Científicos del Conicet y la Unicen se movilizaron contra el ajuste en ciencia e investigación
En el Día de los Investigadores Científicos, los becarios del Conicet y la Universidad Nacional del Centro se manifestaron en el Campus para visibilizar el recorte presupuestario que afecta al área de ciencia y tecnología. De los 2600 profesionales que se postularon a la carrera de investigador en el ente nacional, ingresaron 450 en todo el país, de los cuales sólo cinco pertenecen a la Unicen.
En el marco del Día de los Investigadores Científicos conmemorado ayer -instituido en honor a Bernardo Houssay, premio Nobel en 1947 y fundador del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas)-, durante la jornada, investigadores de las universidades nacionales y polos tecnológicos se manifestaron en diferentes puntos contra el recorte presupuestario y la disminución de ingresos a las carreras científicas del organismo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailBajo la premisa de frenar el “cientificidio” nacional, a nivel local se convocó a todos los sectores de la Unicen y a la comunidad a una actividad de visibilización y debate en las sedes de Olavarría, Tandil y Quequén, para defender la ciencia y la educación pública.
De acuerdo a lo expuesto desde el colectivo Jóvenes Científicos Unicen, la publicación de los últimos resultados del ingreso a la carrera de Investigador Científico del Conicet realizada el viernes pasado, evidenció una vez más “el ajuste que se ha implementado desde 2016”. Este año se presentaron para acceder a la carrera de investigador 2600 doctores provenientes de diferentes disciplinas, pero sólo 450 ingresaron en todo el país. Cinco de ellos corresponden a la Universidad Nacional del Centro, que tuvo 39 postulantes y se vio perjudicada al ser incluida dentro del segmento de universidades más desarrolladas, circunstancia que relegó a los aspirantes de la casa de estudios a un círculo más restringido de acceso.
“2150 compañeros doctores y doctoras quedaron literalmente sin trabajo después de casi una década de formarse con financiamiento estatal y de aportar con su producción al fortalecimiento de la ciencia nacional. Muchos de ellos ya emigraron o planean hacerlo, en busca de posibilidades laborales en el campo científico en otros países donde los científicos argentinos somos altamente valorados. A esto, sumamos el profundo desfinanciamiento de los centros e institutos científicos y sus proyectos, que pone en riesgo de parálisis muchas investigaciones en curso fundamentales para el desarrollo de nuestro país”, aseguraron.
Por amor al conocimiento
En Tandil, los becarios del Conicet se concentraron en la explanada de la Biblioteca Central del Campus para exponer la problemática de este “cuello de botella” que se generó en el ámbito académico.
Estuvieron acompañados por el director Centro Científico Tecnológico Conicet Tandil, Carlos Lanusse, y un buen número de docentes e investigadores de la Unicen.
La iniciativa tuvo como objetivo plasmar los números duros del recorte en ciencia y técnica en las inmediaciones del corazón de la Universidad. Además, realizaron una asamblea para intercambiar posiciones y experiencias.
Diego Velázquez es doctor en Física, se halla cursando el post doctorado en el ente nacional y forma parte del grupo de Jóvenes Científicos Unicen.
En comunicación con El Eco de Tandil, explicó que “esto es un plan de ajuste que de alguna manera lleva adelante este Gobierno. La inversión en ciencia y tecnología, en 2015, representaba un 0,35 por ciento del PBI. En 2019 es del 0,25 por ciento. Viene bajando sistemáticamente todos los años, en el contexto de un PBI que se reduce cada año, en valores nominales es mucho peor”.
Para ilustrar el escenario reinante, es posible recordar que en 2015 ingresaron 943 personas al Conicet, el doble de las que pudieron acceder este año. De acuerdo al Programa Argentina Innovadora 2020 que se elaboró hace algunos años para potenciar el desarrollo en ciencia, y al que el actual Secretario de Ciencia y Técnica Lino Barañao (ministro también de la gestión anterior) suscribió, en 2019 deberían haber ingresado 1300 profesionales a la planta permanente del Conicet.
Fuga de cerebros
Para los más de dos mil profesionales que no entraron, y cuentan con alrededor 15 años de formación académica, constituyendo de este modo un recurso humano altamente calificado, la inserción en los ámbitos de investigación no es sencilla, debido a que el Estado es el principal promotor del desarrollo tecnológico.
“El Estado les cierra la puerta. Queda la salida del sector privado que no está en condiciones de invertir en desarrollo e innovación porque está tratando de sobrevivir y hay una reprimarización de la producción. Y la otra es Ezeiza”, apuntó el joven.
La fuga de cerebros que sacudió al sistema científico argentino en los años 90, luego de que el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo los mandara a lavar los platos, podría replicarse si la situación actual se prolonga en el tiempo.
“Pueden insertarse en otras áreas, pero el soporte ideal es el desarrollo y la innovación, ahí serían más útiles. No es una premonición, es una realidad: hay miles de jóvenes que aprovechan las oportunidades que se les ofrecen en el exterior, de forma temporal o permanente”, señaló.
Según su relato, la gran mayoría de estos científicos no desea irse del país porque prefiere aportar su conocimiento en Argentina. “No es un problema individual, es algo que el conjunto de la sociedad pierde; se pierde una porción de la población que está formada para aportar al desarrollo soberano”, focalizó.
La investigación al servicio de la sociedad
Santiago Linares es investigador del Conicet, doctor en Geografía y secretario de Investigación y Posgrado de la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicen. Al ser consultado por este medio, pintó un panorama similar al mencionado en esta nota y enfatizó el rol preponderante que la transferencia del conocimiento tiene en el seno de la sociedad, cuyos miembros se ven beneficiados por el desarrollo y la innovación que genera la producción científica.
“Veníamos de un plan de mil investigadores al año y la Unicen con un presupuesto elevado, pero todo el proceso de los últimos años fue de achicamiento del Estado, las cifras están muy por debajo de lo que es América Latina y de lo que supimos conseguir”, sentenció, y remarcó: “No conozco investigaciones que no tengan utilidad práctica o reflexiva para una mejor sociedad en el futuro”.
“Mi generación es un producto de las políticas de inversión en ciencia, yo ingresé a una beca doctoral, seguí la posdoctoral y accedí a la carrera de investigador. Gracias a eso pude formarme y dedicarme a hacer aportes al sistema”, defendió Linares.
El especialista afirmó que seguirán luchando para exhibir estas problemáticas y que las generaciones futuras tengan las mismas oportunidades que tuvieron en el pasado. “Muchos de nosotros hemos tenido la posibilidad de sostener una familia, comprarnos una casa, un auto, y vivir de la investigación, hoy esa posibilidad es reducida”, aseveró.