Policiales

Vendía autos, salió a robar con una pistola de juguete y terminó siendo condenado

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En un reciente juicio, el TOC 1 emitió un fallo condenatorio para un hombre que fue reconocido por las víctimas en un par de atracos a comercios. El sospechoso, ahora sentenciado, se dedicaba a la venta de autos y reconoció los delitos, admitiendo que lo hizo por encontrarse en una situación económica de zozobra.

Más allá de la confesión de los hechos ventilados y el “arrepentimiento” evidenciado, el Tribunal condenó a Sergio Daniel Rattiguen a la pena de tres años de prisión, por resultar autor penalmente responsable del delito de “Robo agravado por el uso de arma de utilería –dos hechos- en concurso real”, hechos cometidos el 30 de diciembre de 2015 en perjuicio de los dueños del comercio “Sercob S.A.” y el 12 de enero de 2016 en perjuicio de los propietarios del comercio denominado ‘Carlitos’

Los casos

Sobre el primero de los sucesos delictivos, cabe consignar que alrededor de las 13 del 30 de diciembre de 2015, Rattiguen ingresó al local de cobros denominado “Sercob S.A.”, ubicado en la avenida Falucho 685 y, esgrimiendo una pistola de utilería -símil pistola 9 mm de color negro opaco de caño angosto- a la empleada del comercio le ordenó que le entregara la recaudación refiriendo ‘dame todo lo que tengas’, exhibiéndole una bolsa negra a fin de que la misma inserte allí el dinero que le entregaba.

Producto de la intimidación desplegada por Rattiguen, la víctima colocó en el interior de dicha bolsa la suma de 10 mil pesos, dándose inmediatamente a la fuga munido del importante botín.

Sobre el segundo hecho, se detalló que alrededor de las 12.30 del 12 de enero de 2016, Rattiguen, portando la misma arma de utilería, irrumpió en el local comercial “Carlitos”, ubicado en calle Italia 722 y, una vez adentro, apuntó con el arma a la empleada, a la vez que le exigió ‘dame plata, dame plata’.

Posteriormente se dirigió a la parte de atrás del mostrador del comercio y se apoderó de tres mil pesos de la caja registradora, para luego comenzar un forcejeo con la empleada a fin de sustraerle además su teléfono celular, lo que finalmente no logró, dándose a la fuga por calle Italia, y ascendiendo a un vehículo marca Volkswagen modelo Gol Trend, color rojo, con dominio colocado KZQ-043, que se hallaba estacionado cerca del comercio, para huir así munido del dinero por calle Costa Rica en dirección a Falucho.

La confesión del autor

Una vez capturado y reconocido en rueda de personas, el acusado confesó su autoría, incluso dando precisiones de dónde guardó el arma de utilería, colaborando así con el esclarecimiento de los hechos endilgados.

Sobre su declaración, Rattiguen contó que su pareja sufría una enfermedad reumatoidea de costoso tratamiento y por el cual se trataba en el hospital, además de que antes de las fiestas navideñas su pareja tomó conocimiento que su abuelo el cual se encontraba en Paraguay se halla muy enfermo. Que por tal motivo era deseo de ella viajar hacia Paraguay a ver a su abuelo ya que no sabía cuánto tiempo más viviría, que también ella quería que él la acompañara.

Tras detallar sobre su trabajo en la agencia de venta de autos en avenida Buzón 74, recordó que ese día debía abonar el alquiler de su domicilio, motivo por el cual llamó al amigo de su patrón, solicitándole si le podía prestar una suma de dinero, cosa que se le concedió a través de un préstamo la suma de dos mil pesos. Pero el sentenciado dijo que se hallaba muy agobiado, por lo que fue a trabajar cerca de las 8:30 y allí cerca del mediodía en momentos en que se hallaba desesperado, tomó el automóvil Gol rojo que se encontraba en la agencia para la venta, y salió conduciendo el mismo sin rumbo, que previo a ello tomó el arma de juguete que se hallaba en el mostrador y la guardó en el vehículo y al pasar por una despensa o kiosco ubicada al costado de la Terminal, estacionó el vehículo a unos diez metros de la misma y se bajó del auto, caminó hacia la despensa e ingresó a la misma para cometer el atraco ya detallado.

Luego regresó a la agencia y dejó el rodado, para luego ir en otra camioneta de la agencia en busca del préstamo que le habían prometido. Con dicho dinero pagó el alquiler a la dueña de la casa. Luego tomó unos mates con su pareja y cerca de las 16 volvió a la agencia ya que debía llevar una camioneta a lavarle el motor a Carrefour.
En su exposición, el detenido dijo “estar muy arrepentido de lo sucedido, que salió sin saber hacia dónde, que no fue algo planificado lo sucedido sino que salió al azar, que paró en esa despensa y entró, que fue todo improvisado. Reiteró sobre su arrepentimiento y que estaba apremiado por la situación que transitaba y que está dispuesto a devolver el dinero que sustrajo.

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El Eco de Tandil

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