La Ciudad

La cooperativa El Laurel transformó la fisonomía del arroyo Del Fuerte, en Villa Italia

Veinte integrantes de la cooperativa El Laurel limpiaron y desmalezaron unos quinientos metros del cauce y las márgenes del arroyo Del Fuerte, en el tramo entre Beiró y Basílico, que cruza Villa Italia y desemboca en el Langueyú. La jornada de trabajo, que se concretó el viernes, sorprendió gratamente a los vecinos, que valoraron la mejora ambiental y de seguridad en la zona.

A partir de un convenio con el Gobierno bonaerense, la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) debe mantener el cauce del arroyo y un metro de ribera desde ese lugar y por 5 mil metros lineales.

Si bien el equipo ya había limpiado este tramo, decidió regresar para ampliar el trabajo. “Parecía insignificante la tarea porque la verdad es que había mucha maleza”, contó Nicolás Carrillo, referente del Movimiento Evita y de la cooperativa.

“Tuvimos que retirar 50 árboles. No suena simpático decir que tuvimos que sacar árboles, pero estaban en el cauce y acumulaban basura”, describió. Además, explicó que el Municipio colaboró para trasladar la leña para colaborar con la Secretaría de Desarrollo Social.

“Además de la tarea que ya habíamos hecho de limpiar el cauce, desmalezar, hacer un metro de ribera, retirar los 50 árboles, limpiamos todo el barrio porque se había avanzado un metro pero faltaba. Tuvimos que contratar una máquina, que nos ayudó la cooperativa Falucho en eso, porque se hicieron viviendas recientemente y se arrojaron muchos escombros y tampoco podíamos terminar el trabajo si no los retirábamos”.

Concientización

Nicolás Carrillo reparó en la necesidad de hacer un trabajo de concientización en la población de Tandil, ya que cualquier tipo de basura que se arroja en las calles del centro entra a las bocas de tormenta, viaja por el entubamiento y termina en arroyo Langueyú.

En la desembocadura del entubamiento ingresa el agua que circula por las calles de Tandil y todo lo que ella arrastra. Por esa razón, luego de las lluvias deben levantar infinidad de bolsas y botellas. Además, en el agua encontraron motopartes, televisores, computadoras, animales muertos, gran cantidad de herramientas y hasta un baño químico.

“Es un trabajo de nunca acabar y parte del trabajo es la concientización, lograr que la gente no tire basura en la boca de tormenta”, destacó.

Trabajo artesanal

Las tareas, que desarrollará la cooperativa durante dos años, son artesanales, es decir, la realizan los integrantes del equipo con sus manos. “Es obra pública de pico y pala, que es intensiva en mano de obra. Con la plata del convenio, en vez de asociar a 20 personas, podríamos haber comprado o alquilado una máquina y que el trabajo lo hicieran una o dos personas. Pero es un momento en el que el problema central de la política y la economía es generar trabajo, entonces con los mismos montos se priorizó dar mucho trabajo”.

En definitiva, la Provincia tiene la responsabilidad de mantener los arroyos y delegó las tareas en la cooperativa a partir de un convenio, una experiencia que lleva tres meses. La contraprestación es de interés social, ya que la importancia es que el curso de agua esté saneado y que se convierta en un lugar seguro, además de disfrutarlo como espacio verde.

Como contrapartida, el Estado provincial brinda trabajo registrado a partir de la necesidad de sanear los cauces de agua, con beneficios de obra social, vacaciones, aguinaldo y los derechos que deben tener los trabajadores.

La mano de obra femenina

La mitad de los integrantes de la cooperativa es mujer. Con ropa de trabajo, machete en mano y mucha energía, Emilia Sosa cortaba la maleza que aparecía a su paso. En pleno mediodía y antes de compartir unas hamburguesas, el grupo avanzaba con muy buen ritmo y en armonía. Los resultados saltaban a la vista, con solo mirar el agua y las márgenes.

Como parte de la cooperativa, Emilia trabaja cuatro horas y media por día y cobra 6 mil pesos por mes por limpiar el arroyo. “Necesitaba un empleo en blanco y me gustó la idea de trabajar al aire libre. Es lindo”, comentó. Además confirmó que se sumaron jóvenes de 18 a 26 años que viven en la zona de Villa Aguirre.

Sobre la experiencia con los vecinos, contó que si bien no se sumaron a la limpieza, siempre les ofrecen usar el baño y agua fresca. Además les agradecen y los alientan a seguir con las tareas.

“Es un alivio que se limpie”

Luis Dro, vecino de Movediza al 400, se mostró sorprendido por la limpieza. “Es una buena obra lo que se está haciendo”, dijo, y alentó a la cooperativa que el viernes desembarcó en Villa Italia.

Sin embargo, sostuvo que “esto no se debería estar haciendo porque el entubamiento se concretó hasta Beiró pero, en su momento, se pagó hasta la Ruta 226, desembocaba en el otro arroyo. Se pagó hasta el Langueyú, en cuotas”.

Se mostró dolido porque en ese tramo no se concretó el entubamiento, pese a las promesas del por entonces intendente Julio Zanatelli y al cumplimiento de los contribuyentes. “Se paró la obra”, resumió. Además, confió que no tiene demasiadas esperanzas en que alguien pueda terminar el proyecto hasta el empalme con el Langueyú.

En cuanto a la relación del barrio con el cauce de agua, explicó que “el problema es la basura que tiran otros vecinos. Ahora está limpio pero habían tirado bolsas otros ‘buenos vecinos’. Además el montón de ratas que se juntan. El arroyo genera muchas ratas”.

Valoró la iniciativa de limpiar y los beneficios para el barrio, como la prevención de los delitos. Es que al estar despejada la zona, los delincuentes encuentran más obstáculos para ocultarse. “Para nosotros es un alivio que se limpie esto”, afirmó.

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