Arte y Parte, entre el cierre de un año de lucha y el comienzo de un ciclo con proyectos ambiciosos
El centro cultural cerró su tercer año en el local de Yrigoyen al 800 y su coordinadora, Corina Alexander, realizó un balance del 2024. Fueron doce meses que transitaron entre la lucha por la suba de los precios, la pérdida de capital humano y la convicción de seguir impulsando la cultura local.
En los últimos días del 2024, la comunidad que conforma el centro cultural Arte y Parte realizó un evento para cerrar la temporada. En un año que los tuvo con una lucha centrada en el aumento de todos los costos, con un importante tarifazo en los servicios, coordinadores, talleristas, artistas y alumnos se reunieron en Yrigoyen 862 y le pusieron punto final al 2024 con la expectativa de un 2025 con mejores condiciones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCorina Alexander, responsable del centro cultural, dialogó con El Eco de Tandil y realizó un balance de lo que fueron los últimos doce meses, con las dificultades que tuvieron que atravesar y la pérdida del capital humano. Además, vaticinó un año por delante con muchos proyectos ambiciosos con el objetivo de proyectar a los artistas de la ciudad.
La coordinadora de Arte y Parte aseguró que transitaron un año donde los incrementos de tarifas, alquileres y otras eventualidades con las que tuvieron que lidiar no fueron un impedimento para convocar más de 120 espectáculos. “Hicimos ferias, muestras, bandas, folklore, tango, ajedrez, juegos de roles, todo lo que se les ocurra pasó por el centro cultural”, afirmó.
Una de las cuestiones claves para el desarrollo de tantos eventos fue la posibilidad de generar articulaciones con otras entidades. El hecho de trabajar junto al IPAT, el Taller Protegido, el Conservatorio de Música y otros centros culturales abrió el abanico de convocatoria. “Todo ese esfuerzo que hicimos nos tiene empatados”, definió Alexander respecto a la cuestión económica.
Los tarifazos y sus consecuencias
En el mes de mayo se produjo un importante aumento en los servicios que afectó a todas las asociaciones civiles. Clubes, centros culturales y demás tuvieron que abusar del ingenio para afrontar las boletas de luz, gas, internet y demás, con aumentos de más del 150 por ciento.
“Nosotros pagamos entre 400 y 600 mil pesos de luz”, contó la responsable de Arte y Parte y luego añadió que hicieron de todo para tratar de bajar el consumo, pero al ser un sitio que tiene heladeras, hornos, luces de ambientación y muchas otras cuestiones que requieren de la alimentación eléctrica, se hace difícil.
“Ahora, en este momento, estamos haciendo una revisión total del cableado porque creemos que también queremos ajustar para que no tengamos pérdida. Siento que si bien muchos nos apoyan y están pendientes de nosotros, también hay como una indiferencia social porque cada uno tiene sus problemas, lo que te hace transitar con un poco más de soledad que en otros momentos”, afirmó.
Como consecuencia de este desbarajuste económico que se vivió en todos los hogares, muchos talleristas y alumnos tuvieron que dejar las actividades. Algunos se tuvieron que ir a vivir a sus lugares de origen, otros salieron en búsqueda de más trabajo y también, resaltó Corina, un alto porcentaje se tuvo que cambiar de casa.
También hay otro tipo de consecuencias que despiertan otras preocupaciones: “Cuando arrancamos el año había uno o dos chicos en la esquina, limpiando vidrios de autos, y hoy tenemos no menos de diez personas, casi te diría en situación de calle. Todo esto deteriora un poco lo demás. Uno siente el peligro de todas estas circunstancias. Esa es la verdadera historia de lo que también está pasando en Tandil, que hay muchas situaciones de calle, muchas situaciones de exclusión”, afirmó.
La parte positiva
En medio de un contexto adverso, el arte es el escaparate de muchas personas. La posibilidad de haber realizado cerca de 120 espectáculos a lo largo del 2024 habla del interés de la gente sobre las propuestas culturales. “Algunas veces hemos hecho entre dos y tres cosas simultáneas”, explicó.
La clave para hacer tantas actividades es el formato cooperativo con el que se trabaja en Arte y Parte. “Compartimos con esa banda, con ese espectáculo, con esos actores, la invitación, los recursos que se obtienen por esa invitación, entonces todos ayudamos a todos. Nosotros garantizamos que todo esté hermoso para que se lleve adelante ese espectáculo y la banda o la compañía de teatro que viene aporta su público y su actuación. Eso hace un círculo virtuoso”, señaló.
El espacio recibe propuestas artísticas pero también las brinda. La parte de los talleres es un nodo productivo que aporta al sostenimiento del centro. Hoy en día se brindan más de una decena de talleres, hay folclore, cerámica, danzas urbanas, malambo, fotografía, acuarela y se trabaja en incorporar más de cara a este 2025.
“Hemos pensado un espacio que reciba distintas propuestas y vamos entendiendo que tenemos que ir mejorando el espacio físico. Hemos hecho un escenario nuevo, el doble de lo que teníamos, hemos comprado luces, hemos cambiado la cabina de sonido a un lugar que pueda ser técnicamente mejor, hemos mejorado todo el sonido y así seguimos con un montón de cosas que hacen también a la calidad de los espectáculos”, sentenció.
Proyectos para el 2025
Durante enero habrá una pausa en Arte y Parte. La idea por un lado es descansar después de un año extenuante, pero por el otro habrá trabajos de remodelación en las instalaciones de Yrigoyen al 800. En febrero se reanudará una agenda que ya tiene fechas cerradas y donde también se van a sostener los talleres que se venían brindando con la posibilidad de agregar algunos más.
Además, como novedad para este 2025, Alexander adelantó que firmaron dos convenios. A través de uno de ellos, se incorporará al equipo de Arte y Parte, gracias a una beca de trabajo, una persona con autismo. Mientras que gracias a una vinculación con la Facultad de Ciencias Económicas de la Unicen, el centro cultural recibirá una ayuda para ordenar mejor la direccionalidad del proyecto.
“No digo económicamente hablando, pero sí cosas que tenemos que profundizar, qué dirección tendríamos que tomar porque nosotros queremos hacer que la cultura pueda bancarse independientemente, entonces tratamos de ir por esos caminos”, desarrolló sobre este convenio.
Alexander contó que se está pensando en contar la historia de cómo se fue construyendo Arte y Parte. Un relato que tiene a la lucha como bandera y que quedó de manifiesto en todas las gestiones que se realizaron para habitar el lugar en el que hace unos días acaban de cerrar su tercer año.
“Me dan muchas ganas de ser parte de un movimiento cultural que proyecte artistas de Tandil. Tenemos que considerar un esquema cultural y que ahí es también donde se desarrolla la solidaridad, la mirada hacia el otro y eso no lo podemos perder, a mí me motiva mucho eso. Creo que este año estamos entrando de una mejor manera y ya estamos proyectando”, concluyó.
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