A un año de la explosión en Moreno, ratificaron en Tandil el pedido por escuelas dignas y seguras
Dirigentes de Suteba, FEB y ATE encabezaron una movilización frente a la Municipalidad. Se hicieron eco del pedido de justicia por Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, la vicedirectora y el auxiliar que murieron al explotar una escuela por una pérdida de gas.
A un año de la muerte de la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar docente Rubén Rodríguez a raíz de una explosión en la Escuela 49 de Moreno, en la provincia de Buenos Aires, dirigentes sindicales y trabajadores se unieron ayer por la tarde para homenajear a las víctimas y unirse al pedido de justicia, a la vez que ratificaron su demanda por escuelas dignas y seguras.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa jornada de reflexión contó con la participación de los gremios de educación que integran el Frente de Unidad Docente y de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
Con una propuesta de intervención artística de guardapolvos, el mensaje fue en reclamo de mejoras en las condiciones edilicias en la provincia y el encuentro se sumó a la actividad central en Moreno, que incluyó una masiva movilización al consejo escolar de esa ciudad del Gran Buenos Aires.
El secretario de articulación federal de ATE Senaf, Hernán Gasparini, el secretario general de Suteba, Hugo González, y su par de FEB, Cecilia Islas, compartieron sus miradas sobre el hecho y el punto de inflexión que marcó en materia de infraestructura escolar en provincia.
Recortes y falta de inversión
Para Hugo González, el trágico episodio permitió visibilizar las denuncias que desde la organización gremial impulsaron en reiteradas ocasiones en cuanto a las condiciones de los edificios en la provincia a las que se llega a raíz de un “recorte presupuestario y falta de inversión”.
“Todo esto había sido denunciado, había informes técnicos sobre la situación de esta y otras escuelas”, alertó y agregó que se retoman las clases luego del receso de invierno “con 500 escuelas sin gas”.
Asimismo indicó que, “cuando el Estado se corre de la función que tiene, pone en riesgo la vida de trabajadores y de alumnos”, lamentó lo ocurrido y expresó su solidaridad con la comunidad educativa de Moreno. “Hoy seguimos reclamando el mismo pedido de justicia por esas dos muertes”, resaltó González, que insistió en responsabilizar a la gobernadora María Eugenia Vidal.
Por último, el secretario general de Suteba reconoció que quedan cuestiones por resolver y admitió que, “si no hay una política fuerte, van a continuar pendientes”.
La desidia del Gobierno
Con el convencimiento y el compromiso de formar parte de este homenaje en el primer aniversario de la explosión, Gasparini consideró que “Sandra y Rubén fueron asesinados por la desidia de un Gobierno provincial por el abandono que están teniendo las escuelas”.
Se refirió después al auxiliar del establecimiento educativo, militante de la agrupación verde y blanca de ATE, que “todas las mañanas abría las puertas para recibir a cientos de chicos que no tenían para comer en sus casas”.
“Cada uno de nosotros tiene que mantener encendida la llama que Sandra y Rubén han llevado con sus reclamos y luchas cotidianas, no sólo para garantizar la comida para nuestros chicos, sino la igualdad de oportunidades para una educación justa e igualitaria”, reflexionó.
Condiciones dignas
Desde su perspectiva, la titular de la seccional local de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) consideró que el hecho marcó la necesidad de “tomar de conciencia para decir ‘hasta acá llegamos’ en permitir dar clases aunque las condiciones de seguridad no sean las mejores”.
Si bien el episodio determinó un relevamiento del sistema educativo para detectar los casos que presentaban inconvenientes edilicios, Cecilia Islas se refirió a la experiencia local y citó el caso del Conservatorio de Música “Isaías Orbe”.
Cuando la institución aún funcionaba en la antigua casona de Alem y Maipú se produjo el desprendimiento de parte del techo que no causó heridos “porque era un día de paro”, pero reeditó los reclamos por las condiciones edilicias.
“A partir de lo que pasó, hubo un montón de situaciones que ya no permitimos e hizo que directivos, estudiantes y docentes tomáramos conciencia”, y que siempre deben primar “las condiciones dignas de enseñar y aprender”.