Vecinos del barrio Villa Galicia alzaron la voz por una ola delictiva y reclaman más seguridad
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Vecinos del barrio Villa Galicia expresaron su preocupación por la ola delictiva que atraviesan en la zona y que, según advirtieron, se acrecentó en estos últimos meses. Los hechos suman una cifra realmente alarmante y los damnificados confiaron que ya no duermen tranquilos. Si bien radicaron en todos los casos la denuncia policial, confesaron que no han tenido una solución y exigieron seguridad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAyer se reunieron en el club Kramer, situado en Kramer 250, para dar a conocer la situación que están padeciendo, pero sobre todo para pedir respuestas por parte de las autoridades de las fuerzas de seguridad y del Municipio.
Allí, convocados por uno de ellos, Sergio Orsatti, quien se acercó a El Eco de Tandil el pasado viernes preocupado por lo que está sucediendo en su barrio, se juntaron los vecinos Oscar Astudillo, Oscar Sánchez, Mario Gallardo, Verónica Costa, María Varela, Pamela Sánchez Castaño, Elba Maumus, Juan Beracochea (padre) y María de Santos. Todos viven sobre Kramer a la altura del 200 y 300. Son solo dos cuadras pero en las que ya hace un tiempo prácticamente no pueden dormir tranquilos a raíz de los incesantes atracos que vienen sufriendo.
“A mí ya me robaron cinco veces”, relató Oscar Astudillo, propietario de una obra en construcción situada justo enfrente al club. “Me robaron herramientas, el motor de una máquina, y la semana pasada un compresor grande”, detalló el vecino.
Sergio Orsatti contó que sufrió el robo de un televisor en su domicilio, hace ya dos años, justo el día de su cumpleaños. Ya había terminado el festejo cuando observó a dos chicos, de unos 16 años, llevándose el artefacto debajo del brazo. “Miren que estoy acá -les dijo-, se subieron a la moto y se fueron”, recordó.
Sin embargo, tanto él como sus vecinos coincidieron en que hace dos meses que los hechos son prácticamente diarios y que sufren una ola delictiva preocupante.
Los casos
más recientes
Una de las últimas víctimas fue Verónica Costa, quien sufrió el jueves pasado un robo en el interior de su vivienda. El hecho se registró entre las 16.30 y 17.30, justo cuando se había ausentado. “Entraron por la ventana de enfrente, robaron el monitor de la computadora, el equipo de música, dos celulares. Se llevaron los cigarrillos y hasta unas masitas que habían quedado. Y también las llaves de mi casa. Así que ese día dormimos con el corazón en la boca. Mi marido pidió faltar al trabajo y por suerte pudo cambiar la cerradura”, contó la mujer.
En tanto, Pamela Sánchez Castaño relató que este domingo a la noche se encontraba en su casa en compañía de su hermana que la había ido a visitar, a quien le pidió si la podía acompañar a la vereda a fumarse un cigarrillo. “Abrí la puerta y había dos chicos intentando abrir mi auto. Cuando me vieron, se fueron corriendo. Cuando llegué a la vereda, ya no estaban”, describió.
Pero lamentablemente ese no fue el único episodio de inseguridad que sufrió en el último tiempo. Relató que hace un mes, aproximadamente, también le robaron. En esa oportunidad, los delincuentes ingresaron alrededor de las 16 por el ventanal del frente de su casa y le robaron “todo”. Incluso describió que había gente de mudanza al lado de su vivienda. “Se llevaron ropa mía y de mi nena, sábanas, almohadas, televisores, mantas, el DVD, la computadora”, precisó.
Si bien indicó que radicó la denuncia en la seccional correspondiente, advirtió que los mismos efectivos le dijeron que no se hiciera “ilusiones”.
Las sospechas
Al lado suyo, Elba Maumus dijo que ella vive sola y teme que le pase algo. “Si pasa algo, entra un tipo ¿qué hago? Empiezo a los gritos. Pero queremos vivir tranquilos y seguros”, confesó la señora.
“Acá en el barrio somos todos grandes. Soy corajuda, suelo levantarme en camisón, pero un día me van a pegar con un palo y me van a dejar tirada”, expresó. De inmediato, se sumaron todos sus vecinos, preocupados por si les llega a ocurrir algo a sus familiares.
Por otro lado, deslizaron sospechas sobre quiénes pueden ser los autores de los atracos. Es más, denunciaron que saben que, a escasos metros de sus casas, funciona un aguantadero.
Mayor
seguridad
Los vecinos también coincidieron en recalcar que ven a los efectivos policiales, pero de poco y nada sirve, ya que los ilícitos se siguen registrando. “Ellos -en referencia a los delincuentes- igualmente hacen una logística de movimiento total porque si la patrulla pasa, saben cuánto tarda de un punto al otro”, deslizó Juan Beracochea.
Respecto al accionar policial, todos destacaron que los efectivos acudieron rápido a sus domicilios, pero en algunos casos dijeron no haber contado con presencia de la Policía Científica.
Tras exponer la preocupante situación que atraviesan, exigieron más seguridad y patrullaje porque insistieron en que “es una seguidilla, que nos den un respiro por favor. No podemos estar tranquilos ni en nuestras casas”.
Convocaron así a las autoridades comunales y de las fuerzas de seguridad a que se acerquen a dialogar con ellos y escuchar su reclamo en busca de una solución.
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