Opinión

La sentida carta de una alumna de San José por lo sucedido en la Farándula

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Manuela Barroso, de la agrupación Wistecas, envió una carta para la sección “Carta de Lectores” donde analiza lo sucedido el sábado pasado que derivó en la suspensión del encuentro estudiantil

Señor Director:

Seguramente después de publicar esto tenga a muchas personas en contra y que piensen distinto a mí, pero no por eso me quiero callar. Hablo por mí, que por un lado soy amiga de algunos de los chicos de Granja y los apoyo en este momento más que nadie, pero que también, por otro lado, no comparto lo que otros estudiantes están pasando (incluyéndome).

Después de tres días de no animarme a hablar sobre lo que pasó el sábado 28 de octubre, decidí escribirle a esas personas que decidieron que la edición 2017 no iba a tener su farándula.

A esas personas que decidieron que la mejor solución a esto era cortar el problema de raíz en vez de buscar una solución para todos y apoyarnos a todos por igual, a esas personas que muy bien hicieron en pensar sobre la salud de Tomás suspendiendo el evento el mismo día, pero que muy mal hicieron en suspenderlo definitivamente sin pensar en la tristeza que le generó eso a cada estudiante.

A esas personas les quiero preguntar: ¿ustedes saben lo que es hacer una farándula? ¿Ustedes tuvieron la sensación de bailar en esa famosa avenida? ¿Ustedes alguna vez pudieron festejar y alentar por su colegio, pasando un momento de felicidad? Bueno yo no.

Seguramente más de la mitad de los tandilenses tuvo la oportunidad de ser parte de ese día, de gritar, de saltar, de bailar de alegría (dejando de lado la competencia). Seguramente como a mí me pasa, a muchos más estudiantes les debe importar muy poco la competencia y los trofeos y ver cuál era el mejor o peor, si no, que les importa más esos 20 minutos en la avenida Avellaneda que tiene un antes y un después en cada pibe que pasa por ahí.

No me interesa la cantidad de plata que gaste, no me importa la cantidad de horas que estuve en el galpón, ni lo mucho que ensayamos para que la coreografía quede linda. No me importa en lo más mínimo con toda la gente que discutir para que “nos pongamos las pilas porque no llegábamos”, no me importa haberme caído en un truco y haber estado una noche en la clínica porque no podía caminar, no me importa que la carroza haya quedado desprolija y que todos el sábado estábamos mal dormidos desde hace días. No hablo ni de la plata, ni de la cantidad de horas que uno cree que “perdió” haciendo esta Farándula, que especialmente para mí, duró dos años de laburo y unión y finalizaba el sábado con la gran fiesta. No me importa eso, hablo de las oportunidades que tiene cada chico cuando llega a su último año de secundaria, hablo de esta oportunidad que nos están quitando, hablo de todas esas ilusiones que cayeron en picada. Quiero que nos escuchen, que vean cómo cien personas de diferentes agrupaciones pueden llegar a tener un objetivo en común teniendo diferentes pensamientos. Quiero dejar de escuchar a la gente adulta decir “en nuestra época no pasaban estas cosas”. “No había esta violencia”, porque se equivocan; se respaldan detrás de esas frases trilladas y eso no significa que en la sociedad en la que hayan vivido sea mejor o peor que la nuestra: somos distintos, no nos vamos a quedar callados. Creen que la mejor solución siempre es quitar el problema del medio, es lavarse las manos y no buscar una solución común.

A esas personas que dicen que somos desalmados, que no pensamos en la gente que esta accidentada, quiero decirles que seguramente muchos de los estudiantes que piden por su Farándula fueron a donar sangre para Tomás al igual que yo. Se equivocan en pensar que no acompañamos a la familia, se equivocan en pensar que pensamos en nosotros, en nuestro bien y nada más. A esas personas les pregunto: ¿creen que algo de todo lo que pasó va a cambiar si nosotros hacemos nuestra Farándula? Yo les contesto desde mi lugar que no. Que con más razón la voy a querer hacer, que la haría en nombre de Tomás y de Valentina, que la haría agradeciendo que hay mucha gente que está bien (porque yo podría estar en el lugar de Valentina tranquilamente), agradeciendo más que nunca la vida, ese es el verdadero fin de la farándula: agradecer. A tus viejos, a tus hermanos, a tus profesores y directores y a todos esos amigos y compañeros que te acompañaron, formaron y ensañaron toda la secundaria. Es la manera más linda de cerrar esta etapa que es única y ustedes nos la están quitando.

A todas esas personas que tuvieron ese día tan importante y ya no viven en Tandil o siguen estudiando o trabajando, creo que si hoy les pregunto qué fue lo más lindo de su último año responderían: la Farándula.

Entonces, yo les digo a esas personas que tomaron esta decisión sin pensar en las ilusiones de cada pibe: yo no quiero irme a estudiar afuera sabiendo que no pude tener la oportunidad de festejar mi último año, mi farándula.

Manuela Barroso (Wistecas-San José).

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