Con honda sensación de abandono, los vecinos de Villa Gaucho vivieron la transformación del Limache
El predio ya tomó la fachada del Centro Cristiano La Roca durante el fin de semana de carnaval. El Ejecutivo incumplió la palabra de recibirlos hoy para brindar alternativas y la Mesa barrial realizará otra asamblea. “Quieren dilatar el tema”, dijeron, asegurando que no bajaran los brazos hasta hacer valer su derecho y conseguir un nuevo espacio.
Ayer a la mañana se reunió la Mesa barrial de Villa Gaucho con el fin confirmar con los funcionarios municipales el encuentro que habían prometido para hoy, sin embargo tanto con el jefe de Gabinete, Oscar Teruggi, como con el subsecretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Pablo Civalleri, no han podido cumplir con dicho compromiso ni establecer un nuevo día y horario, por no contar con un plan diagramado para recibirlos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLo cierto es que todavía no tuvieron respuesta concreta del Ejecutivo y los vecinos consideraron esto como falta de interés y que no se están haciendo cargo de la situación. “Quieren dilatar el tema”, aseguró Marcos Nuñez, uno de los referentes de la Mesa.
Por este motivo es que convocan a una asamblea que se llevará adelante el viernes a las 18 en Marzoratti 1550 con la intención de visibilizar que el Municipio, “además de hacer abandono del barrio, están ignorando totalmente el pedido”.
“Queremos que se hagan cargo y den la cara”, manifestó y determinó que van a seguir insistiendo hasta que los atiendan y se hagan responsables de todo lo que les dijeron en la reunión del jueves pasado. En aquella oportunidad ingresaron a la Municipalidad con petitorio en mano y fueron recibidos por Oscar Teruggi y Pablo Civalleri, además del secretario de Gobierno Miguel Lunghi (h), el subsecretario de Gobierno Martín Romano y el subsecretario de Cultura y Educación, Alejo Alguacil.
Ese día ya se mencionó la imposibilidad de dar vuelta la situación, pero asumieron el compromiso de volver a recibirlos y de buscar alternativas para el desarrollo de todas las actividades, incluso manifestaron que si encontraban algún lugar para construir un espacio comunitario, lo harán.
El derecho del pueblo
La firmeza del reclamo seguirá hasta que puedan volver a contar con un espacio que sea público y capaz de centralizar todas las actividades en un mismo lugar. Así lo demostraron durante los días de Carnaval, donde con la murga Los Adoquines de Fulanos de Tal reflejaron que no se rinden fácilmente, que cuentan con el apoyo de distintos barrios de la ciudad y que están más unidos que nunca.
“Las políticas se implementan a razón de los derechos del pueblo, no de los intereses de los propios funcionarios”, manifestó Núñez durante el corso, adelantando una semana de lucha.
Recordó que el Limache era un espacio para que los chicos puedan crecer, jugar y compartir un momento, destacando la importancia de hacer valer los derechos. “Lo vamos a reclamar hasta el cansancio y hasta que nos digan ‘se lo ganaron’”, expresó, admitiendo la ingratitud y angustia que les genera estar atravesando tal realidad.
Desde la comuna habían ofrecido descentralizar los talleres deportivos y trasladarlos a otras instituciones, pero la propuesta no conformó a los vecinos que, sabiendo que el predio ya no les corresponde, brindaron otros posibles sitios donde se puedan generar todas las dinámicas que los reunían.
“Si no puede ser ahí, que sea en otro lugar, pero que utilicen todas las herramientas que tienen para que podamos dejar de sentir esta sensación de abandono”, habían planteado antes de la presentación del petitorio.
No existe más
Con la situación de las actividades recreativas de los vecinos de Villa Gaucho todavía sin definirse y mientras transcurría el fin de semana extra largo por carnaval, el predio del centro cultural, social y deportivo de Lester, entre Rosales y Labarden, cambiaba de fachada.
El predio estaba desde hace más de dos semanas en posesión del Centro Cristiano La Roca y finalmente han estampado su impronta, dejando atrás definitivamente los sueños de recuperación. El pastor de la iglesia evangélica allí instalada, Cristian Matos, se puso a disposición de la gente del lugar asegurando que continuarán haciendo lo que hace cinco años realizan por la zona. “La gente ya nos conoce”, sostuvo en diálogos con El Eco Muntimedios.
“Tenemos los mismos valores que la iglesia, proclamamos el amor, al contención y la integración del barrio”, había explicado la barriada. “Claro que se pueden reubicar los talleres, pero no el amor que sentimos por el lugar”, insistieron.