Política

El debate por las cuentas municipales confirmó la interna radical y potenció críticas de la oposición

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La mayoría integrada por la UCR y el PRO en el frente Cambiemos aprobó ayer la rendición de cuentas del ejercicio 2016 y la compensación por excesos de gastos de la Administración Central y del Sistema Integrado de Salud Pública. Los bloques de la oposición, que no acompañaron, resaltaron que el déficit total ascendió a 79 millones de pesos, pero además lanzaron fuertes críticas al afirmar que el Municipio “está planchado” o “empantanado”.

El debate, que se extendió por más de cuatro horas, tuvo como protagonistas centrales a los radicales José Luis Labaroní, presidente de la Comisión de Economía y Presupuesto, y a Matilde Bide, que llevaron adelante la defensa de la gestión del Gobierno de Miguel Lunghi en 2016. Y enfrente se encontraron con las voces cuestionadoras de Facundo Llano, Beatriz Fernández, Pablo Bossio, Gustavo Ballent y Darío Méndez.

En reparto de los roles dentro del bloque oficialista reafirmó la interna, teniendo en cuenta que Marcos Nicolini nunca se metió en la discusión sobre el balance de los gastos y las políticas que implementó Miguel Lunghi durante el año pasado. La misma actitud adoptaron los concejales del PRO Claudio Ersinger y Pablo Díaz Cisneros, quienes aprobaron los números pero optaron por no apoyar a las dos solitarias voces del lunghismo.

“Salud
financiera”

En principio, Labaroní minimizó el déficit de 21 millones de pesos que emergió de la rendición de cuentas de 2016 y expuso que representó el 1,6 por ciento de los ingresos totales, que ascendieron a 1239 millones de pesos sobre los 982 que estimaba el presupuesto.

El presidente de la Comisión de Economía analizó variables endógenas y exógenas que influyeron para equilibrar las cuentas del Municipio, en comparación con los 58 millones de déficit que arrastraba de 2015.

En principio, valoró la variación del CUD (Coeficiente Unico de Distribución) que generó más coparticipación y colaboró para paliar la inflación, y habló de un crecimiento del 9 por ciento en la recaudación de la Tasa Unificada a la Actividad Económica (TUAE). También consignó las partidas que llegaron por el Fondo de Endeudamiento Provincial que contribuyeron a mejorar la recaudación.

En relación a las causas endógenas, elogió al equipo de Economía, que realizó un “enorme reacomodamiento interno para mejorar el déficit”.

Al mismo tiempo, Labaroní insistió con que las finanzas crecieron un 25 por ciento, en 246 millones, lo que permitió devolver los recursos afectados que se habían tomado en 2015 para afrontar los compromisos y destacó que hasta ayer la deuda flotante de 103 millones de pesos de 2016 había sido cancelada en un 85 por ciento, lo que demostró la “salud financiera” del Municipio. Como otra señal, marcó que se redujo de 90 a 75 días el plazo de pago a los proveedores.

En relación al Sistema Integrado de Salud, informó que el déficit alcanzó los 58 millones de pesos, pero lo justificó al decir que se trata de primer año de existencia por lo cual no se puede comparar con 2015. En este caso, fundamentó a partir de la inflación, y el cambio de gestión provincial y nacional que provocó demoras en las compras -aunque mejoraron las licitaciones con precios un 30 por ciento más bajos- y en la llegada de programas. Además, sumó que Pami mantenía una deuda de 6 millones de pesos con el Hospital correspondiente a los últimos meses de 2015 y enero de 2016.

El déficit, en
su contexto

Como contrapartida, Facundo Llano reparó en los mayores recursos que tuvo el Municipio y propuso partir de los 1239 millones de pesos para analizar el comportamiento del tercer año consecutivo que el balance cerró con déficit. Llegó a la conclusión de que “falta gestión”, al detectar subejecución en las partidas de fondos afectados a obras como pavimento, infraestructura educativa y seguridad.

“Recibimos 247 millones de pesos más”, remarcó y agregó que “hubo un aumento exponencial de las tasas”, con la creación del nuevo tributo de Protección Ciudadana. En contraposición, indicó que el incremento del 9 por ciento en la TUAE evidenció una retracción de la actividad económica y agregó que “no tenemos creación de empleo”.

“El déficit del 21,5 millones de pesos hay que analizarlo en ese contexto”, dijo y señaló que la deuda flotante alcanzó los 103 millones de pesos, lo que implica un 79 por ciento más que en 2015. Defendió su postura de mirar “la foto” en lugar de los números sucesivos como planteó el oficialismo y concluyó que “Tandil, a pesar de la carga tributaria infernal y que recibió recursos provinciales y nacionales como nunca, cerró el tercer año consecutivo con déficit”.

Rechazó la buena salud financiera que argumentó Labaroní y redobló la apuesta al acusar problemas de gestión, ya que los gastos “no se ven en la ciudad”.

En cuanto al Sistema Integrado de Salud Pública, subrayó que el Hospital tuvo un déficit importante. Si bien aclaró que la salud es un derecho y “la acompañamos”, advirtió que faltan enfermeros y mucamas. Y cuestionó la distribución “inequitativa” de los recursos humanos, ya que “muchos caminan por la Municipalidad porque en el Hospital no tienen escritorio en donde sentarse”.

“No queremos una administración central con 2 mil personas, donde algunas no sabemos qué hacen y a otras no les dan las manos para responder a las demandas de los vecinos”, agregó en relación al personal y llamó a pensar en una reasignación de los recursos humanos.

Por decreto

En otro tramo, Llano informó que durante 2016 el Intendente firmó 138 decretos para reasignar partidas por 449 millones de pesos en todas las áreas municipales. “Los recursos se manejaron a diestra y siniestra para pagar la deuda flotante y achicar el déficit”, destacó al referirse a las modificaciones presupuestarias que no pasaron por el Concejo Deliberante.

Detalló que esos cambios de partidas redujeron las obras que estaban previstas en el presupuesto, como los consultorios odontológicos y oftalmológicos, redes de gas, reformas en centros de salud, playones polideportivos, pero a pesar de eso “seguimos teniendo déficit”.

Al mismo tiempo, repasó las partidas de recursos afectados que aumentaron al ritmo de las tasas y las tarifas de luz y gas. Brindó ejemplos de subejecuciones y advirtió que no se elevaron al Ejecutivo los planes de obras previstos, por ejemplo en el Fondo de Inversión Vial cuando en materia de asfalto “el casco urbano está dinamitado”.

Tras repasar los millones de pesos que no se invirtieron de la Ordenanza 2505, el FAS, el Fondo Educativo, la Tasa de Protección Ciudadana, el Fondo de Inversión Vial, el de Obras Sanitarias (FOS), Llano le pidió al Ejecutivo que “empecemos a gestionar, a resolver los conflictos de la gente, hagamos algo en definitiva”.

En su extenso análisis, evaluó que creció la ayuda social a indigentes y lo interpretó como otra señal de ineficiencia del Estado municipal que no brindó respuestas en materia de empleo y servicios básicos.

Desde la política, cuestionó que “decir que el Municipio tiene números saludables es engañarnos, porque no tiene las respuestas que necesita la gente” y concluyó que “el déficit es saludable o no comparado con lo que se hizo”.
Enseguida, Labaroní respondió a las críticas e indicó que la TUAE bajó las alícuotas para el régimen simplificado, porque “este Gobierno mira las sensibilidades”. Sin embargo, la oposición le recordó a la postre que esa reducción impositiva se votó para el ejercicio de 2017, que no estaba en tratamiento.

En relación al déficit, el oficialista le retrucó que no tuvo en cuenta la inflación al comparar los 14 millones de 2014, los 58 millones de 2015 y los 21,5 de 2016, y su relación con los ingresos percibidos. Entonces, insistió con la “salud económico financiera”.

El radical justificó los saldos a favor de los fondos afectados a partir de los tiempos de las licitaciones y de las obras, además recordó que el año pasado se ralentizó el uso del Fondo Educativo debido a las gestiones para formar la unidad ejecutora. “Sería mejor que se pudiera ejecutar en tiempo y forma”, reconoció y al mismo tiempo rescató los plazos fijos para no perder el valor de los recursos.

“Municipio
planchado”

Por su parte, Beatriz Fernández recordó que en diciembre, al tratar el aumento de tasas, “ya habíamos dicho que fue un año planchado, no se había hecho nada con la cantidad de recursos que llegaron de Provincia y Nación”, al tiempo que confió en que ahora se ve más movimiento por ser un año electoral.

Repasó que el presupuesto es la herramienta para implementar políticas, pero suelen no cerrar los números. “Ahora, si no hago nada y no invierto, ahorro para no tener déficit. Y se habla de 21,5 millones pero solo de la Administración Central, no se habla del Hospital que si sumamos llega a 79 millones”, afirmó.

En otro tramo de su análisis, renegó de que la Secretaría de Economía digite las políticas de gobierno. “Ha sido mentiroso el presupuesto y también lo es la rendición de cuentas”, dijo y lamentó que se usaran recursos afectados para pagar salarios, como en el caso del Fondo Educativo que pasó de destinar 12 millones a 24 millones para el personal a partir de que se incorporaron las docentes de las guarderías municipales que antes cobraban a través de Desarrollo Social.

En cuanto a la Tasa de Protección Ciudadana, indicó que esperaban recaudar 30 millones, reunieron 49,5 y 18 millones los dejaron de libre disponibilidad. Entonces, de los 31 millones que restan se paga el personal de todas las direcciones, donde además el temporal dejó a la vista que en Defensa Civil falta gente.

Beatriz Fernández evaluó que de los 757 millones de pesos de libre disponibilidad que tuvo el Municipio, 717 se destinaron a personal, aunque falta gente en ciertas áreas críticas. “Creo y comparto la teoría de Llano de la necesidad de reasignar los recursos humanos, y ver los recursos afectados que pueden ir a salarios y cuales no”, ratificó.

El debate siguió girando sobre los números, la gestión “planchada” o “empantanada” o “agotada”, y la defensa de Labaroní y Bide a una administración “ordenada”. Al final, a pesar de lo que se dijo y de lo que no, a la hora de votar primó la mayoría automática que detenta Cambiemos.

Nicolini le reclamó al Ejecutivo
modificar el texto de la ordenanza

En medio del debate, el presidente del Bloque de la UCR Marcos Nicolini le solicitó al Departamento Ejecutivo que anexara el monto de las extralimitaciones presupuestarias antes de que Cambiemos aprobara ese proyecto y la rendición de cuentas del ejercicio 2016.

Fue en respuesta a las observaciones de Facundo Llano, quien les advirtió que era una irresponsabilidad para los concejales que iban a votar las ordenanzas el acompañar las extralimitaciones presupuestarias sin que se consignara el monto.

En plena sesión, los concejales se constituyeron en la Comisión de Economía y modificaron el dictamen, que ahora mencionaba que las compensaciones por extralimitaciones presupuestarias alcanzaban poco más de 11 millones de pesos.

Las mociones vinculadas a este cambio de rumbo que se produjo en plena sesión fueron los únicos motivos que llevaron a Nicolini a pedir la palabra, marcando su diferencia con el lunghismo.

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