La Ciudad

Tras un año complejo, el sector porcino mira con gran incertidumbre el escenario con vistas a 2017

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En diálogo con El Eco de Tandil, el docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unicén y asesor técnico a Aportan, Fabián Amanto, abordó la actualidad del sector porcino en la ciudad y proyectó un escenario de incertidumbre frente a lo que deparará el año por comenzar.

Lo cierto es que luego de un 2016 que buscó estabilidad frente a los cambios de gobierno, los productores alzaron su voz ante las políticas impulsadas por el Ejecutivo nacional, que contribuyó con el cierre de pequeños establecimientos.

Con el consumo en alza, la producción se mantiene. Sin embargo, la situación difiere en cada caso. “Aquel que pasó la tempestad podrá empezar el año que viene a recuperar un poco las hembras, invertir en las instalaciones. Pero hoy la rentabilidad es muy justa, con lo cual tampoco da para reinvertir mucho, seguro que no para ampliar el criadero”, repasó.

Al respecto Amanto indicó que la situación es de “mucha incertidumbre” y que predomina cierta confusión sobre qué hacer ante el eventual aumento del dólar.

“La producción porcina depende de los valores de sus principales insumos, que son el maíz y la soja, mientras que el resto de los componentes de la nutrición lo hacen productos importados (núcleos vitamínicos minerales, aminoácidos, calcio, fósforo)”, contextualizó.

Por lo tanto “tenemos tres componentes que no dependen de los valores nacionales sino internacionales”, entonces “vamos a depender mucho de lo que valga el dólar. Con este aumento ya los costos de producción sufrieron modificaciones”, enfatizó.

En ese sentido argumentó que “si los precios aumentan estamos en un negocio que veremos qué pasa. No creo que el precio de la carne suba”, pero si se incrementan los valores de los insumos “vamos a estar complicados”, advirtió.

En tanto, el asesor técnico de Aportan sumó otro aspecto al explicar que el precio de venta de la carne de cerdo “lo establece el valor del consumo”, es decir, según la demanda. En efecto, “si hay consumo, que en este momento está sostenido y en aumento, el precio se mantiene”, aunque reconoció que “sabemos que el valor de las carnes tampoco puede aumentar demasiado porque quedan fuera del alcance de la gente”.

En definitiva la producción depende de esos dos factores, el precio de los insumos por un lado y el precio del kilo de carne por otro.

Otros aspectos

Según el docente de la Facultad de Veterinarias en el sector porcino también se aplica una “fuerte presión impositiva”, lo cual genera una diferencia entre aquellos emprendimientos que trabajan en regla con aquellos que no.

“Los productores que trabajan en blanco, que tienen los criaderos declarados, tienen una carga impositiva muy alta y tenemos una competencia desleal”, enfatizó y agregó que en los más chicos esta circunstancia impacta de mayor manera.

Y remarcó que se ejerce competencia desleal contra “aquel productor que quiere hacer las cosas bien, ponerse en regla y necesita una guía de traslado para ir a matar a un frigorífico como corresponde”.

Así, los factores externos como el precio del dólar y los precios con valores internacionales de los insumos, y los internos que demandan un trabajo “más prolijo” para derribar la competencia desleal son los principales desafíos que afronta el sector.

“Gente en el camino”

En otro tramo de la entrevista el profesional se centró en el impacto que genera la importación de carne de cerdo que, sumado a la quita de las retenciones al maíz –principal insumo de la actividad- provocó que “muchos productores quedaran en el camino”.

En paralelo resaltó la ausencia de programas para que esos emprendedores continúen en la actividad, mejoren las instalaciones y su productividad o culminen el pago de créditos anteriores. “Creo que mucha gente quedó en el camino”, enfatizó.

En esa línea ratificó que “hubo cierre de criaderos” pero dijo desconocer en qué número, por lo que estimó que la recuperación llegará “cuando haya financiamiento para el sector”.

“Las inversiones son muy grandes y cuando la rentabilidad es baja no se puede ampliar o tener la misma cantidad de animales que tenía con los recursos internos”, evaluó.

Y para finalizar Amanto calculó que, si bien resulta muy complejo analizar el impacto por escalas, “al que venía produciendo de manera desorganizada tuvo que dejar la actividad y al que lo venía haciendo bien seguramente pasó la tempestad y sigue produciendo”.

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