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En un juicio por jurados, un acusado de abusar de sus dos hijos quedó absuelto

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Se trató de la segunda experiencia en la ciudad de un juicio por jurados y el debate ventilaba un escabroso, sensible caso de abuso sexual contra dos hermanos menores de edad que, al decir de la acusación, resultaba responsable el papá. Tras dos jornadas de audiencias, el jurado se declaró estancado y al no arribar a los votos necesarios con un veredicto dividido, terminó absolviendo al hombre quien estuvo privado de su libertad desde hace un par de años.

El juez Gustavo Agustín Echevarría, una vez conocido el veredicto del jurado popular ordenó la inmediata libertad del imputado (se obvia su identidad para preservarlo ante lo que fue un delito de instancia privada y, en especial, para no revictimizar a los menores) que, emocionado con la “sorpresiva” resolución se trenzó en un eterno abrazo con su defensora Florencia Alaniz.

La docena de vecinos (una conformación variopinta con mayoría de vecinos de Tandil y Olavarría) que en definitiva resolvió la suerte procesal del hombre, siguió atentamente el desfile de testigos que habían sido convocados por las partes, como así también las cámaras gesell que proyectaron las entrevistas realizadas a las dos hermanitos, y el testimonio del propio acusado se valió de su derecho de contar su versión y, al decir de lo que participaron del juicio, su exposición resultó clave para lo que finalmente sentenció el jurado.

Después del fallo

Tras conocerse el desenlace del segundo juicio por jurados realizado en la ciudad, la defensora Florencia Alaniz brindó detalles del desarrollo de las dos audiencias como así también su experiencia frente a esta innovadora instancia que contó con el resultado favorable a sus intereses y, principalmente, de su cliente.

En el programa “No hay dos sin tres” (104.1 Tandil FM) la letrada indicó que “es un caso que tomé a mediados del año pasado, que ya estaba elevado a juicio y designado a que fuera por jurado. Comenzó el trabajo y la preparación a nivel personal porque era algo nuevo. Tuve la oportunidad de ir a ver el juicio por jurado que llevó adelante el defensor oficial Carlos Kolbl quien tiene mucha experiencia”.

“Fueron meses de preparación -siguió- y de ir viendo juicios por jurados que se habían llevado a cabo en otras ciudades, porque es una forma de deliberación nueva. Llegó el día, conté con la colaboración de la colega Fernanda Menéndez y la verdad que sorprendida porque cuando llegamos al recinto la convocatoria del jurado había sido maravillosa. Había una muy buena cantidad y eso creo que habla de la predisposición y de las ganas que tiene de participar la gente. Vinieron no solo de Tandil sino de todo el Departamento Judicial de Azul”.

Sobre su cliente, contó que “estaba acusado de abuso sexual con acceso carnal agravado por estar encargado de la guarda en concurso real, eran dos hechos. También estaba imputado del delito de corrupción de menores agravada”. Y respecto a lo que ocurrió en el debate que permitió la absolución, sostuvo que “en los alegatos de apertura, el fiscal (Damián Borean) había hecho mucho hincapié hacia el jurado diciéndoles que en la cámara gesell iban a ver nenes que estaban compungidos, quebrados y angustiados. Sinceramente en el momento que se mostraron las imágenes no se notó eso. Eran nenes que hablaban con tranquilidad, no lloraron ni se quebraron. Incluso al finalizar una de ellas se estiraba, bostezaba y se reía, no daba la impresión de haber sido una nena abusada y creo que eso tuvo mucho impacto en el jurado”.

Asimismo reseñó que “después tuvo la posibilidad de declarar mi defendido que lo charlamos ahí en el recinto. Le dije que si lo quería hacer era su derecho y que dijera lo que sintiera. Hizo una declaración breve, es un hombre muy sencillo y le llegó al jurado. Hasta a mí me sorprendió y lo sentí sincero. Creo que tuvo el impacto esperado en el jurado”.

Sobre lo ocurrido con el jurado, dijo que “en este caso en particular lo que sucedió es que el jurado se vio estancado. Finalizaron todo lo que eran los alegatos y demás alrededor de las 16, después el juez Echevarría leyó las instrucciones y el jurado pasó a deliberar. Cerca de las 19 salió el presidente del jurado y nos indicó que estaban estancados, lo que significa que deliberaron, votaron en tres oportunidades y en cada una llegaban a nueve votos, no alcanzándose los diez votos para la no culpabilidad. Regresamos al recinto y según lo prevé el código de procedimiento penal, el fiscal tiene la oportunidad de desistir en ese momento de la acusación y se lo declara absuelto o no culpable al imputado. El doctor Borean decidió mantener la acusación, así que se volvió a deliberar y media hora más tarde emitieron el veredicto”.

Sobre sus sensaciones, la abogada señaló que “impresionó el tiempo que se tomaron para deliberar, con la seriedad que lo hicieron, además de no mantener contacto con nosotros ni con los miembros del Tribunal o secretarios”.
Cerrando, la doctora quiso dejar explícito su agradecimiento a los defensores oficiales Carlos Kolbl y Diego Araujo, porque “han sido de mucha ayuda para mí, han colaborado y es sumamente valorable que abogados de experiencia nos ayuden a nosotros a ir haciéndonos camino en esto que es ejercer el derecho penal”.

Estancado

Sobre la particular instancia a la que arribó el jurado, en lo que se llama “estancado”, es cuando no se obtuviere el número de votos requeridos para determinar la existencia del hecho en que se sustenta la acusación y la eventual participación del o de los imputados en el mismo.

En ese caso, los integrantes del cuerpo debatirán y votarán nuevamente la cuestión hasta tres veces.

De mantenerse la situación, el veredicto será de no culpabilidad, salvo que se hubieran obtenido más de ocho votos afirmativos, en cuyo caso el jurado se declarará estancado, y el presidente hará saber tal circunstancia al secretario”, dice la ley.

Entonces, el juez convocará inmediatamente al jurado a la sala de audiencia. Una vez presentes todas las partes, el o los imputados y la totalidad del jurado, el magistrado comunicará que el jurado se declaró estancado, y le preguntará al fiscal si habrá de continuar con el ejercicio de la acusación.

En caso negativo, el juez absolverá al acusado, salvo que el ofendido constituido en particular damnificado sostenga la acusación que hubiere formulado el fiscal en la oportunidad del artículo 334, éste último referido a la requisitoria, según el Código Procesal Penal.

Según la nueva ley, en caso afirmativo, el jurado volverá a deliberar y votar las cuestiones. Si el jurado continuase estancado, se procederá a su disolución, y se dispondrá la realización del juicio con otro jurado.
Si el nuevo jurado también se declarase estancado, el veredicto será de no culpabilidad, señala la norma.
En este último caso, se ordenará la inmediata libertad del imputado y la cesación de las restricciones impuestas, o la aplicación de las medidas de seguridad resueltas oportunamente.

Un caso desolador

El delicado caso que se ventiló en el debate detallado se remonta a mediados de 2014, cuando los dos hermanos, por esos días de 8 y 9 años, salieron escapados de la casa de su papá rumbo a la Comisaría de la Mujer, donde expusieron que eran víctimas de agresiones del padre, quien estaba a cargo de su guarda.

La situación de vulnerabilidad de los niños contaba con otro denso antecedente. Precisamente estaban bajo el cuidado de su papá por disposición judicial porque la hermana mayor había sido abusada por la pareja de su mamá. Aquel padrastro fue condenado por los abusos y allí se dispuso que los niños queden al cuidado del padre, ya que la madre había confiado que no podía hacerse cargo de ellos.

Tras conocerse en el nuevo suceso violento, ahora con el papá, la Justicia dispuso que los menores fueran alojados en una casa de contención. Allí, la coordinadora de la institución “advirtió” que la niña tenía signos de nuevos abusos sexuales. Allí fue que se inició una nueva denuncia en la que la niña ratificó que había sido abusada por su propio padre. Tras varias entrevistas con el hermano menor, este también habría expuesto que también había sido víctima de los abusos.

Bajo ese difícil escenario se arribó al juicio en el que los jurados, tras escuchar a todos los protagonistas, consideraron que no había prueba suficiente para culpar al papá en cuestión y se decretó su absolución.

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