Aprender a aprender en las empresas: el problema es la falta de preguntas
Las empresas no se caen por falta de talento. Se caen porque dejan de cuestionarse. Porque empiezan a funcionar en automático, porque confunden experiencia con verdad y porque priorizan tener razón antes que aprender. Y en ese momento —que no es abrupto, sino progresivo y silencioso— pierden lo más valioso: la capacidad de evolucionar.