La Ciudad

En La Numancia piden soluciones por el deplorable estado del camino

Día a día, salir a trabajar se convierte en una odisea para los docentes de la escuela situada en el paraje La Numancia, al igual que para la unidad de transporte rural que traslada a los niños al establecimiento. De hecho, muchas veces el estado del camino es tan intransitable, que la combi se rompe y los chicos pasan días sin clases por no tener otra forma de llegar a la institución, situada a 60 kilómetros de la ciudad. Un día de lluvia, ni hablar.

Sin perder su sonrisa y optimismo, la directora de la escuela, Roxana Gentile explicó que poner en riesgo no sólo sus vehículos personales sino la integridad física para concurrir al establecimiento vale la pena cuando llegan y ven las caritas de sus alumnos, que hacen que todo eso quede atrás y se olviden que están “aislados” del resto del mundo.

 

Un peligro

 

Los reclamos vienen desde muchos años atrás, cuando el dinero para pavimentar el tramo de la Ruta Provincial 30 que va del cruce Scarminacci hasta Lobería había sido asegurado por el Gobierno provincial e incluido en el presupuesto. Sin embargo, en los planos figuran esos 60 kilómetros asfaltados, a pesar de que ese dinero nunca llegó y sólo 15 kilómetros fueron pavimentados.

Esos primeros 15 kilómetros desde el cruce Scarminacci hacia La Numancia fueron pavimentados muchos años atrás pero el asfalto está “todo roto, lleno de pozos”.

Ante el incesante reclamo de los vecinos de la zona, días atrás comenzaron a levantar ese asfalto de a tramos y repararlo.

“En este momento están avanzando con esa obra, están levantando ese asfalto roto y colocando pedregullo. Después vienen otros 25 kilómetros que son de tierra. Hace 6 meses que no vemos la máquina. Ese es un reclamo que queremos hacer porque La Numancia es una zona de muchas lomas, y eso hace que el agua corra y se hagan muchas cortadas en los caminos, tanto paralelamente como cruzándolo, entonces vas circulando y te encontrás con una zanja que cruza y que corta el camino. Son muy peligrosas”, advirtió.

Recordó que “antes llovía, pasaba la máquina de Vialidad que iban alisando y se solucionaba, pero la máquina siempre estaba dentro de algún campo y después de llover pasaba, y arreglaba, ahora hace más de 6 meses que la máquina no está”.

 

El petitorio

 

En ese contexto, la directora del establecimiento, contó que presentaron el reclamo a la Municipalidad y a la Cooperativa Vial en diversas oportunidades desde que comenzó a estar a cargo de la escuela tres años atrás.

“Se han planteado muchas situaciones relacionadas con el camino en estos tres años, he presentado durante este mismo año una nota formalmente con cantidad de firmas reclamando sobre el mismo tema en el mes de abril, pero no hubo respuestas”, aseguró.

Ahora tomaron la determinación de volver a hacer una presentación respondiendo a la inquietud de una vecina de la zona, que es productora agropecuaria y se acercó a la escuela para sugerir hacer un petitorio conjunto entre los vecinos y la institución para pedir el arreglo del camino.

“Productores de la zona de La Numancia y de La Pastora se han puesto en contacto porque tienen la misma problemática. Son caminos totalmente diferentes pero buscamos que el reclamo sea a nivel distrital, aunque el peor estado es el del camino de La Numancia, por la cantidad de kilómetros que hay de camino de tierra y la cantidad de tránsito que tiene, sobre todo de camiones”, expuso.

Y añadió que “como docentes al hablar con compañeros que van a otras escuelas rurales, sabemos que todos atravesamos caminos de tierra y en mal estado. Es una problemática en todo el distrito y tenemos compañeros de otras escuelas que han volcado, entonces no hay necesidad de llegar a ese extremo, a esa situación”.

En ese sentido, explicó que volvieron a tomar la posta del reclamo “escuchando el reclamo de una vecina, porque como escuela es también un centro comunitario. Es el referente que tiene el paraje como para hacer oír su voz a través de nosotros”.

“Ya hicimos el reclamo muchas veces pero lo vamos a hacer una vez más. Igualmente nunca lo habíamos hecho desde las distintas zonas del mismo partido. Entonces,  le presenté esta misma inquietud a mis compañeros, de varias escuelas, La Pesquería, La Pastora, la Escuela 38, cerca de La Pastora, el paraje El Destino, varias escuelas rurales como para que todas desde cada punto sean el núcleo de todos los vecinos y toda la gente que quiera acercarse, adherir a esta nota y firmar, podrán hacerlo”, indicó.

Posteriormente, juntarán todas las notas de cada zona y escuela y harán un petitorio general englobando todo para presentar en el Municipio solicitando una audiencia con algún representante de Vialidad Rural y de ser posible con el intendente Miguel Lunghi para intentar buscar una solución.

 

Garantes de la

educación

“En el caso puntual de La Numancia, sabiendo que esto es un reclamo que ya lleva demasiado tiempo, y que no solamente me pasa a mí que viajo todos los días y pongo en riesgo el vehículo y mi propia integridad sabiendo los caminos que transitamos, sino que es el recorrido que diariamente hacen los chicos para llegar a la escuela”, enfatizó.

Y llamó a tener en cuenta que “si nosotros somos garantes de la educación de los chicos, que ellos tengan el camino en condiciones para poder llegar a la escuela es fundamental. Si ese camino no es transitable ellos no pueden llegar a la escuela y no pueden recibir la educación que realmente debemos garantizar, es un derecho básico que no podemos coartar porque el camino no esté en condiciones”.

“Los productores también se suman a este pedido porque ellos dicen que a la hora de descargar su cereal o su ganado, si no tienen los impuestos pagos no lo pueden hacer, pero no tienen caminos en buen estado para movilizar su producción”, sostuvo.

 

Pedimos soluciones

 

Desde ese punto de vista, exigen “soluciones” y que si bien en su momento les dieron respuestas, fueron solamente “justificaciones” tales como que  el camino es “demasiado largo”, tiene “demasiado tránsito de camiones” o “se arregla y se rompe enseguida”  pero “en definitiva el camino está roto”.

En cuanto a la factibilidad de que en algún momento haya una solución permanente, como por ejemplo la pavimentación, afirmó que “la respuesta es siempre la falta de presupuesto porque es un trabajo de mucho dinero. Sería un sueño que algún día se pudiera asfaltar porque en realidad la Ruta 30 es provincial, es decir que el Municipio se hace cargo de algo que oficialmente no le corresponde, porque al ser provincial es la Provincia la que debe hacerse cargo del mantenimiento”.

“Se sabe que ese tramo de la ruta figura como pavimentada, pero en su momento alguien se robó ese dinero y nunca se hizo ese asfalto”, sostuvo.

Los primeros 15 kilómetros de pavimento que ahora se están arreglando, nunca habían recibido mantenimiento alguno y los baches “llegaban a ocupar todo el ancho de la calle”.

“Los grandes problemas de invierno son las cortadas por la lluvia y en verano los grandes colchones de tierra que se hacen. La semana pasada tuve una situación puntual porque al no llover por mucho tiempo, había mucha tierra y ese colchón de polvo te quita la visibilidad, entonces frené a dos metros de un camión. Es muy peligroso”, relató.

Además, hay “muchas piedras sueltas, hay que tener siempre mucho cuidado. Uno hace oídos a la comunidad, al derecho de nuestros chicos de ir a la escuela y a nuestra propia integridad, porque es un camino que lo hago todos los días, desde Tandil y es muy difícil. Queremos ser escuchados”.

“Se hace difícil mantener el nivel de asistencia”

 

La primaria de La Numancia es una escuela rural unitaria, por lo tanto Roxana Gentile es a la vez directora y docente de los seis grados. La matrícula es de 11 alumnos de la zona y también funciona el jardín de infantes dentro que cuenta con 6 niños. La maestra del jardín vive a 10 kilómetros de la institución.

“Soy la única maestra que viaja todos los días desde Tandil. En la escuela hay educación física, inglés y folclore. La única que va en su vehículo es la profesora de inglés Luisa De Bernardi, pero los demás profesores tratan de ir conmigo, porque no tienen autos en condiciones para llegar”, explicó.

Describió al camino como “muy lindo por las lomas que tiene, uno tiene la posibilidad de ver los distintos tonos de sembrados del campo, las arboledas, pero cuando uno dice La Numancia lo primero que te dicen es ´terrible el camino´. Es reconocido por el mal estado. La gente que va por primera vez me dice no puedo creer que hagas todos los días este recorrido. Parece que es lejísimo porque tenés que ir esquivando pozos y piedras”.

 

Un oasis

 

A pesar de las vicisitudes, expresó que las personas que trabajan en la escuela se comprometen tanto con la institución que “te dan ganas de ir igual”.

“La escuela es hermosa. Llegar ahí es como llegar a un oasis, en el sentido de que es muy linda, hay mucho compromiso de todos, y ese entusiasmo se contagia. Realmente si uno está ahí es porque tiene muchas ganas de estar porque es muy difícil llegar”, remarcó.

En tanto, hay una combi que recorre unos 62 kilómetros diarios yendo buscar a los chicos a sus hogares pero es muy frecuente que se rompa por el estado del camino. Sólo dos nenas viven al lado de la escuela, el resto va en combi.

“Hay una parte del camino que une La Numancia con Claraz, que pertenece a Necochea y está deteriorado al máximo, porque tiene piedras de punta que sobresalen y la combi se rompe muy seguido”, expuso.

Y lamentó que “se hace difícil mantener el nivel de asistencia, tratamos de compensar con tareas en el hogar, no es lo ideal pero es una forma de atacar el problema”.

Cuando se inauguró la escuela del barrio Arco Iris la directora anterior le entregó una carta a Scioli haciendo el mismo reclamo, pero “nunca tuvimos respuesta”.

La problemática de los camiones con sobrepeso

Gentile explicó que “la cantidad de tránsito también hace que el mantenimiento que se haga dure demasiado poco. Por eso es necesario que constantemente se esté arreglando, porque tiene mucho tránsito de camiones, que transportan cereales y animales y por las canteras de arcilla”.

Además, contó que en varias oportunidades ven camiones cuyo acoplado volcó porque “van muy cargados y además eligen ese camino porque no hay control de sobrepeso. No hay balanzas ni controles policiales, entonces elijen a propósito ir por ahí”.

“Estamos  totalmente aislados”, afirmó la directora de la escuela

 

Además del intransitable estado del camino, la escuela padece otros problemas que los mantienen alejados del resto de la ciudad.

“Una de las cosas que me enseñó estar en esta escuela es a ser perseverante”, confió Roxana Gentile.

Es que no sólo poseen teléfono fijo, ni semi público sino que tampoco hay señal de celular. Por supuesto que tampoco internet.

“Nosotros no entramos en este circuito en el cual supuestamente todas las escuelas de Tandil iban a tener internet”, lamentó.

Confió que su gran temor es que pase algo y no tener forma de comunicarse. No obstante, para prevenir cualquier situación de emergencia, la directora elaboró un

“protocolo de accidente”.

“Me imaginaba a 60 kilómetros de Tandil por un camino intransitable, sin teléfono, sin señal de internet,  se lastima un nene, soy maestra unitaria, no puedo ni siquiera hablar por teléfono con el padre porque no hay teléfono. Entonces armé un protocolo de accidente que presenté a inspección de enseñanza firmado por todos los padres”, indicó.

En el mismo planteó que si algo le ocurre a un niño “levanto al nene y me lo llevo en mi auto al hospital. Eso no se puede hacer, pero no tengo alternativa, entonces armé un protocolo firmado por los padres autorizando a hacer eso mientras la portera o la maestra de jardín sale a buscar señal para llamar a una ambulancia. Gracias a Dios nunca nos pasó, sólo una vez que la mamá justo estaba en la escuela el nene se cayó”.

“Pero puede pasar, es una escuela rural los nenes juegan afuera, entonces uno tiene que prevenir. Hay que caminar unos 600 metros para encontrar señal, a ese lugar nosotros lo llamamos el locutorio. Estamos totalmente aislados”, admitió.

Pero sostuvo que “no me enoja, pero no me voy a resignar ni voy a dejar de pedir porque hay cosas que no pueden esperar. Lamentablemente, parece que sólo se actúa cuando sucede algo grave. Pero yo voy a insistir hasta tener respuestas”.

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