Política

Loreal resaltó el gran volumen de expedientes aprobados por unanimidad en el Deliberativo

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A pocos días de su partida del Concejo Deliberante, el concejal de la UCR, Adolfo Loreal, destacó las coincidencias logradas con los ediles de la oposición a favor de los vecinos. “Hay 90 expedientes entre sesión y sesión que son problemas de la gente que se han solucionado, donde todos coincidimos”, resaltó.

En diálogo con El Eco de Tandil, admitió en primer lugar que formar parte del Cuerpo Deliberativo significó para él “una experiencia fortísima”.

Aclaró luego que no fue su primera incursión en política, ya que recordó que a principios de la década del `80 se afilió al radicalismo y tuvo la oportunidad de trabajar, en la época de estudiante, en la campaña del expresidente Ricardo Alfonsín, lo que fue en lo personal “un tiempo de práctica y trabajo partidario”.

Luego, se desarrolló en distintos ámbitos vinculados a lo social hasta que fue convocado por el intendente Miguel Lunghi, a quien agradeció por la invitación, para formar parte de la lista de concejales.

Una vez en el recinto, Loreal aseguró que “todo el tiempo, el objetivo fue pensar que uno desde ahí podía hacer algo por la comunidad. Esto me permitió convergencias y divergencias con todo el mundo, me lo permitió con el Intendente con quien nos hemos diferenciado claramente en algunas cosas y tenemos un profundo afecto y respeto, y con gente de posiciones tan diferentes, como puede ser la de La Cámpora o del Frente para la Victoria”.

Sin embargo, resaltó que “esa diferencia se salva en el desarrollo de la discusión y en el acuerdo. Se pudieron hacer muchas cosas, a pesar de que en los medios de comunicación mayormente lo que sale es el expediente de la pelea, el que permite marcar la diferencia entre los radicales, los peronistas y el PRO. Se exhibe el punto de mayor oposición y fractura, pero la realidad –enfatizó- es que hay 90 expedientes entre sesión y sesión que son problemas de la gente que se han solucionado, donde todos coincidimos y eso no sale”.

Por lo tanto, planteó: “¿Qué pasaría si después de una sesión las páginas de los diarios tuvieran las 90 situaciones que se resolvieron?”. Entre ellas, mencionó “la del señor que necesitaba arreglar un problema con su carro pochoclero, el cordón cuneta en un barrio, o si se compraba tal o cual cosa para el Hospital”.

Incluso, contó que hasta los ha contado en más de una oportunidad y “hay entre 80 y 90 expedientes de sesión a sesión, lo que quiere decir que los 20 concejales, de posiciones tan diversas y antagónicas, que representamos a una fracción de la comunidad que piensa diferente, logramos acuerdos”.

La necesidad
de alternar

Ya de cara a la nueva etapa que emprenderá luego de cuatro años en el Concejo Deliberante, el edil de la UCR reconoció que necesita volver a su cargo en el Poder Judicial, concretamente en el Fuero Penal Juvenil, donde trabaja con jóvenes en todo lo referido a los trastornos de conducta, conductas delictivas y abuso sexual.

“Ese cargo quedó allí hace 6 años, estuve dos en la Dirección de Salud Mental y 4 en el Concejo, así que es tiempo de moverse y rotar. Siento mentalmente que uno necesita tomar distancia para poder seguir haciendo las cosas bien”, expresó.

En ese sentido, contó que en su vida diaria atiende en su consultorio y luego lo deja para ir a dar clases a la Universidad, donde conversa con los alumnos sobre psicología evolutiva, alternando una actividad con la otra.

Consideró entonces que “hay que salir para volver a entrar y hacerlo bien. A veces, cuando uno queda mucho tiempo, corre el riesgo de quedar contaminado, como viendo determinada realidad desde un punto muy parcial. Creo que a veces necesitamos tomar una distancia de determinado ambiente para poder recuperar una mirada amplia, volver y seguir interviniendo”.

“No hay
partida”

Por lo tanto, Loreal aseguró que en lo personal “no hay partida” y que más allá de su partida del Concejo Deliberante mantendrá su compromiso social e interés por la vida comunitaria.

“Somos muchos a los cuales no nos alcanza una vida privada, es decir, vivir de la puerta para dentro, sino que nos resulta muy atractivo esto de meternos con la cosa de la calle y ver lo que le pasa al vecino. Gente que tiene un resto amoroso, de pasión, que necesita meterla en la vida, como a otros les gusta hacer deporte o pintar un cuadro”, señaló.

“Así que –insistió- desde ese punto de vista, no hay partida, sino tomar otro lugar, pasar por otros lugares, para tener miradas más amplias”.

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