Del Potro, angustiado por “una pesadilla sin final”
El tandilense se refirió a la situación de su salud. En la previa al partido de exhibición con Djokovic, describió su padecimiento diario.
El extenista Juan Martín del Potro relató los padecimientos físicos que sufre debido a las lesiones que tuvo en su rodilla y dijo que aguarda que "al menos por dos o tres horitas" pueda "tener un poco de paz" en su pierna y "disfrutar" desde adentro de una cancha de tenis "por última vez" para poder devolverle a la gente el cariño que le brindó durante los años que jugó.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email"Al menos por dos o tres horitas espero poder tener un poco de paz en mi pierna y disfrutar algo adentro de una cancha de tenis por última vez sería muy bonito, poder devolverles desde adentro y junto a Novak (Djokovic) un lindo momento a tanto amor y cariño", expresó en un video que difundió en su Instagram para promocionar el partido de exhibición que jugará el próximo domingo en el Parque Roca, de Buenos Aires, con el serbio.
El tandilense Del Potro arrancó contando: "Cuando juego el último partido con Delbonis, la gente esto no lo supo y nunca lo conté, al día siguiente me tomé un avión a Suiza y me volví a operar la rodilla, fue mi quinta cirugía. A partir de ahí nunca más hice públicas mis cirugías porque, cuando en la conferencia previa al partido con Federico (Delbonis, en febrero de 2022) yo digo probablemente que era mi último partido, ahí encontré un poco de paz y corté con algo que me pasaba constantemente cuando me decían ‘cuando volvés a jugar’ o ‘cuando te veo de nuevo en una cancha’ y yo no podía más del dolor de piernas".
"Dije ‘esto tengo que hacerlo en secreto y, si llega a funcionar, hago un anuncio de que vuelvo realmente’. Me fui a Suiza, estuve dos meses encerrado en un pueblo cerca de Basilea, me operaron, hice rehabilitación y no funcionó. A los dos meses y medio me dicen que me volvían a operar, fue la sexta. Me fui a Estados Unidos a seguir rehabilitando y, entre cirugía y cirugía, probaba tratamientos. Debo tener más de cien inyecciones en las piernas, caderas y espalda. Me infiltraron, me sacaron tendones, me quemaron nervios, un sufrimiento diario", comentó.
Asimismo, continuó: "Después de la primera cirugía, el médico me dijo que en tres meses volvía a jugar, entonces me anoté en Estocolmo, Basilea y París porque me dijo que llegaba bien con los tiempos para jugar y, hasta el día de hoy, nunca más pude subir una escalera sin dolor. Me duele muchas veces para dormir, me pegan pinchazos que son muy feos. Viene siendo como una pesadilla sin final, a diario sigo insistiendo en buscar una solución y buscando médicos y alternativas y todavía no la encuentro".
"Mi vida no es lo que deseo"
"Todo empezó en esa primera cirugía y cada vez que lo pienso me genera muchísima emoción mala, me da mucha bronca, angustia, impotencia, pero no lo puedo cambiar. Mi vida cotidiana no es la que yo deseo. Era un tipo muy activo, que le gustaba hacer deporte, no sólo jugar al tenis y, de repente, me invitan a jugar un fútbol y soy el que lleva el mate y se sienta afuera o van a jugar al pádel y hago los videítos y para mí es terrible. Además, desde lo deportivo me quitaron la ilusión de lo que siempre me gustó hacer que es jugar al tenis, es difícil tener que caretear todo las veinticuatro horas, es muy complicado", expresó.
En tanto, continuó: "No soy indestructible, pero tengo ese plus que tengo que poner buena cara en determinadas situaciones y a veces no tengo la energía porque lo de la pierna me consume anímicamente todo. Padezco el día a día, me levanto y tomo entre seis y ocho pastillas, entre protector gástrico antinflamatorio analgésico uno para la ansiedad. Una cosa son las piedras que pueden aparecer en el camino como las lesiones que para un atleta es lo más complicado pero otra cosa es el dolor emocional y yo me sentía muy poderoso y muy fuerte en afrontar esas piedras que aparecían y que siempre le ganaba y al final del día me doy cuenta que no soy tanto, porque con lo de la rodilla siento que me ganó".
"Me operé ocho veces con médicos de todo el mundo gastando fortunas, cada vez que me ponían la anestesia sentía que salía bien operado, que no me iba a doler más y decía ‘voy a estar dando la vuelta al Dique de Tandil sin dolor’ y a los dos o tres meses llamaba al médico para decirle que no funcionó. A veces no lo soporto más y no sé cuándo va a terminar", dijo.
Del Potro, indicó luego: "Tengo otra gran pelea con médicos que me dicen que me ponga una prótesis y muchas veces pregunto qué me garantiza. Me dicen calidad de vida, eso es lo que busco, pero viene otro y me dice que soy joven para prótesis, que espere hasta los 50. De los 31 que no corro, no subo una escalera, no puedo patear una pelota, no jugué nunca más al tenis ¿Que voy a esperar, 15 años más para ponerme una prótesis y vivir bien a los 60?".
"Ojalá algún día se acabe esto, porque quiero vivir sin dolor. Vengo bajando de peso, me puse a entrenar, quiero llegar lo mejor posible, es un show para decir adiós, ya no hay más vuelta atrás y el toque final se lo da Djokovic que fue muy generoso en aceptarlo y poder venir. Más allá de ese momento personal mío, quiero que le demos mucho amor a él y que se lleve el mejor recuerdo", culminó.
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