Policiales

Amigos de la víctima y del imputado prestaron declaración en el juicio por el crimen de Ayelén

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Ayer se reanudó en la sede judicial de Azul, bajo la órbita del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, el juicio por el crimen de Ayelén Rolando, por el cual se juzga la responsabilidad penal del hermano, por aquel entonces menor de edad, acusado de “Homicidio simple” y, subsidiariamente, “Encubrimiento”.

El Tribunal, presidido por el juez de Azul Luis Surget, abrió la nueva jornada de debate con el desfile de testigos citados para la fecha, no sin antes las partes acordar la incorporación por lectura de varios testigos que no pudieron acudir a la cita, lo que a priori resultó una jornada más acotada que la primera, y de cierta forma acelerando el desarrollo que permitirá que el jueves se escuchen los alegatos.

Como se vino detallando, el Ministerio Público Fiscal está a cargo de la doctora María de los Angeles Marsiglio, en tanto que Ariel Pellegrino se presenta como defensor particular del acusado y Santiago Romay y Noelia Domenighini resultan los particulares damnificados, en representación del padre y la madre, respectivamente.

El lunes, el mayor tiempo de testimoniales se lo llevó el comparendo de los padres de la víctima y victimario, quienes luego pudieron quedarse en la sala (no se permite público) para presenciar lo que seguiría ocurriendo en el debate.

Ayer fue el turno de los amigos de Ayelén como del imputado, quienes según sus propias experiencias contaron a los jueces sobre la personalidad de ambos y el conocimiento que tenían sobre sus rutinas, sus vidas. Cada uno de los testigos, claro está, bajo su mirada y su vínculo. Algunos compañeros de la escuela, otros del club, dijeron ante las partes y el Tribunal.

Luego fue el turno del presentado como un pai umbanda y su esposa, allegados a la mamá de Ayelén, quienes también fueron indagados, fundamentalmente por la defensa, sobre la actividad espiritista y dónde estaban cuando ocurrió el homicidio en la casa de calle Brandsen al 300.

Cabe consignar que a lo largo de la pesquisa si bien los investigadores corroboraron por los propios dichos de la mamá de la víctima que practicaba el rito umbanda, en ningún momento se corroboró ni se determinó si el hombre que ahora prestaba declaración era un pai, como el papá de Ayelén lo presentó e inclinó las sospechas sobre esos presuntos rituales para encontrar una explicación al estrangulamiento de su hija.

Ya por la tarde, fue el turno de algunos otros policías que en su momento intervinieron en los procedimientos que dieron forma a la causa, y no mucho más, para así dar por concluida la segunda jornada y dar un cuarto intermedio hasta hoy, tiempo de escuchar otra docena de testimonios.

Para hoy, entonces, se aguarda principalmente por testigos aportados por la defensa y un oficial de Gendarmería que realizó uno de los estudios de ADN que se analizaron sobre distintos elementos que oportunamente fueron secuestrados en la escena del crimen y obran en el expediente.

Mañana

Ya para el jueves, en tiempo de desenlaces, se escuchará por videoconferencia a todos los peritos que oportunamente fueron convocados para la pesquisa. Profesionales de Junín, de San Isidro y La Plata, principalmente este último, en el Instituto de Criminalística, fue el lugar donde se practicó el “famoso” barrido de la soga encontrada en la escena del asesinato, que halló rastros de la víctima como el victimario, al decir de la acusación.

Ya por la tarde de mañana, el Tribunal dará por concluida la etapa de prueba para escuchar los respectivos alegatos. Allí la fiscal, el defensor y los particulares damnificados reafirmarán sus hipótesis en pos de persuadir a los jueces de dictar un veredicto, según sus respectivos intereses.

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