hubo alguien que se había puesto al hombro el pedido de mi medicación, con quien estuve reunida y obviamente ahora que se encargó la Obras Social no lo va a pedir, pero ya había averiguado todo. Fue el señor Raúl Escudero, de Farmacias Amemt, él me iba a pedir la medicación para que yo iniciara el tratamiento”, contó.
Luego agregó: “Él quería que yo luchara por mi vida a pesar de todas estas trabas. Él sabía que de alguna forma u otra la íbamos a pagar, pero no le preocupaba eso, a él lo que le preocupaba era que yo tuviera mi medicación. De hecho cuando estuvimos reunidos, iba a pedir la medicación y me dijo que el lunes a más tardar el martes ya estaba acá. Hablé con mis médicos delante de él para que ya supieran que se iba a iniciar el tratamiento”.
Una vez solucionado el conflicto, Di Santoro contó que habló con Escudero para informarle que la situación se había encaminado y que, en teoría, la próxima semana el medicamento ya iba a estar disponible para que lo retire desde la obra social ubicada en calle Maipú.
Ahora la paciente afrontará el tratamiento indicado por sus médicos con la esperanza de encontrar la solución a su cuadro. “No está preestablecido que sean dos, tres o cinco ciclos. Los médicos van viendo, cuando se termina un ciclo se hacen análisis, ven si estoy apta para el segundo o si necesito algo de descanso. Se hacen imágenes, tomografías para ver cómo va evolucionando la enfermedad. La finalización la ven los médicos”, concluyó.
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