BOXEO
Marisa Núñez: “Me dieron ganas de dejar todo pero no voy a bajar los brazos”
La tandilense se sintió ganadora en su derrota del viernes en Puerto Madryn. “Estas cosas me dan una bronca enorme, hago un sacrificio muy grande”, disparó “La Brava”.
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Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
fernandoizquierdo@hotmail.com
El viernes en Puerto Madryn, Marisa Núñez sufrió la undécima derrota de su carrera como boxeadora profesional.
Un traspié especialmente doloroso para la tandilense, que se considera despojada de un triunfo que cree haber logrado sobre el entarimado patagónico.
La local Lizbeth Crespo (nacida en Bolivia y radicada en Puerto Madryn) se impuso en fallo unánime luego de los ocho rounds del combate encuadrado en la divisional superpluma.
No es la primera vez que “La Brava” se siente privada de una victoria por la que creía haber desplegado méritos suficientes. Ya en Canadá, en febrero del año pasado, se bajó del cuadrilátero pensando en haber sido superior a Marie Eve Dicaire, vencedora en las tarjetas.
Ante Crespo, Núñez estuvo al borde del triunfo por la vía rápida, cuando en el primer round derribó a su rival.
El Eco de Tandil dialogó con la excampeona del mundo superligero, quien no ocultó su descontento, tanto con el fallo de los jurados como con el desenvolvimiento del árbitro en el punto neurálgico del combate, la mencionada caída de Crespo:
-¿Te sentiste vencedora?
-No sólo yo, también el equipo de mi rival consideró que yo había ganado la pelea. La vi varias veces, a los 30 ó 40 segundos del primer round la mandé al suelo con un “uno-dos”. Ahí, saqué dos puntos de ventaja, y le hacen una cuenta de quince segundos para que se recupere. El resto de la pelea fue pareja, pero yo tenía esa ventaja de dos puntos, sin embargo se la dieron ganada a ella.
-¿Qué percibiste en el resto de los rounds?
-No me sentí superada en ningún momento. Ella fue al frente, lo que yo esperaba, lo mismo que planeé e hice yo. Me convenía una pelea abierta porque sabía que ella sentiría mis golpes porque vengo de categorías superiores. Nos prendimos en su juego, que es también el mío.
-No es la primera vez que experimentás esta sensación de sentirte vencedora e irte con una derrota.
-Claro, me pasó también en Canadá. Me da una bronca terrible, la gente me reconoció como ganadora, se quedó sacándose fotos conmigo y diciéndome que me habían robado. Hasta el presidente de la federación de Puerto Madryn reconoció mi victoria. A pesar de todo eso, en mi licencia figura una derrota más. Hicimos gestiones para que el fallo sea revocado, pero no hubo caso.
-Incluso, tras la pelea expresaste cierto desinterés en promover una revancha, muy disconforme con las condiciones de este combate.
-En su momento se habló con el equipo suyo (de Liz Crespo) sobre hacer otra pelea entre ambas. Pero en estas condiciones es imposible. Sabiendo que no te alcanza ni ganando por nocaut, porque esta chica estaba nocaut y le estiraron la cuenta, no da. Se podría hacer una revancha, por sus títulos, pero tendría que ser en otro lugar.
-Tu queja, entonces, apunta no sólo a los jurados sino también al árbitro.
-Claro, cuando él ordenaba el “break” permitía que ella me pegue, y si yo lo hacía me amenazaba con una sanción. Además de esa cuenta de quince segundos. Después de la pelea, vino al camarín a pedir disculpas, pero con las disculpas no hacemos nada.
-¿Estas cosas las ves a menudo en el boxeo femenino?
-Sí, también en el masculino. Hoy, es moneda corriente. Te quitan las ganas de seguir. Todos hacemos un enorme sacrificio, no sólo yo, también mi mamá, mis hijos, mi entrenador y su familia. Yo salgo a correr a las 4 de la mañana, a las 6 entro a trabajar, después vuelvo a entrenarme a la 1 de la tarde, a las 8 de la noche nuevamente…es mucho. Después, una consigue aquello por lo que trabajó y se lo roban.
-¿En este caso lo atribuís a la localía de Crespo, a quién organiza la pelea…?
-La pelea la organizaron ellos, arranquemos por ahí. Ella venía de una derrota y buscaban insertarla en el ranking mundial para buscar una oportunidad en el exterior. Es entendible en una pelea pareja, pero en ésta que hubo caída y todo…es demasiado. No puede haber confusión, pero ya está.
-¿Qué te faltó para consumar el nocaut en ese primer round?
-Primero, le dieron quince segundos para que se recupere. Después, ella se me vino encima y yo me desesperé mucho en ir. Hubo otros dos o tres momentos de la pelea en la que también estuvo sentida pero, en el afán de atacar, no me di cuenta. Lo que sí noté es que le dolían mucho todas las manos, incluso las que le conecté cuando estábamos agarradas.
-¿Cómo terminaste físicamente?
-Cansada. Fueron ocho rounds muy intensos, más allá de que trabamos mucho. Fue una las peleas en las que más golpes tiré.
-¿Qué viene ahora?
-Unos días de descanso y después, seguir. En un momento, me dieron ganas de dejar todo, pero todavía no pienso bajar los brazos. Fue una sensación que tuve en caliente, a poco de terminada la pelea. Mi mamá me dijo que si me van a pasar estas cosas es mejor que deje, pero la verdad es que todavía no puedo.