“A mi manera”, nuevo poemario de Rosario Mendiguren
La autora brinda como en toda su obra un sensible pacto de confidencia con el lector, invitándolo a transitar las líneas de sus versos con intención de que también pueda bucear sus interiores poético”, multifacéticos, recónditos, infinitos. “Mi manera” fue presentado el 20 de diciembre de 2024 en Librería Alfa.
Colaboración de Ana Pérez Porcio
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsta cualidad se refleja en un yo lírico que asume el costado más desnudo del alma, el espacio familiar, lo amoroso en carne viva, lo vital en símbolos potentes. Asimismo, hay una continua búsqueda de epifanía, lo sagrado al alcance de la mano, la esperanza de la revelación, como se resume en Atrevimiento, inicio elocuente del poemario, “lo que en verdad es, da un salto/y el sentimiento puro cae, se desliza,/letra tras letra va haciéndose palabra,/y en un devenir irrefrenable se atreve, /natural como el trino de la calandria, vibrante como el silbido del viento”, sin descartar la Naturaleza para apoyar la sensibilidad de mensaje, elemento notorio a lo largo del corpus tal como las innovaciones: “en los signos de admiración se apostaron los vigías, / en los de pregunta, gruesas nubes de humo, / peligrosos proyectiles fueron diéresis y acentos,/ y mientras tanto, algunas comas se sumaban al combate,/ el diccionario en una escaramuza, ejerció su indiscutible poder,/ al desplegar miles de hojas en poderoso batallón,/ su rígido lomo en pocos minutos dominó la escena,/ y en la hora cero, tapa y contratapa unieron sus fuerzas” (A la rebatiña).
-Rosario, ¿Cuál es el tema o la idea central de este nuevo poemario?
- “A mi manera” abarca justamente mi forma de ver la realidad, el mundo, la vida y fundamentalmente los seres que al solo andar se cruzan en mi camino, sentimientos, emociones y tantas cosas importantes que nos son dadas y a las que les estoy infinitamente agradecida.
Las frases que anteceden a los poemas, y que la autora ha dispuesto con estratégica orientación, tejen entre ellos significativa cercanía. Cito en Del escribir, el poema Mientras me preste su oído, en el cual se unen el ayer (“si me hubiese muerto ayer”) con el presente (“si me muriera ahora”) y el futuro (“y si muero mañana”) para reflexionar con lúcida sustancia sobre la historia que documenta cada tiempo vivido y que retoma en De la resiliencia “… sin equipaje, quiero la libertad de/moverme liviana como el colibrí que cada mañana,/frágil, incansable, bate sus alas tornasoladas/en la salvia libando el néctar de las flores,/merece la pena, andar sin tiempo que/agobie por perdido, y toparse con la vida,/la otra, que corre paralela y no espera,/esa, que puede cambiarlo todo con solo vivirla”(Como el colibrí) o en Mi viaje “… he avistado una tierra/fértil y amigable, donde/respirar aire puro y seguir creciendo,/he arriado las velas/sin ninguna prisa, el tiempo/se rinde a la nueva era/he atracado el velero/en el mejor lugar, mi ser/sin ancla bañado por el sol,/desplegar mis alas, solo/el principio del fin de una etapa/de un mismo viaje: la vida”.
La búsqueda entre bambalinas
-¿Cómo se revela el título del poema?
-La mayoría de las veces el título llega al final y es algo que sugiere el mismo poema, otras, muy pocas antes de comenzar a escribirlo ya revolotea el título entre bambalinas, a menudo son figuras retóricas o imágenes o símbolos que expreso de alguna manera en algún verso.
Más delante, De las raíces proporciona cuadros de intimidad atesorando la historia de sus mayores, emigrando de un continente a otro, de un caserío vasco o tierras italianas hasta esta patria donde se establecieron, odisea plena de ternura en el recuerdo de abuelos y padres, personajes amados que dejaron su huella en ella misma, puentes generacionales que “en mis andares van/pues mis raíces son/de mis raíces vengo/en ellos soy” (Inventario), “mirabas con esos ojos color cielo a través/ de la puerta vidriada del zaguán y/con tu sonrisa amplia y generosa/derramabas tu manto de infinito amor; sí, abuela, te recuerdo,/vívidamente evoco las puntadas dadas/para confeccionar la ropa de nuestras muñecas, […] y en la cocina bilbaína colocar la leña para elaborar la porrusalda en una marmita (Aurelia), evocaciones de paisajes familiares donde el amor es tesoro cotidiano, “y unas imágenes vividas/guardadas en lo profundo/salpican de colores/y luz/mi memoria,/ allí estás tú […] y me acaricia/ tu mirada de ojos claros/vibra tu voz/ cálida y serena/relatando viajes/ e historias de inmigrantes (Elisa), sólidos ejemplos de digno pundonor como se aprecia en la bella prosa dedicada a su abuelo Domingo Francisco, “persistió en no abandonar el sendero, en cumplir sus sueños, en resistir ante la adversidad, en buscar la forma de combatir los miedos, el desaliento, el desasosiego. Trabajó. Trabajo es lo que lo sacó de la orfandad y del dolor, de la nada de sus pertenencias al todo de sus logros…”, acentos que peregrinan en la obra de la poeta más allá de ella, seres que continúan vivos, ramificados con asombrosa infinitud y un amor declarado a la patria donde fueron naciendo hijos y nietos.
-¿Qué buscas como poeta?
-Busco expresarme y a través de ello encuentro la forma de plasmar aquello palpable y evidente pero ignorado o bien aquello intangible que subyace y quiere fluir de manera tal que el lector se convierta en protagonista y se identifique con la idea o sentimiento trasmitido, así se genera un vínculo maravillosamente indescriptible entre él y yo.
Tampoco deja fuera de flash los momentos amorosos, “Me gustas porque te place navegar/mis aguas tranquilas y/tu balsa se mece enredada en mi oleaje,/mientras mis poemas se deslizan por tu superficie/y atraviesan tu piel con cada caricia”, apostando a la alegría que se comparte “La risa llega porque nos amamos/y porque nos amamos la risa se queda,/tiene poderes la risa y de nosotros/se apodera/es dueña de las noches de luna/bajo las estrellas,/de las tardecitas frescas de primavera” (La risa se queda), testimoniando que el buen amor es áncora de salvación “Te detuviste a sanar mis heridas,/a besar mis cicatrices una a una hasta desdibujarlas […] a buscarme sin descanso cuando me pesaba el mundo y parecía jugar a las escondidas,/a apretar entre tus manos las mías por si me soltaba de la vida,/y me salvaste”.
-¿Qué te inspira?
-Absolutamente todo o casi todo, puedo descubrir la grandeza en cosas pequeñísimas y la belleza en cada una de los seres, la naturaleza, las relaciones y aún aquello que superficialmente se muestra como no tan bello y sin embargo en lo profundo brilla como un lucero.
Del destino, pasa por el corazón épocas de lozanía y dulzura con detalles ajustados, precisos: “Vivíamos como si fuésemos eternos,/y por esas cosas de la existencia/tu vida se quedó corta” (Las cosas que nos quedaron por hacer) mientras se acopla a Del tiempo para dejar esclarecido que cada día suma nuevos asombros y solo queda seguir la ruta que marca “soy consciente de lo efímero,/que algunas cosas son a su debido tiempo y nada las detiene,/y algunas pasan tan rápido que en un tris/la libreta del recién nacido deviene título universitario. Un antes y un después… la vida que surge de la propia vida/ deteniéndonos a disfrutar cada instante/con nuestros nietos/como aquellos que pasaron en cámara ligera/con nuestros hijos (Por una razón, por todas las razones) apuntalando introspecciones agudas “Va mi vida/hacia adelante, en cada rama, sus nidos, /dando paso al suave efluvio del otoño (Marzo)que atan enunciados sin refute: “Es otoño, se desprende sin mirar atrás, […] y se abandona a la tarde pidiendo amor,/a la perfecta melodía de las horas” (Otoño).
Mensaje y sentimiento
-¿Cómo te definís como poeta?
-Lo más importante, un ser humano que siente y que expresa sus sentimientos a través de la palabra. Parece sencillo. No lo es. Porque no se trata de pensar, creer o saber. La poesía tiene que ver con sentir y decir aquello que se siente, cómo se siente y por qué se siente.
El mensaje y el sentimiento se conjugan para lograr unidad en la escritura, además de energía visual, melodía, aroma, voces de diferentes tonos y recursos originales como las personificaciones atribuidas a los meses, que asumen una suerte de celebración casi lúdica, “¿acaso sabías, dulce mayo,/cada año que en mí tu magia derramabas,/que en cada uno de tus gestos me anunciabas/la vida nueva que me sorprendería?” (Anuncio); “Cada arbusto cae en un sueño sereno,/una y otra flor de estío en retirada,/a lirios, narcisos y camelias les abren paso,/los tilos, álamos y robles muestran/sus ramas solitarias y desnudas,/pocos trinos y algún aleteo tembloroso” (Juno), del mismo modo las estaciones conforman un identikit de la naturaleza, “Una alfombra de limbos desintegrados/humedece la tierra,/un nido con algunas plumas y ningún latido/se entrega en silencio” (Invierno), ciclos que la propia poeta confiesa gozar con plenitud.
-¿De qué se trata decir lo que se siente?
-Sin lugar a dudas de ser nadie más que uno mismo, despojarse de aquello que muchas veces enceguece a las personas que es copiar modelos, apropiarse del modo de pensar de los otros, dejarse llevar por creencias que no son nuestras. Ser auténtico, fiel a uno mismo, transparente.
Como olas que llegan a las playas, las obras de Rosario rozan castillos de tenacidad sobre frescas arenas, impulsan a la luminosidad aún en momentos de dolor e interrogaciones, sostienen aquellos sueños volviéndolos diáfanos, con tal fervor que es imposible no permanecer en esa atmósfera de consuelo y elevación.
-¿Qué esperás de tus poemas?
-Que sean leídos, que enamoren, que acompañen, que den aliento, que movilicen, den respuestas, que instalen preguntas.
Desde el primer poema, la autora se asoma al mundo no solo personal sino también al cosmos humano; el tiempo como eje poético, los espacios cotidianos, domésticos, reales, los cursos que conforman la vida y sus inquietudes, la fina sutileza, la seducción, las remembranzas, las plegarias, los conjuros, son cuerpos textuales minuciosamente trabajados, comprometidos con la excelencia del lenguaje.
-¿Un sueño?
-¡Me encanta soñar, me reconforta cumplir sueños! Uno personal, sanar de todo. Uno de poeta, llegar al lector.
Su voz es verdadera ofrenda y revelación “Mi soledad ha aprendido tantas cosas/que, en no mucho tiempo/de principiante pasó a ser avezada;/el día que ella vio la luz, muy joven era yo y/siempre había estado acompañada”(A propósito); “En soledad, no estoy sola, me tengo a mi misma, nos conocemos,/de reojo en el espejo, nos vemos pasar y/sin mediar palabra, lo sabemos todo… ante el temor nos aferramos la una a la otra y,/en ese abrazo imaginario, pero tan sentido, /nos dejamos caer” (Bailar descalza).
-¿Un deseo?
-Seguir escribiendo siempre.
En Del amor, los poemas crecen con frecuencia apasionada en primera persona, “mirarte es interpretar el lenguaje del silencio/que quiere ser y no puede,/mirarte es escuchar las melodías, esas que tu corazón compone para mí,/mirarte es descifrar el misterio, el que/la vida propuso sin preguntar” (Mirarte), “[…]…cuando me quedé sin amaneceres (algunos días de niebla)/allí estabas, brillaste en la proa y/me guiaste,/fuiste faro imprescindible en mis naufragios,/así, pude seguir navegando” (Nada se parece a ti), “Me gustas cuando sueltas a mis ganas de no escuchar/tus silencios, /es tan bello el lenguaje de las no palabras/en el que las miradas se tornan versos” (En el momento justo), porque tus besos/ los míos/son presencia aún en la ausencia/y lo intangible es un hecho en nuestros labios[…] es el lugar perfecto para trazar el sendero/ entre tu boca y la mía”. (Un sendero) y en tercera persona hábilmente manejada por la autora: “Es amor, ella no tiene dudas,[…]puede su ser caminar descalzo cuando lo desea,/ y todo está bien, y él ir a veces a su lado, otras veces no,/y todo sigue bien,/ puede soñar muy alto y pasear en una nube/y verlo desde allí,/y él preferir pisar firme con sus pies en la tierra/y acompañarla desde allí” (Todo está bien).
-¿Un nuevo proyecto?
-¡Sí! ¡Siempre sí! Escribí diecisiete relatos a partir de obras de arte al óleo de la pinacoteca universal y actualmente los estamos editando con la colaboración de María Elena Nemi.
Dicha congregación amorosa lleva consigo los milagros con los que el amor nos asombra, “Algo de majestuoso tiene la fuerza del amor/que lo ilógico deviene lógico/ ¿Quién diría que perdure intacto tras la muerte?/y lo lógico sea ilógico,/ ¿Quién diría que no sobreviva hasta que la muerte los separe?” Nada va a hacer cambiar mi amor por ti, como bien lo expone Hilo Rojo, “Podría haber sido en invierno/pero fue en enero… en la misma playa/coincidiendo con diferencia de segundos/nuestras huellas en la arena… podríamos haber ido a lugares diferentes,/o distinto día al mismo sitio/o a cualquier otra hora de la misma jornada,/pero allí estábamos, en ese lugar, a esa hora,/ese día de estío…”, quizás porque el amor es ese fascinante, milagroso, sobrenatural hecho, como lo asevera el cierre del poema: “la perfección del amor es un enigma”.
Cumpliendo sueños y soñando proyectos
-Hablanos de la presentación de “A mi manera”
-Se realizó el viernes 20 de diciembre del año pasado en la librería Alfa que siempre me ofrece generosamente su espacio para tal fin. Ana Caliyuri con su calidez y empatía hizo brillar un momento hermoso con la compañía de familia, amigos, colegas, Pablo y Quique de Libros del Espinillo, las chicas de la Alfa librería y el público en general que colmó el lugar me hizo intensamente feliz
Del decidir, Del hacer, Del ser/estar aportan sabios cuadros de reflexión y conocimiento, tanteando las paredes de una galería introspectiva –nuestra existencia– para descubrir la propia veta, mantener la altura de pensamiento, sostenerse en el filo de los avatares, elegir, disponer, crecer: “Me voy, pero siempre regreso,/es natural despegar de ti y/parar en mí,/dejar por momentos de escuchar nuestra música e ir/hacia dentro y /oírme” (Señales) al tiempo que, como en un desdoblamiento, se enfrenta a ella misma, “Ella la tan cercana/la tan lejana… ella, yo, aquí estamos,/desde siempre, hasta siempre… ella, la que soy, sin maquillaje,/yo, la que intenta ser una mejor versión/de sí misma, /una en otra, /las dos en una, comprendiéndonos,/amándonos” (Convivencia) y asegura que “de la mano vamos/mi historia y yo,/dando letra a los últimos capítulos” (Papel y tinta), sin dejar dudas de su vislumbre personal, “El único río de mi vida corre/por este cauce, lo conozco,[…]conozco cada gota de lluvia que precipita/en mis canales, fresca y pura… conozco el mar que recibe mis aguas,[…]en su oleaje me dejo mecer,/son sus aguas mis aguas,/y mi destino, navegarlas” (Hacia el mar), “hice de mí lo que soy porque es/lo que elegí ser,/mi corazón es un cántaro donde/hay agua fresca y pura (Un cántaro), como asimismo el lugar que quisiera habitar “donde huela a lluvia impregnándolo todo y/el amanecer mojado remolonee en el horizonte, /donde vaya el colibrí, mensajero del cielo y/pueda seguir adelante con nuevos vuelos,/donde suenen las más bellas melodías y /recupere mi voz la música del alma… allí, quiero estar, /donde al despertar,/lo importante sea lo imprescindible” (Allí).
-Conociendo tu permanente creación literaria, imagino que estarás escribiendo para el este año.
-Sí, estoy escribiendo para un nuevo poemario que se llamará “En blanco y negro” como uno de sus poemas que seguramente se publicará en el segundo semestre del próximo año.
Extraordinario poema Casita de blancas paredes, en el que el pasado –y el amor– se mantiene vívido a través de los años, sin distancia, eterno de dulzuras, “no he de olvidar nunca nuestra diminuta habitación/con escasos muebles y despojada de adornos… no he de olvidar nunca nuestro gran mundo/con miles de proyectos y sueños compartidos,/ un paraíso construido disfrutando el tenernos/ una nueva vida creciendo en mis entrañas,/no teníamos casi nada,/lo teníamos todo”.
-¿Cómo cerrás la nota?
-Agradeciendo a todos los que intervinieron para que el nuevo sueño viera la luz. Y a la vida que “me ha dado tanto”.
Rosario Mendiguren es dueña de una poesía singular y conmovedora, auténtica y diáfana como su propia mirada sobre la vida, “entre el nacer y morir, /perfecta, para no dejarla pasar, /está la vida. Sin duda, las inspiraciones que atraviesan su obra nos obsequian reflexiones imprescindibles, perdurables, y leerla es una forma de mirarnos más hondamente. Me enorgullezco por formar parte de sus fervientes lectores.
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