Volver a la actividad: las batallas de distintos sectores golpeados por las restricciones y la crisis
Habían pasado poco más de dos semanas desde la firma del decreto presidencial imponiendo una cuarentena estricta y en Tandil ya comenzaron a oírse los primeros reclamos de sectores que pugnaban por volver a la actividad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl 5 de abril, el intendente Miguel Lunghi expresaba que “vamos a endurecer el cumplimiento del aislamiento social para cuidar a todos los tandilenses con las medidas que haya que tomar”
Las fuertes definiciones del jefe comunal tenían la intención de calar hondo en los humores tandilenses que, como en el resto del país, empezaban a presionar en medio de la crisis económica frente al parate productivo.
El viernes 3 de ese mes, se conoció que ese mismo que la Municipalidad debió intervenir en corralones de materiales varios que habían dispuesto abrir sus puertas.
Un par de días más tarde, la Cámara Empresaria planteaba la urgente necesidad de retomar mínimamente actividades en forma “planificada, ordenada y equilibrada”.
“La estricta aplicación del aislamiento preventivo obligatorio desembocó en el punto crítico, dramático, que tanto se temía: No estamos hablando de rentabilidad: estamos hablando de subsistir”, marcaban desde la entidad.
A un mes de decretado el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) y tras una reunión entre el Ejecutivo, Cámara y comerciantes, se decidió elevar un pedido a autoridades nacionales y provinciales para permitir abrir a actividades consideradas no esenciales.
Fue por esos días que irrumpió en la escena política uno de los sectores que más batalla habría de dar a lo largo de los meses para volver a la actividad. Referentes de más de 60 instituciones, entre propietarios, profesores y profesionales que trabajan en la actividad física, se juntaron para elaborar un pedido al intendente Lunghi por la preocupante situación que atravesaban.
“Somos pymes, micropymes y profesionales particulares, que damos trabajo a cientos de familias tandilenses. En ese carácter nos hemos autoconvocado en el marco de la situación de emergencia extraordinaria… Promovemos el cuidado de la salud y tenemos plena conciencia de la importancia que ésta tiene para nuestros alumnos, clientes, pacientes y para toda la población en general”, expresaban a través de un comunicado.
Una semana más tarde, y ante la falta de respuestas, la Cámara Empresaria planteó al Gobernador y al Intendente su queja y hasta especuló con que “un trasfondo político mezquino” impedía la reapertura de los comercios.
Finalmente, y tras 40 días de inactividad el último día de abril llegó la autorización para liberar, aunque bajo estrictas medidas de seguridad, la actividad.
La autorización permitió el funcionamiento de lunes a viernes de 9 a 14, con protocolos sanitarios.
Hacia inicios de mayo y en el marco de una apertura gradual de la economía, el Ejecutivo elevó a la Provincia un nuevo pedido para que evaluara la ampliación de las excepciones y permitir la reactivación de la actividad turística mediante una estrategia diagramada frente al escenario de pandemia. La iniciativa fue denominada de turismo local y de proximidad del partido. El empresario Luis Cerone calificó la idea como “una buena medida”, aunque consideró que requiere “pasos previos”. Evaluó que era necesario poner en funcionamiento otros servicios para ofrecer al turista, como gastronomía, actividades o paseos. “Se ha roto totalmente la cadena de pagos”, alertaba.
Sin embargo, el 18 de mayo llegó la respuesta menos esperada por parte de Provincia. La negativa se argumentó en que la actividad turística estaba suspendida a nivel nacional, por lo que no se podía dar lugar a propuestas particulares.
Para ese entonces, ya habían cerrado tres panaderías, otras suspendieron varios empleados y también hubo despidos. Los nucleados en la Federación Panaderil debían enfrentar el costo de insumos, alquiler y servicios. Pidieron una extensión de la actividad de 8 a 20 para poder abarcar los horarios pico.
El 25 de mayo, y tras la negativa de las autoridades provinciales, representantes de gimnasios, natatorios y entidades deportivas se reunieron con el jefe de Gabinete Oscar Teruggi para plantear alternativas de retorno a la actividad.
A inicios de junio, la situación se tensaba aún más. Desde la Cámara Empresaria se decidió sumarse a la decisión de reabrir más allá del visto bueno de la Provincia. Renegaron de la “burocracia” provincial y resaltaron la responsabilidad de los tandilenses frente al Covid-19.
La controversia llegaba al Concejo: el oficialista Mario Civalleri acompañó los dichos del Intendente sobre la habilitación de más actividades, argumentando que “el aislamiento sin alternativa nos lleva a una muerte económica”. Desde la oposición, Rogelio Iparraguirre salió a defender las medidas adoptadas por el Presidente y el Gobernador. Consideró que sería un error romper con la sintonía lograda entre los tres niveles del Estado frente a la pandemia. E instó a implementar mecanismos de ayuda municipal a los sectores afectados.
A mediados de ese mes, y mientras los gimnasios retornaban a una actividad acotada, trabajadores de la Cooperativa de Recuperadores Urbanos, pedían una vez más acceder a un subsidio que supere los 20 mil pesos del convenio recientemente vencido. El Municipio ofreció 26 mil, lejos de los 100 mil que necesitan para sostener las actividades en el galpón. Los recuperadores.
La cultura, uno de los sectores más golpeados por la crisis, comenzaba a expresar su situación. A mediados de julio, un grupo de músicos, productores y trabajadores autoconvocados se acercaron a las inmediaciones de la Municipalidad para solicitar la reapertura de espacios donde pudieran difundir su trabajo y así reactivar su economía, ante la imposibilidad de organizar algún tipo de espectáculo.
También ese mes, representantes de jardines maternales pidieron ser escuchados por el Municipio. A más de 125 días de declarado el ASPO, seguían sin poder abrir y algunos de ellos comenzaban a cerrar definitivamente sus puertas.
Mientras tanto, propietarios de los denominados “peloteros” advertían que estaban evaluando abrir sin la autorización del Municipio. Aseguraban que los funcionarios les pedían paciencia, pero no les brindaban ayuda económica. “Como el Intendente rebelde, bueno, los peloteros rebeldes abriremos y que nos vengan a clausurar a todos porque necesitamos laburar, necesitamos vivir, ya no da para más esto”, sostenía Lorena Capel, una de las referentes del sector.
Y también en rebeldía habrían de declararse algunos días más tarde los gimnasios que, a pesar de la prohibición, abrieron sus puertas, ante un Municipio que decidió alivianar los controles. La decisión del pase de fases a semáforo comenzaba a gestarse por esas horas.
Hacia noviembre, quienes también expresaron su preocupación y plantearon los inconvenientes que venían padeciendo con los internados fueron los propietarios de hogares de adultos mayores. En la mañana del 27 de ese mes, familiares, empresarios y trabajadores de residencias geriátricas se manifestaron en las puertas del Municipio para pedir que vuelvan las visitas a los hogares.
En ese contexto, los representantes de la Asociación de Geriátricos y Afines regional Tandil (Agyart) fueron recibidos por parte del Ejecutivo, a quienes entregaron un petitorio acompañado por un nuevo proyecto de protocolo. Desde la comuna se coincidió con la petición pero respondió que dependía de la Provincia.
Pero no todo se limitó a protestas y manifestaciones de sectores vinculadas a la actividad económica. La educación también estuvo en el tapete por los reclamos de un sector.
Un grupo de padres, alumnos y docentes se manifestaban el 4 de diciembre para pedir el regreso presencial a las aulas.
En el marco de su reclamo, exigieron que se declare “esencial” a la educación, con el fin de que no quede sujeta a la situación epidemiológica.
“DNU La educación es esencial”, “Basta de gremios docentes militantes. Luchen por la educación”,
“Escuelas cerradas: más desigualdad y menos oportunidades”, exponían algunos de los carteles que llevaban consigo las personas que se congregaron en la Plaza Independencia.
Con palmas y bajo el canto “abran las escuelas ya” los manifestantes hicieron oír su reclamo en la explanada municipal donde se congregaron a partir de las 18.
Tras cantar el himno nacional, permanecieron en el lugar durante un rato con pancartas que reflejaban el motivo de su protesta.