Opinión

A todas las personas de bien apasionadas del automovilismo

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Los lectores escriben, El Eco publica

Señor Director:

En un día como el de hoy del año 2007 llegábamos -en General Roca- a la definición del campeonato argentino de Top Race.

El entonces presidente de la ACTC, Oscar Raúl Aventín, junto a su hijo Diego y a Juan Cruz Aventín -a su vez hijo de Antonio y entonces jefe de equipo de Diego- pretendieron autoritariamente que sancionara -sin ningún argumento válido- a Gabriel Ponce de León.

Porque sé del esfuerzo que hace cada corredor y lo difícil que es lograr un título, pero fundamentalmente porque tenía que hacer ni más ni menos que lo que correspondía, como comisario deportivo de la prueba no acaté la orden que quería imponerme el jefe y dueño de la ACTC, y por ende su hijo Diego no obtuvo el campeonato del cual tampoco era merecedor.

Pasados unos meses me citaron a Bogotá 166, sede de la Asociación Corredores de Turismo de Carretera. Allí presidente y vice, el citado Aventín y su vice Hugo Mazzaccane, me hicieron saber que por no cumplir las órdenes de quienes eran mis superiores debía cesar en mis funciones como comisario deportivo.

El último fin de semana, a 10 años del hecho narrado, me enteré que volvió el clan a correr en la misma categoría, en el mismo escenario y con los mismos pilotos. Una falta total de respeto.

Nunca Aventín ni Mazzaccane, que hoy es quien preside la ACTC, se dignaron a pedir disculpas como lo haría cualquier persona de bien.

Así está el automovilismo, con gente que aprovecha las ventajas que de él pueden obtener merced a los cargos que consiguen, a expensas de los pilotos que cada fin de semana exponen sus vidas a lo largo y a lo ancho del país.
Con devoción y orgullo integré esa comisión, pero en la época en que la manejaban personas de bien cuyo único fin era beneficiar a los corredores, a sus familias y al público en general, amante de un deporte que nunca debe dejar de ser noble.

Dr. Juan Francisco Arrechea
Socio Vitalicio 252 de la ACTC

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Agradecimiento a Anses-UDAI Tandil

Señor Director:

El motivo que me impulsa a comunicarme es no dejar pasar la oportunidad de agradecer a la señora Magalí Nogués y al señor José María Fleitas (legajo 986613) del Anses-UDI Tandil. Haberme escuchado con esa calidez humana y capacidad laboral para resolver mi expediente jubilatorio de larga data (3 años), luego de haber pasado últimamente por distintos escritorios sin resultados positivos.

El 12 del corriente gracias a estas dos hermosas personas percibí mis haberes soñados.

Por más que suene lógico y hasta habitual, no siempre nos detenemos a retribuir, al menos con algunas palabras, a aquel que se ha comportado bien con nosotros y merecen nuestras gracias. “La gratitud en silencio no le sirve a nadie”.

Luis Roberto García

DNI 7.835.772

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¡Qué tiempos aquellos!

Señor Director:

Cierta vez, retirándose de la Casa de Gobierno, el señor presidente, el doctor Arturo Illia, al pasar por el cordón de honor que le realizaban los granaderos a caballo, vio que uno de aquellos conscriptos no tenía un buen semblante. Ya próximo a subir al auto oficial, volvió sobre sus pasos y se detuvo frente al grandero que había visto. Su instinto de médico le indicaba que algo no andaba bien. ‘¿Se siente bien granadero?’, le preguntó Illia.

‘Sí, sí, señor Presidente’, contestó titubeante el soldado. ‘Le ordeno que me diga la verdad. ¿Se siente bien?’. ‘La verdad que no, señor presidente. Me siento descompuesto’. Inmediatamente Illia ordenó que fuera relevado de su puesto y lo mandó al dormitorio de tropa, no sin antes revisarlo y diagnosticar un ataque de hígado.

Durante varios días, siempre que sus obligaciones se lo permitieran, Illia se iba hasta el dormitorio de tropa para ver la evolución del granadero a caballo. Illia se había acondicionado una pequeña habitación cerca del despacho presidencial. Apenas una cama y una mesita de luz. Solamente los fines de semana iba a Olivos, porque decía que era mucho gasto viajar todos los días desde la residencia presidencial hasta la Rosada.

Era muy frugal en lo que comía, y también muy estructurado. Casi siempre era un churrasco a la plancha, con ensalada o puré. Cada noche, antes de ir a dormir a su pequeña habitación, recorría toda la Casa de Gobierno, apagando en persona todas las luces innecesarias, ya que decía que era una forma de ahorrar también el dinero del pueblo.

En Alemania, los maestros educadores cobran el sueldo más alto de la nación y en vista de esto, los médicos, jueces e ingenieros le solicitaron a la canciller Angela Merkel la nivelación de sus sueldos. Ella les contestó: ‘¿Cómo los nivelo con las personas que los formaron y educaron?’. ¡Palabras sabias!

Cabe destacar que en todos los niveles de la educación hay que rendir examen. Nosotros tenemos por ley una educación gratuita, sin embargo también tenemos por debajo de la mayoría de los países de la región. El 19 por ciento de los argentinos de entre el 25 y 34 años tiene un título universitario. Dicen los entendidos que la situación del nivel secundario influye en lo que está ocurriendo en la universidad. Es responsabilidad del actual Gobierno llevar a cabo los cambios que sean necesarios, siempre y cuando se lleve a cabo con la responsabilidad que la actualidad exige. Convocando a los entendidos por encima de cualquier signo político. No será la primera ni la última vez que se “emparcha” la educación en desmedro de nuestros niños y jóvenes.

Ricardo Vaccari
DNI 2.538.043

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