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Un nuevo cotejo de ADN permitió esclarecer el crimen de Luis Fernández

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El crimen de Luis Fernández, ocurrido en agosto de 2011, integraba hasta hoy la triste lista de asesinatos impunes en la ciudad, alimentando la frustración investigativa plasmada en fríos expedientes que no arribaron a ninguna conclusión más que la impericia. Empero, en las últimas horas un nuevo informe permite aseverar que el homicidio del jubilado está esclarecido.

En efecto, a pedido del fiscal que instruyó la causa desde el inicio, Marcos Eguzquiza, la Asesoría Pericial de La Plata practicó una nueva pericia que permitió dilucidar la identidad del quien resultaría el homicida de Fernández.

A más precisiones, se identificó el perfil genético (ADN) de Silvio Eugenio Souto en los restos hallados en la escena del crimen, dejando en evidencia que el citado fue el autor material (o uno de ellos) del sangriento suceso en lo que se supuso como un asesinato en un intento de robo.

El resultado perital trajo alivio a los investigadores, que rápidamente notificaron de la novedad a los familiares de la víctima. Dentro de lo positivo del esclarecimiento quedó un sabor amargo, siendo que Souto murió al año siguiente del crimen (12 de julio de 2012), precisamente asesinado de varios disparos en un reconocido caso policial en El Cerrito, hecho por el cual fue juzgado Orlando Reyes, quien recibió la pena mínima siendo que el TOC 1 interpretó que había actuado con exceso de legítima defensa, dado que Souto y quien era su pareja le habían pergeñado una coartada para robarle.

Los rastros, la
única esperanza

Como oportunamente se informó, el crimen de Fernández, más allá de los años de frustración investigativa, aún cobijaba algún hilo de esperanza en la pesquisa, devenido en los cotejos de ADN que aún aguardan por resultados.

Luis Fernández (75) fue asesinado en su vivienda de calle Las Malvinas 1722. La autopsia determinó que Fernández falleció por un paro cardiorrespiratorio traumático y su cuerpo presentaba una herida contusa grave en el rostro. Asimismo se detalló que el cadáver también presentaba contusiones en el cráneo y heridas cortantes en la zona del cuello y el abdomen.

Por aquellos días de pesquisa una vez anoticiados del homicidio, se contaba con el dato alentador de los rastros hallados en la morada que servían para cotejar ADN con eventuales sospechosos. Los estudios se sucedieron sin solución de continuidad (unos 25 muestras) ante la presencia de varios señalados como posibles integrantes de aquellos que irrumpieron en aquella casa y mataron a Fernández, pero los resultados siempre fueron negativos, hasta que recientemente el fiscal revisó todos los registros de los estudios practicados y se encontró con un gran interrogante que hacía a la posible compatibilidad de las muestras recogidas en la escena del crimen (en el mango del cuchillo con el que asesinaron a Fernández como en el picaporte interno de la puerta de la habitación).

Frente a la observación, se solicitó un nuevo informe a los peritos y con una nueva técnica de mayor avanzada efectivamente se logró determinar la coincidencia.

Cabe consignar que Souto, paradójicamente, había sido el primero de los sospechados que fue sometido a la extracción de sangre. La miradas contra él radicaron en que a otro joven que residía cerca de la vivienda de la víctima se le secuestró el celular de Fernández y una vez indagado dijo que había sido Souto el que se lo había entregado. Ese dato, por sí solo, no alcanzó para imputarle el sangriento suceso, pero sí para mantener las sospechas para con él y otro grupo de amigos de la vecindad con prontuarios importantes.

El primer informe y su respectivo resultado sobre el cotejo de ADN se practicó en julio de 2012, dando negativo. Un mes antes Souto había muerto de un disparo de arma de fuego en un confuso episodio policial en El Cerrito, que mereció su respectivo juicio contra quien gatilló.

Con una nueva técnica, ahora los peritos sí pudieron dar con el material genético coincidente que permite afirmar, sin margen de dudas, que Souto estuvo en la escena del homicidio y que empuñó el cuchillo con el que se agredió, como una tortura, a Fernández, hasta que luego le aplicaron un severísimo golpe en la cabeza con un palo.

El informe

Según el informe pericial que este Diario tuvo acceso, en una de las muestras rotuladas “correspondiente a muestra de hisopado de mango de cuchillo, se detectó la presencia de material genético, del cual se obtuvo un perfil genético mezcla para los marcadores de ‘identifiler plus’, de al menos dos individuos contribuyentes, en el cual se observan las variantes alélicas que componen el perfil genético obtenido a partir de la muestra sanguínea de Silvio Eugenio Souto”.

Asimismo, el informe esclarece que de la puerta de ingreso a la habitación también se detectó material genético que coincide con la muestra de sangre de Souto.

La víctima

Sobre la víctima, cabe reseñar que la hermana de Luis Oscar Fernández descubrió el terrible hecho, cuando se dirigió a cumplir con su rigurosa visita semanal al hombre de 75 años, que presentaba problemas de movilidad debido a las secuelas que le dejó una poliomielitis que había padecido en la niñez.

El hombre no mantenía vínculos con vecinos ni tenía amistades y vivía en soledad desde la muerte de su esposa, ocurrida una década atrás.

Al ingresar a la vivienda de Las Malvinas 1722, la policía encontró el cadáver recostado sobre la cama, atravesado y con los pies apoyados en el piso. No había señales de lucha en la escena ni parecía haber opuesto resistencia, por lo que estiman que lo ultimaron a sangre fría.

La víctima era un jubilado que percibía los haberes mínimos y no contaba con otro tipo de ingresos. Así, su existencia austera y ermitaña resultó uno de los principales obstáculos a vencer por los investigadores.

Sumado a la cerrada personalidad de la víctima, los vecinos manifestaron que no escucharon gritos ni observaron movimientos extraños, más allá de una moto que permaneció estacionada frente al domicilio varias horas antes del crimen.

La muerte de Souto

Como se informó en estas páginas sobre el juicio que ventiló la muerte de Souto, para los jueces quedó debidamente acreditado que siendo alrededor de las 18.30 del 17 de junio de 2012, en el paseo público ubicado en El Cerrito, Orlando Reyes, ubicándose sobre el acceso a la zona por la arteria Serrano, efectuó varios disparos con una pistola hacia el cuerpo de Silvio Eugenio Souto, quien previamente lo había agredido ilegítimamente desde atrás con un golpe en la nuca provocando su caída, y además le había sustraído su billetera con dinero y documentación personal; y bajo amenazas de muerte mientras blandía una cuchilla de cocina con mango de madera le exigía la entrega de las llaves de la moto en la que se desplazaba.

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Como consecuencia de los disparos realizados Reyes le ocasionó a Souto siete heridas de bala que ingresaron por distintos sectores de su espalda, también en su cuello, codo y brazo, cuatro de ellas con orificios de salida y tres proyectiles quedaron alojados en su cuerpo, que le provocaron lesiones y pocos minutos después la muerte.

El agresor, para el Tribunal, actuó con “exceso en la legítima defensa”, y al haber que cumplido la pena privado de su libertad recuperó de inmediato su libertad.

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