Policiales

Asaltaron a dos chicos que iban a la escuela y le gatillaron en la cabeza a uno de ellos

web_3loc

Una preocupante y desesperante situación de inseguridad vivieron ayer dos chicos cuando iban caminando hacia la Escuela 25, situada en el paraje El Molino. Los menores fueron interceptados por un hombre que los amenazó con un arma de fuego y le gatilló en la cabeza a uno de ellos. Afortunadamente, la bala no se detonó.

Walter Marcelo Dacosta, el padre de los chicos de 14 y 12 años, contó que el hecho sucedió alrededor de las 7.30 de la mañana, cuando sus hijos iban caminando hacia la escuela, por Pujol, tal como lo hacen todos los días.

En el trayecto, pasaron un puente que está situado entre Primera Junta y Piedrabuena, a poco de llegar a la Ruta 226.

“Le gatilló
en la cabeza”

“Los chicos, cuando salieron de casa, vieron a una persona que iba caminando detrás de ellos, pero no pensaron nada raro. Al pasar el puente, ese hombre se le arrimó al nene más grande, de 14 años, y lo tomó del brazo diciéndole que le diera todo lo que tuviera”, relató el padre, que trabaja en el área de Recolección del Municipio.

Mientras tanto, “al más chico, que tiene 12 años, lo hizo agachar. Le dijo que se diera vuelta y no mirara. Entonces, el más grande le dijo que no tenía nada, y fue ahí cuando sacó un revólver, tipo arma tumbera, similar a una escopeta recortada”.
En su relato, agregó que “entonces le puso el arma en la cabeza y le gatilló. Al nene le agarró un ataque de nervios, empezó a llorar y le dio el celular mientras mi otro nene lloraba agachado”.

Una vez que obtuvo el teléfono, el asaltante se fue. Entonces, los menores empezaron a caminar en dirección contraria a la que iban, con intención de regresar a su hogar y contarles a sus padres lo sucedido, pero el delincuente iba delante de ellos, se dio vuelta y los volvió a apuntar con el arma. “Vayan para allá o les pegó un tiro”, les dijo.

Así que los chicos tuvieron que volver hacia el puente y esperar un rato a que el ladrón desapareciera para poder regresar a su hogar.

Shockeados

Walter Dacosta explicó que “cuando me contaron todo, salí rápidamente en el auto al lugar a ver si lo podía ubicar y mientras tanto, llamé a la Policía, que se portó muy bien. No sabemos qué hacer. Esto me dejo muy mal porque si hubiese salido el tiro, estaríamos hablando de otra cosa”.

Asimismo, indicó que sus hijos quedaron “muy shockeados” y que “a la mañana lloraban y no podían declarar”.

“Después fui a la comisaría Tercera, declararon; fui al Hospital; los vieron un médico y dos psicólogas, que se portaron espectacular. También fui a la escuela y se ofrecieron a ayudarme para lo que sea. La verdad es que todos se portaron muy bien”, destacó.

Cambiar la rutina
por la inseguridad

En tanto, aseguró que los chicos van hace años a esa escuela caminando y nunca les sucedió algo así.
“No es un lugar muy transitado, pero pasa la gente que va a laburar a Cagnoli o algunos que van al matadero Biafer. A veces van grupos de chicos pero como ahora hay paro, no hay tantos”, sostuvo.

Y expresó que la situación los shockeó y los chicos tienen “mucho temor”.

Alerta a
los padres

Describieron al delincuente como un hombre de entre 45 y 50 años aproximadamente, con barba tipo chivita, pecas, pelo negro largo hasta el cuello, medía alrededor de 1,80 y era flaco. Vestía, al momento del ilícito, remera blanca con rojo, un jean azul y zapatillas blancas. Además, los nenes describieron que el malviviente tenía olor a cigarrillo y vino.

“Yo fui a la escuela para avisar a las autoridades para que alerten a los padres y los nenes, porque muchos van a la escuela por ahí y ahora en el invierno a las 8 es de noche todavía. Yo no sé qué medida tomar, porque trabajo de 6 a 12, y ellos se iban solos a la escuela”, manifestó.

Y recalcó que “no es que no sea un padre responsable, yo tengo que trabajar y mi mujer también. Tienen 14 y 12 años, van a la escuela solamente. No tiene porqué pasarles eso. Tampoco podemos estar todos los padres yendo a todos lados con nuestros hijos, o cambiar de rutina o ritmo de vida por la inseguridad”.

Impotencia

“Ya pasó, pero si hubiese salido la bala o si me hubieran matado a mi hijo, qué hago. Además, la impotencia, la bronca de que le hagan esto a un chico que está yendo a la escuela. Yo no le echo la culpa a nadie, pero así no se puede vivir más”, expuso.

Además, Walter Dacosta indicó que los chicos no tienen un colectivo que vaya a la escuela desde donde viven, por eso deben ir caminando.

“Mi preocupación es por lo que podría haber pasado, más grave. Esa es la impotencia de uno y el susto, porque nunca nos pasó algo así”, sostuvo.

Y enfatizó que “estoy agradecido con comisaria Cuarta, Tercera, una persona de la DDI, la gente del Hospital, estuvieron conmigo en todo momento. Ese apoyo fue muy importante”.

“Mi papá tiene 70 años, toda la vida se crió en ese barrio y fue a esa escuela. Yo tengo 40 y siempre anduve por ahí y nunca un problema. Ahora nos queda el temor de no saber si puede volver a pasar, no solo a ellos, sino a cualquier persona”, señaló.

Y explicó que “yo trabajo en la Municipalidad. Voy a hablar con mi jefe a ver si me puedo pasar a la noche para poder llevarlos a la escuela porque ahora no puedo estar tranquilo”.

Compartí esta nota

Deja tu comentario

Sobre el autor

El Eco de Tandil

El Eco de Tandil