Policiales

Asediados por los robos, vecinos del barrio El Hornero exigen más presencia policial

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Vecinos del barrio El Hornero alzaron su voz para reclamar seguridad ya que hace meses que viven asediados por los robos. Exigieron más presencia policial y contaron que vigilan el barrio entre ellos, lo cual constituye un riesgo.
La barriada, situada al otro lado de la Ruta 226 y delimitada por las calles Buenos Aires, Ruta 30 y Chapaleofú, comenzó a poblarse hace aproximadamente tres años, pero los frentistas aseguraron que ya hace un año que vienen sufriendo reiterados robos domiciliarios.

Walter García, uno de los vecinos, relató que hace algunos meses fue víctima de un robo en su vivienda. Los ladrones tras romper la puerta, lograron ingresar y se alzaron con computadora, televisor, ropa y zapatillas, entre otros objetos. Tiempo después intentaron entrar nuevamente por una ventana, pero cuando sonó la alarma desistieron y huyeron sin llevarse nada.

“Esa semana hubo tres robos. Vivimos con el corazón en la boca”, admitió y agregó que se sienten vigilados porque los delincuentes aprovechan las oportunidades en las que los dueños de las casas salen.

Requirieron más
presencia policial

Por su parte, Miguel Broglio aseguró que necesitan “más presencia policial, que recorran, que estén más atentos”.
Indicó que por lo general la modalidad de ingreso a las casas es rompiendo las puertas de una patada y “están dentro cuatro, cinco minutos o menos y se llevan todo lo que está a mano”.

“El solo hecho de entrar implica que rompan algo, una puerta, una ventana o lo que sea. Tienen distintos horarios. Los últimos hechos fueron a la mañana temprano, tipo 6, y otros fueron a las 14 más o menos”, señaló.

“Estamos
corriendo
riesgo”

El frentista explicó que están “continuamente controlando entre los vecinos, nos comunicamos por whatsapp. Todo el año pasado tuvimos permanentemente robos. Nos custodiamos entre nosotros”.

“No es nuestra función, tampoco podemos hacer nada si agarramos a alguno. Estamos corriendo riesgo de que nos peguen un tiro, una puñalada, estando la policía de la Provincia y la Local”, lamentó.

Además, sostuvo que desde octubre en adelante la inseguridad se agravó y hoy en día tienen entre uno y dos hechos por semana.

En tanto, Fátima Núñez Landaburu notó que los ilícitos se dan “con más frecuencia los días de tormenta o de lluvia. Sabemos que hay que estar más atentos porque es muy probable que aprovechen esa situación, ya que hay menos movimiento. Hay terrenos que todavía no están habitados y aprovechan para refugiarse en esos lugares, uno pasa por ahí y al estar el pasto largo y descuidado, no los ves”.

Los vecinos solamente en una oportunidad vieron una moto sospechosa con dos chicos, pero aseguraron que por lo general se esconden muy rápido y no llegan a ver a nadie. Además, no hay cámaras de seguridad en la zona, a excepción de una que tiene un vecino.

Claudia García afirmó que “siempre nos están espiando porque es justo cuando salimos o ven que no hay nadie que aprovechan para entrar”.

Y recordó que cuando le entraron a robar en su casa, en agosto, por un tiempo la policía pasaba en varios horarios del día pero después dejaron de pasar.

En cuanto a la Policía Local, aseguraron que solo la ven los domingos en horas del mediodía.

Fátima Núñez explicó que “nos juntamos los vecinos para ver qué podemos hacer, pero no encontramos una posibilidad factible para que todos podamos estar un poco más seguros, tenemos los grupos de whatsapp que mandamos mensajes si vemos algo raro, porque no es una zona muy transitada así que si vemos un vehículo desconocido nos avisamos”.

“También el estado de las calles a veces dificulta que si vemos alguien raro podamos seguirlo una o dos cuadras a ver quién es o qué hace. Parece algo ilógico pero tenemos que estar así todo el tiempo, siguiendo a las personas sospechosas, ni hablar un día de tormenta con la calle muy deteriorada porque no pasa muy seguido la máquina”, sostuvo.

Cuando ven algo sospechoso y llaman a la policía “tarda, da una vuelta y al no ver a nadie, se va. Y muchas veces ahí ocurren los hechos, para cuando la policía vuelve a llegar, el incidente ocurrió y no hay nadie”.

Abandonados

Broglio lanzó que “en cuanto a seguridad estamos bastante abandonados”. Y consideró que el estado de las calles también tiene que ver con cuestiones de seguridad porque es difícil circular.

“La entrada directa al barrio es por Entre Ríos y Primera Junta, que están en mal estado, no se reparan, y Rosales, que es una de las salidas más directas, no está arenada. Pasaron la máquina pero es tierra negra. El día que llueve, no salís”, cuestionó.

Por último, Claudia García remarcó que sería importante contar con señalización en las calles porque si tiene que ingresar una ambulancia, no encuentra el lugar.

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El Eco de Tandil

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