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Martín Zárate declaró que se le escapó el tiro que terminó con la vida su mujer Fanny Pollak

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Durante más de tres horas declaró ayer Martín Zárate, imputado por matar a la madre de sus cuatro hijos, Fanny Pollak, el jueves 9 de este mes en una vivienda del barrio La Movediza. Interesado en dar su versión de lo sucedido en los primeros minutos de esa madrugada trágica, le dijo al fiscal Gustavo Morey que el disparo que le arrancó la vida a su pareja se le escapó durante un forcejeo con su cuñado.
Zárate, quien ayer por la tarde fue trasladado a la Unidad Penal 30 de General Alvear en medio de un importante operativo de seguridad, relató que el miércoles por la noche había cenado con Fanny y sus hijos en la casa de su cuñado Miguel Pollak, ubicada en Paseo de los Niños 2072.
Dijo que tras la reunión, la familia se dirigió a su vivienda ubicada muy cerca, pero Fanny volvió a salir con la intención de devolverle a su hermano un candado que había olvidado y que utilizaba habitualmente para cerrar un portón. Como ella demoraba demasiado y él sentía celos porque sospechaba que su mujer tenía una relación paralela, salió del domicilio y la vio hablando por teléfono.
Molesto con la situación, regresó a buscar a Fanny a lo de su cuñado y tuvo un fuerte cruce con él. Entonces, declaró que fue al auto que había dejado estacionado en la entrada del domicilio y sacó el arma. Describió que en ese momento se produjo un forcejeo con Miguel Pollak, durante el cual se le escapó el disparo que a la postre le dio muerte a su pareja.
El imputado por “Homicidio agravado por el vínculo” le dijo al fiscal que no estaba separado de Fanny, que mantenía la relación con la madre de sus cuatro hijos y aunque convivían, él no dormía todas las noches en el hogar porque tenía un pedido de captura dictado por la Justicia.
Zárate aseveró que no tuvo intención de seguir disparando, como habían referido públicamente los testigos del ataque. Sin embargo, describió que la carabina es automática y se vuelve a cargar una vez detonado el proyectil.
Por otro lado, relató que una vez que se le escapó el tiro abandonó el domicilio de Paseo de los Niños al 2000 desconociendo el desenlace de la discusión, pero regresó minutos después y vio la ambulancia, entonces se dio cuenta de que algo grave había pasado.

La trama familiar

En su testimonio, Zárate afirmó que amaba a Fanny Pollak, madre de sus cuatro hijos de entre 3 y 14 años de edad. Reconoció que discutían, pero aseguró que la pareja también compartía momentos buenos.
Al mismo tiempo, manifestó que no se llevaba bien con su cuñado Miguel. Incluso, contradijo el relato de los familiares directos de Fanny sobre el violento antecedente donde la habría golpeado, amenazándola con arrojarla al paso de un camión. Por el contrario, refirió que en esa oportunidad se había peleado con el hermano de su mujer, quien lo habría amedrentado con un arma.
Durante más de tres horas de testimonio, Zárate se quebró al hablar de sus cuatro hijos, profesó una enorme preocupación por el futuro de los menores y demostró cierto temor porque queden a cargo del tío materno.

Quería hablar

Marín Zárate reclamaba desde el último martes la ampliación de su declaración indagatoria en el marco del artículo 308 y 317 del Código Procesal Penal. Sin embargo, el defensor oficial Diego Araujo le había recomendado esperar nuevas medidas de prueba en el avance de la investigación de un delito considerado complejo.
Es que el letrado aguardaba que se incorporaran al expediente informes importantes como el resultado de la autopsia, pero además el viernes pasado había solicitado peritajes balísticos y sobre el arma homicida, las comunicaciones a través de los teléfonos celulares y nuevas declaraciones testimoniales.
La necesidad de Martín Zárate de contar su versión de los hechos fue más fuerte y ayer por la mañana fue llevado a la fiscalía en el marco de un fuerte operativo policial. Cumplido el trámite procesal, por la tarde dos móviles policiales lo trasladaron a la Unidad Penal 30 de General Alvear, luego de que fuera revisado por médicos a partir de las lesiones que se había autoprovocado el sábado pasado, mientras estaba alojado en los calabozos de la Seccional Primera.
Zárate, que tenía una pena pendiente por el delito de “Abigeato”, tendrá en la cárcel de Alvear asistencia psicológica y posibilidades como caminar o salir al patio, circunstancias que hoy están vedadas por las mismas características de las dependencias de las comisarías.

El hecho

Cerca de las 0.50 del jueves 9 de enero, se produjo el asesinato de Fanny Pollak en la casa de su hermano -ubicada en Paseo de los Niños 2072- frente a su cuñada, sus cuatro hijos y cinco sobrinos.
El crimen se enmarcó en una violenta discusión en la que intervinieron Miguel y Fanny Pollak y la ex pareja de la mujer Martín Zárate, quien con una carabina provocó el disparo que terminó en muerte.
La víctima fue trasladada al Hospital Ramón Santamarina, donde falleció instantes después. En tanto, Zárate huyó en un Peugeot 206 gris y fue capturado en la vecina ciudad de Juárez el jueves por la mañana, luego de una intensa persecución policial.
En tanto, el último sábado el imputado por el homicidio se provocó lesiones en el cuello y las muñecas, mientras compartía un calabozo de la Seccional Primera con otros aprehendidos. Una vez trasladado al Hospital, se determinó que sus heridas no revestían gravedad.
Mientras avanzaban las diligencias en el marco de la investigación que lleva adelante la Unidad de Instrucción Fiscal a cargo del doctor Gustavo Morey, Martín Zárate pidió declarar ayer y horas después fue trasladado a la cárcel de Alvear.

La mirada de los otros

La declaración de Zárate, claro está, dejó varias lecturas para los que lo escucharon, tanto su defensor como el fiscal recibieron la información del protagonista que, como se citó, habló de un disparo accidental.
Desde el Ministerio Público trascendió que la versión del acusado deja muchas dudas y que no se condice con otros elementos de prueba en su contra, como por ejemplo los testimonios de testigos directos de la agresión.
El principal entuerto, a partir de sus dichos, versa sobre la ubicación de la víctima. Mientras que Zárate la emplaza fuera de la casa, en medio del forcejeo entre el hermano y él, recibiendo el disparo cuando ella quedó delante de la escopeta, la otra versión (otras versiones) que recogió el fiscal alude a que Fanny estaba ya dentro de la casa (la cocina) ingresando con la moto y los menores, y hasta allí fue Zárate con el arma y le disparó por la espalda.
La hipótesis fiscal se sustenta en los dichos no sólo del hermano y la cuñada, sino también de la sobrina y la hija de 12 años de la pareja (hasta aquí se intentó evitar que el resto de los menores presente declaración y se re victimice).
Sobre las dos niñas, coinciden en el relato sobre cómo ocurrió la agresión. Mientras que la hija de la pareja se encontraba afuera de la casa, y caminó casi a la par de su progenitor desde el auto hasta la casa, incluso intentando que desista de la idea de ir contra su madre, la sobrina cita prácticamente la misma escena, pero desde adentro de la casa. Más precisamente desde la cocina ella fue quien sostuvo el manubrio de la motocicleta mientras Fanny ingresaba con el resto de los hijos e irrumpió Zárate.
Otro punto de disidencia resulta sobre los disparos. Mientras que para los investigadores hubo un solo disparo a quemarropa, el detenido habla de tres disparos, que se sucedieron casi automáticamente producto de una reforma que le hizo a su arma, la cual permite contar con un gatillo muy sensible.
Al respecto, la pesquisa en la misma noche del homicidio recogió una sola vaina y, al otro día, un proyectil intacto que, suponen, podría ser del agresor o el cuñado, que tendrían guardado entre sus ropas y que cayera en medio del forcejeo.

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