Incertidumbre por la paralización de la obra en la Autovía de Las Flores
La detención de las tareas se denunció en agosto, tras el despido de operarios contratados bajo el sistema de participación público privada. Se confirmó la paralización de los trabajos, el retiro de maquinarias y la redistribución del personal.
A comienzos de julio, el presidente Mauricio Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal e intendentes de la zona entre los que estuvo Miguel Lunghi, inauguraron con bombos y platillos los trabajos de la Autovía en la Ruta Nacional 3 a la altura de Las Flores y sus consiguientes beneficios para los usuarios de las ciudades aledañas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún informaron a este medio fuentes locales, el obrador de Las Flores está actualmente parado, se llevaron las máquinas y redistribuyeron al personal que quedaba, alrededor de 15 personas que se afectaron a diversas obras en otras localidades. Algunos de los operarios fueron enviados a la termoeléctrica de Barker y al Parque Eólico de Azul; otros se derivaron al obrador del mismo corredor emplazado en San Miguel del Monte; y hubo también quien quedó desempleado.
El diputado provincial por el Frente Renovador Ricardo Lissalde, oriundo de Saladillo, realizó una publicación en sus redes sociales el 25 de septiembre exhibiendo el retiro de las maquinarias involucradas en la obra de la autovía florense y medios vernáculos confirmaron el cese de tareas en el lugar.
Infraestructura vial en aprietos
Vale recordar que la iniciativa forma parte de varios emprendimientos de obra pública del Ministerio de Transporte que tuvo, a través de Vialidad Nacional -bajo el sistema de participación público privada (PPP)- una inversión total cercana a los 17.000 millones de dólares.
En agosto la obra fue paralizada y se denunció el despido de más de 50 operarios afectados a las tareas. El Sindicato Trabajadores Viales y Afines de la República Argentina (STVyARA), que conduce Graciela Aleñá, emitió en ese entonces un comunicado que señalaba que “esta paralización de obras era más que previsible. Venimos denunciando que la prioridad de este Gobierno en materia de obra pública siempre fue hacer campaña electoral, hablando de que hacen rutas que finalmente no completan. Debemos estar alertas porque esto mismo puede suceder en otras rutas nacionales, como en el caso de la 5 y la 7”.
Posteriormente algunos trabajos se retomaron lentamente y, de manera oportuna, fuentes oficiales del área negaron la detención de la obra, alegando que se debía dar una coyuntura adecuada para que se puedan desarrollar las actividades. De acuerdo a las explicaciones vertidas, se trató de una “reestructuración de cuadrillas”. La redeterminación de precios producto de la disparada del dólar también influyó en el rediseño de los esquemas de obra.
“Veníamos a un ritmo muy fuerte en Las Flores con certificaciones altas en julio y también las esperábamos en agosto, pero tuvimos que revisar los cronogramas. Las obras no están paralizadas, están revisando dónde les conviene trabajar, es un corredor de más de 600 km y hay varios lugares para desarrollar tareas”, expusieron desde el Estado en su momento.
Una iniciativa ambiciosa
El Corredor A prevé la construcción de 116 kilómetros de autopista entre Las Flores y Azul, así como la conversión a ruta segura de 270 kilómetros entre Azul hasta Coronel Dorrego, ambos en la Ruta Nacional 3. La Ruta Nacional 226 se adecuará a semiautopista entre Azul y Olavarría, y desde Balcarce hasta Azul se convertirá en una ruta segura de 174 kilómetros. Por otra parte, el Corredor Sur contempla 76 kilómetros de autopista sobre la RN 3, entre San Miguel del Monte y Las Flores, 43 kilómetros entre Cañuelas y Lobos y los 36 kilómetros de Lobos a Roque Pérez, sobre la RN 205.
En medio de la última semana de cara a las elecciones generales del próximo domingo, desde Nación prefirieron no hacer declaraciones al respecto para ofrecer los detalles del caso pasados los comicios.
Es preciso destacar que la autovía en ese tramo fue muy solicitada por los vecinos de la región, que denunciaron de manera sistemática la inseguridad vial reinante y exigieron durante años la concreción de la infraestructura que permita mejorar las condiciones. Por el momento, las comunidades aguardan mayores definiciones sobre el futuro de las obras, que deberían continuar su curso más allá de los resultados electorales.