Opinión

El menú electoral serrano, variopinto como recurrente

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Ha culminado la trama menos romántica de la política. La saga de la puja por tener un lugar de relevancia para este o aquel, la mujer, el pariente, el amigo, cesó, y ahora resta conocer hasta dónde llegan las esquirlas de aquellos que han quedado heridos y qué poder de daño pueden tener puertas adentro.

Los distintos frentes han definido sus ofertas electorales y en el pago no se registraron mayores sorpresas sobre las candidaturas, más allá de un par de listas de último momento que se colaron para darle un relativo sentido al espíritu por el que se crearon las PASO.

Como en el escenario nacional, en el pago jugarán los principales dirigentes que el menú de la casta política tiene para ofrecer al vecino. Si bien se trata de once opciones con perfil variopinto, no dejan de ser viejos conocidos que han sabido concebir liderazgo y/o protagonismo sobre el resto.

La figura rutilante en esta nueva contienda la encarna el indescifrable personaje Mauricio D`Alessandro, quien irrumpió en la escena pública jugando a la ambigüedad entre el bufón mediático y el dirigente sagaz que marca agenda, lo que le vale aún miradas desconfiadas sobre sus verdaderas intenciones.

Algunos analistas señalan que en las elecciones los que ganan o pierden en definitiva son los oficialismos, empero, en las sierras pareciera que hay algo más en juego, precisamente a partir de los nombres en danza. De acuerdo a lo que sumen Mario Civalleri, Mauricio D`Alessandro o Néstor Auza, será la suerte que les cabrá en su carrera política. El caso de Rogelio Iparraguirre pareciera ir por otro andarivel. A priori pareciera contar con carretel más allá del núcleo duro que ostenta representar, principalmente por una cuestión generacional.

La receta lunghista

El oficialismo vernáculo, por caso, recostará una vez más su campaña en las espaldas de intendente Miguel Lunghi que, por la prepotencia de los votos y consiguientes adhesiones que supo cosechar de 2003 a la fecha, alcanza y sobra para repetir la receta. ¿Por qué cambiar si los resultados siguen favorables? Sino que lo diga ‘caradebuena’ Vidal, que más allá de arrojarse la representatividad de la renovación política PRO, terminó cediendo ante la inmaculada popularidad del pediatra.

Ni siquiera la tentación de contar con un hombre sacado del riñón radical con la mejor de las imágenes y potencialidades (después de Lunghi, claro) alcanzó para desafiar a quien al decir de él y su legión sigue siendo “el hombre que hace falta”, tal rezaba uno de sus eslogans de campañas pasadas.

En ese escenario, será Mario Civalleri quien encabece la nueva aventura electoral y el único que en verdad juega sus ropas, con el único interrogante de saber si el recuento de votos en las urnas se asemeja al de 2013. Un porcentaje igual o superior lo deja al jefe de Gabinete en carrera por la sucesión (cuando Lunghi lo disponga). Un resultado no tan afable lo aleja y mucho, dándole aire a los radicales que fueron desterrados de la mesa chica bajo la figura de Marcos Nicolini.

Será el ingeniero entonces el que tenga todas las de perder y poco por ganar. Un triunfo será refrendar las ambiciones del jefe comunal con miras al bicentenario. Una derrota (leída en términos de porcentaje y cantidad de bancas) sería encarnada por él y solo él.

Ensimismado en su exitosa gestión (al decir de los antecedentes electorales y los recientes sondeos de opinión) el lunghismo se apuró a conformar una lista pura que prevea fidelidad plena desde el Legislativo, donde pone en juego cuatro bancas radicales y el par de los aliados PRO. Así, recurrió a la calesita de funcionarios, sin margen para innovaciones ni figuras extrapartidarias. Apenas algunos referentes sociales y barriales para decorar la lista desde abajo.

Así, cerraditos y con el fenomenal pragmatismo lunghista, el oficialismo se encaminará hacia las PASO y a octubre. Poco importa la antipatía de Vidal y Macri, ni el fuego amigo que se propagó en el último tiempo. De acuerdo al porcentaje de votos se ratificará la sonrisa amplia que viene luciendo de 2003 o cambiará a una mera mueca que los deje inquietos rumbo a 2019.

La oposición

D`Alessandro, se dijo, es la novedad en esta contienda vernácula. Su potente visibilidad le permitió hacer y deshacer a diestra y siniestra la lista. Para agregarle más incógnitas a su indescifrable estrategia se presenta como una cara de la renovación pero desobedeciendo (una vez más) los consejos ubica como compañeros de lista a Nilda Fernández y Raúl Escudero, veteranos en las lides electorales vernáculas. El mutualista le suma un colchón de adhesiones interesante como conocida, como también un techo. La blonda exradical y exconcejal no pareciera encarnar a aquellos radicales desencantados que el lunghismo supo concebir.

Por el mismo electorado parece pugnar el exrector, exsenador y exconcejal Néstor Auza, quien finalmente tras coquetear con uno y otro sector se inclinó por el randazzismo. No es sorpresa. El lo había anticipado hace meses: quería ser candidato y no le preocupaba mucho desde dónde. Incluso ensayó con los suyos un virtual vecinalismo si no había referentes más allá de las sierras.

Para su nuevo desafío se rodeó de aquellos justicialistas disidentes del kirchnerismo que también, como él, coquetearon hasta último momento con el massismo.

Primero tendrá que atravesar una interesante PASO con el Movimiento Evita, que a priori invita a especular con una virtual fortaleza territorial. Será Auza el que calibre sus chances en estas primarias pensando en las generales de octubre. Sus legítimas aspiraciones a ocupar el sillón de Duffau dependerán y mucho del caudal de sufragios que sume en estos comicios de medio término. De quedar rezagado de los principales contrincantes sería despedirse, ahora sí, de cualquier ambición.

El kirchnerismo

Del lado del kirchnerismo, la lista que encabeza el concejal Rogelio Iparraguirre promete entusiasmo. Además de la mística e impronta que suelen emular, cuentan con el aditamento nada despreciable de que ‘la jefa’ (se) juega, “detalle” que puede cosechar adhesiones como rechazos en una ciudad que la supo respaldar con el voto como despreciarla, según las circunstancias económicas.

Iparraguirre, más allá de los heridos que deparó la lista que confeccionó, promete retener aquel núcleo duro y el descontento ciudadano de acá y más allá también.

El resto de los postulantes y sus respectivas fuerzas, parecieran aspirar al batacazo o el mérito de lo testimonial, con el único desafío de sortear las PASO con dignidad y llegar en carrera a octubre.

Números, solo números

Si de especulaciones se trata, hasta aquí la fotografía electoral al decir de las encuestas más serias -compartidas por todos- hablan de un escenario similar a 2013. El desafío lunghista es asegurar cuatro bancas y festejar una quinta. Los competidores celebrarán dos bancas y si hay una tercera destaparán champaña.

En criollo futbolero, la táctica especula con un 5-2-2-1 (Cambiemos-1País-Unidad Ciudadana-Cumplir). Dependerá de los porcentajes para determinar hacia dónde irá esa quinta banca.

Si el lunghismo supera el 40 por ciento, será para ellos, de lo contrario se lo podría disputar entre tres bancas para D`Alessandro o dos para Auza. Puras especulaciones, el partido recién comienza y los verdaderos protagonistas son los que tendrán la pelota.

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Guillermo Liggerini

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