Bahía Blanca tras la catástrofe: Un relato de recuperación lenta y necesidad persistente
Aldana Barbieri, dialogó con El Eco Streaming, ofreció un panorama detallado de la situación en Bahía Blanca luego de la inundación. En su relato describió una ciudad que de a poco comienza a levantarse, enfrentando dificultades significativas en la transitabilidad y la infraestructura dañada.
Ofreció un panorama de la situación en Bahía Blanca tras la catástrofe, destacando que la ciudad de a poco empieza a levantarse, aunque las dificultades persisten, especialmente para quienes fueron más afectados por la inundación. Según Barbieri, sus familiares le comentan que es difícil transitar por algunos lugares, sobre todo los pasos del canal debido a derrumbes y calles cortadas por trabajos de arreglo, lo que significa que trayectos que antes llevaban diez minutos ahora demoran media hora. Si bien la mayoría de los barrios ya están desagotados, la destrucción es considerable, con socavones y dificultades para transitar, llegando a haber lugares con acceso únicamente a pie.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailBarbieri señaló que la gente está trabajando mucho para reconstruir la ciudad, pero les está costando y las necesidades siguen. En cuanto al nivel del agua, confirmó que hubo casos donde alcanzó el metro ochenta dentro de las casas, dejando literalmente las viviendas bajo el agua. Tras el desagote, las tareas de limpieza y recuperación son arduas, considerando que las aguas no solo eran de lluvia, sino también de desborde cloacal, lo que implica desechar todo lo que tuvo contacto y tomar precauciones para evitar enfermedades gastrointestinales. Además, mencionó el problema del polvo en suspensión generado por el barro, que afecta a personas con asma y problemas respiratorios.
Sobre la vuelta a la normalidad, Barbieri considera que llevará mucho tiempo. En relación al reinicio de las clases, indicó que algunas instituciones pudieron retomar actividades tras la supervisión del Consejo Escolar sobre la infraestructura, ya que la tragedia causó socavones y peligro de derrumbe en algunas viviendas. Sin embargo, esto también implica una menor disponibilidad de personal debido a que docentes, auxiliares, alumnos y sus familias fueron damnificados. Asimismo, el transporte no está funcionando con normalidad debido a la pérdida de gran parte del parque automotor.
Ante pronósticos de lluvia, Barbieri expresó que surge ansiedad y temor en la población, y que costará tiempo habituarse a pronósticos más normales. Explicó que una alerta amarilla reciente tuvo que ver con resguardar a las personas debido a que la infraestructura no está en condiciones de soportar tanta agua, priorizando evitar la circulación en zonas afectadas. De hecho, para el fin de semana se pronostica nuevamente lluvia, por lo que el mensaje es mantenerse a resguardo y evitar circular por zonas deterioradas.
En cuanto a las donaciones, Barbieri afirmó que llegan, aunque la necesidad es muy grande y continúa. Respecto a la distribución por parte del municipio, la información que maneja es que la ayuda llega, pero existe cierta burocracia en la entrega y logística, lo que contrasta con la urgencia de la necesidad. Inicialmente se dispusieron puntos de retiro, pero la gente no tenía cómo llegar, y para recibir ciertos elementos como colchones se requería una inscripción online, algo complicado por la falta de comunicación y recursos tras la catástrofe. Por ello, se percibió que la ayuda de la gente llegó primero, y luego la organización oficial comenzó a distribuir, aunque con la mencionada burocracia, posiblemente para asegurar una repartición equitativa.
Barbieri, residente en Tandil desde hace tres años, destacó la gran movilización de los Tandilenses, quienes realizaron colectas y enviaron un camión lleno de mercadería a Bahía Blanca. Este camión cargó agua, alimentos no perecederos, artículos de limpieza, muebles, electrodomésticos, ropa y útiles escolares, y fue distribuido en Bahía Blanca por el Club Atlético Argentino. Si bien la colecta sigue, Barbieri informó que en este momento no se necesita más ropa, ya que los centros de distribución están colapsados y la gente no tiene dónde guardarla. Por lo tanto, se hace foco en alimentos no perecederos, elementos de higiene personal y de limpieza, y se ha agregado la colecta de kits escolares, útiles, libros de cuento y juguetes para los jardines de infantes que perdieron todo. Para colaborar con los jardines, se reciben útiles escolares en desuso, juguetes y libros de cuento. Las donaciones se pueden acercar al jardín San Francisco de Asís, la carnicería Ricardos, la cooperativa Nuevo Amanecer y el gimnasio Status. Para donaciones de muebles o electrodomésticos grandes, se puede coordinar el retiro comunicándose al teléfono 291 4250374.
Finalmente, Barbieri enfatizó que la necesidad lamentablemente va a continuar, y que mucha gente tardará en reponerse, por lo que la intención es sostener la colecta el tiempo que sea necesario. Agradeció especialmente a la gente de Tandil por su gran colaboración y las ganas de ayudar.
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