Policiales

Un delincuente amenazó con un arma al propietario de un almacén y le robó dinero

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Un delincuente armado y a cara descubierta irrumpió, durante la tarde de ayer, pasadas las 18, en la despensa situada en Piccirilli 59, lugar donde amedrentó a su propietario Miguel Oscar Echeverría, obligándolo a entregarle el dinero que tenía en la caja registradora. Luego, el asaltante se dio a la fuga con un cómplice que lo estaba aguardando y que guiaba, presuntamente, una motocicleta de baja cilindrada.

Este nuevo hecho delictivo se sumó a la estadística policial y al mismo tiempo dejó a una familia con mucho temor por lo sucedido porque -como lo describieron- “te llevan lo poco que tenemos y que tanto cuesta ganarlo”.

Con sus ojos vidriosos por el mal momento que le tocó atravesar, Echeverría, el propietario del comercio, indicó que “entró un pibe con un arma que, por lo que pude ver, era similar a una 9 milímetros. Estaba con su cara descubierta, la gorra visera colocada hacia atrás y tenía remera negra y bermuda roja. Andaba con otro que lo esperaba en una moto Gilera Smash, modelo viejo, de color negro y el que manejaba creo que tenía campera clara”.

Como si al delincuente no le hubiera alcanzado con mostrarle el arma de fuego para llevarse unos pocos pesos, al retirarse y buscando no ser observado hacia dónde huirían, le advirtió a la víctima: “No salgas porque te quemo”.

Un poco más calmado y con la presencia de su hija que vive en la parte posterior de la propiedad y que no pudo escuchar ningún sonido en el preciso instante que se desencadenaba el hurto, aseveró que “me llevaron poco más de 400 pesos, y esta no es la primera vez, anteriormente me sustrajeron la caja registradora. Me deben haber robado tres o cuatro veces, sin contar los ‘rateritos’ que ven que está abierto entran rápido y agarran algo”.

El accionar
de la policía

El damnificado graficó que “esta vez sentí la bala en la cabeza de cómo me apuntaba y no me quedó otra que agarrar los pocos pesos que tenía y dárselos, caso contrario creo que me disparaba. Agradezco que no apareció mi mujer en ese momento”.

La hija, al enterarse de lo sucedido, dio aviso de inmediato a la policía. Entonces llegaron efectivos de la comisaría Segunda, por corresponder a la jurisdicción, y de la Policía Local.

“Enseguida hubo presencia policial y les dije que buscaran a un pibe de unos 18 ó 19 años, de tez morocha. Se los describí y les dije a los uniformados que si encontraban a alguno parecido que me avisaran, porque yo voy y lo identifico, ya que lo tengo grabado en mi cabeza a quien fue el que me apuntó con un arma”.

Echeverría no dudó en definir al barrio como “muy complicado”, para luego añadir que “le diría que no debe haber un vecino que se haya escapado de algún asalto y eso que hay presencia policial, pero a todos nos ha tocado.
Lamentablemente es así. De noche intento cerrar temprano, pero depende si tengo gente comprando o no. Hay días que 20.30 cierro, pero otros en que son las 21.30 y sigo abierto”.

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