La Ciudad

El temporal volvió a dejar graves secuelas en los barrios y los vecinos reclaman soluciones

Vecinos de los barrios La Unión y Villa Aguirre transitaron el día después del terrible temporal entre escobas, productos de limpieza, frío y desolación. Es que el agua en sus viviendas alcanzó, en algunos casos el metro de altura y muchas de sus pertenencias prácticamente se destruyeron. Resignados, volvieron a pedir al Municipio una solución definitiva, ya que cada vez que llueve se repite la misma pesadilla.

Las fuertes precipitaciones volvieron a dejar al desnudo las graves falencias de infraestructura y ocasionaron innumerables trastornos, no solo haciendo intransitables muchas arterias en distintos puntos de la ciudad, sino también de los hogares un lugar inhabitable.

Los vecinos se ayudaron entre ellos, las autoridades volvieron a responder tarde y las pérdidas, en algunos casos, son irrecuperables. Heladeras colocadas improvisadamente sobre cajones o sillas, colchones arriba de las mesas, muebles destruidos, barro por doquier y, una vez más, la angustia de tener que volver a empezar. Esa es la realidad de muchos tandilenses que tienen que sobrellevar como pueden las graves consecuencias de la falta de obras.

Juan Chávez vive en Urquiza 2051 junto a su familia, justo enfrente al arroyo Langueyú. Ayer a la mañana se encontraba limpiando el barro que había entrado a su casa. Vio el móvil de El Eco de Tandil y automáticamente dejó lo que estaba haciendo para mostrar el deplorable estado en el que habían quedado sus pertenencias.

“No pudimos parar el agua con nada. Queremos una solución, que el intendente Miguel Lunghi se ponga las pilas y resuelva el tema del arroyo. Además, necesitamos que nos den una mano porque tenemos todo mojado y materiales para poder levantar una pared para que no entre más el agua”, exigió el hombre.

La cuarta
inundación

Mientras tanto, describió que están “adentro del barro como los chanchos”, sumado a que se les estropearon todos los muebles y estaban tratando de hacer andar el lavarropas, que se había roto.

“Tenemos todos los muebles levantados porque el agua alcanzó los 60 centímetros. Es la cuarta vez que nos inundamos este año. Nadie se acercó, solo la gente que limpia el arroyo que vino a ver qué necesitábamos, nos trajeron lavandina y detergente, pero es gente común, como nosotros. De la Municipalidad no vino nadie”, afirmó Chávez.

“No se puede
vivir más así”

Mientras seguía contando la terrible situación que atraviesa junto a su familia en cada lluvia, Juan Chávez se dirigió a una pieza que construyó su hijo en el terreno del fondo para vivir, ya que estaba alquilando y no pudo costear más los gastos. Allí mostró las tristes secuelas de la fuerte tormenta y lamentó que “cada vez que llueve pasa lo mismo”.

“Uno se amarga porque trata de vivir bien y se te arruina todo. Ya no sabemos qué hacer. Pedimos que el Intendente se acerque porque anda por la escuela de El Molino y acá no viene. No existimos nosotros, y también somos gente.
Que venga y vea la situación que vivimos cuando el agua sube, porque no se puede vivir más así”, reconoció el hombre.

“Era todo
un desastre”

En el barrio La Unión, Martín Ramírez también sufrió las consecuencias de la fuerte tormenta, en su vivienda de Del Medio 1935.

“Estuvimos todos muy complicados acá y me ayudaron mucho los vecinos. Les doy las gracias porque yo estaba trabajando lejos, en el campo y, cuando vine, era todo un desastre”, describió.

En su casa, el agua superó los 50 centímetros de altura y tuvo que abrir el fondo para darle salida porque en un momento no se podía hacer nada. “Y esto pasa cada vez que llueve”, aseguró.

Por último, Ramírez contó que el intendente Miguel Lunghi había estado allí por la mañana, temprano, y aprovechó para decirle que la gente ya está cansada de esta situación. “Nos arreglan con un colchón, un litro de lavandina y listo, pero en la próxima lluvia va a volver a pasar lo mismo. Más que un colchón, faltan obras, cordón cuneta, alumbrado, limpieza. Necesitamos que se hagan las obras y que se mantengan”, reclamó.

La CTEP armará un depósito
para situaciones de urgencia

Por su parte, el referente del Movimiento Evita y la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) en Tandil, Nicolás Carrillo, compartió la radiografía de los barrios más afectados, según lo que habían podido recorrer entre el viernes y ayer, junto al resto de los integrantes del espacio. Anunció que van a armar un depósito para situaciones de urgencia en el obrador que recientemente inauguraron, en Pasteur 1680.

“Las tres zonas más críticas, al menos las que nosotros llegamos a abordar, fueron Pasteur, entre Darragueira y Labardén, donde hubo una inundación muy fuerte y el agua sobrepasó el metro; Urquiza y Muñiz, donde las familias perdieron muchas cosas; y Lavalle e Independencia, otra zona que se densificó mucho y los vecinos también se inundaron”, precisó.

Contó que, a raíz de ello, muchos se vieron obligados a autoevacuarse, porque cuando llegó la crecida del agua no les dio tiempo a nada. “En algunos casos quedó el padre de familia solo y se fue la mamá con los hijos. Ahora están empezando a reconstruirse porque se quedaron sin colchones, sin ropa y necesitan leña para calefaccionar y empezar a secar la vivienda”, advirtió Carrillo.

Concretamente, desde la CTEP detalló que se movieron “a través de donaciones”, ya que la gente les fue acercando “algunos colchones, ropa de bebé y adultos, artículos de limpieza, que fue lo prioritario. Y vamos a comprar agua y leña, también gracias a una donación, que vamos a estar acercando en el transcurso del día a los domicilios más necesitados”.

“Un alivio”

En el barrio La Unión, puntualmente, afirmó que se cruzaron con “el intendente Miguel Lunghi y el jefe de Gabinete Mario Civalleri. Nosotros ya les habíamos pasado direcciones de siete familias con pedidos concretos y justo cuando fuimos nos encontramos con ellos, que fueron con unas camionetas e hicieron entrega de los colchones”.

Reconoció que “fue un alivio que haya llegado ayuda del Municipio porque habíamos pedido colchones y no habíamos conseguido muchos. Realmente lo fue, porque las familias que los necesitaban estaban totalmente empapadas y no tenían para dormir, y recién están empezando a secar sus casas”.

El depósito

Por último, el referente del Movimiento Evita anunció que armarán un depósito en el obrador recientemente inaugurado en Pasteur al 1600 para situaciones de urgencia. “Lo que ya no podemos hacer es no tener un grupo de contingencia para cuando vuelva a ocurrir. Ayer, en Urquiza y Muñiz, sacamos a una señora de 75 años con el agua hasta la cintura, y nosotros no tenemos un bote ni herramientas de contingencia y tenemos que empezar a pensar en ese sentido. Así que la idea es poder armar un pequeño depósito con ropa, algún colchón y algo de limpieza para estar preparados”, finalizó.

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