La Ciudad

El edificio de la ATAD avanzó, pero ahora necesita una inyección económica que mantenga la ilusión

La Asociación Tandilense de Ayuda al Discapacitado (ATAD) abrió las puertas de la sede que está construyendo en el terreno de Brandsen y Brown. El edificio ya tomó forma. Con un enorme esfuerzo, lograron llegar hasta acá. Ahora necesitan una inyección económica o ideas para generar recursos y avanzar con la instalación de los servicios.

La institución tenía su sede en San Lorenzo al 522, pero el 11 de julio de 2006 sufrió un devastador incendio que la dejó en la calle. Tras los primeros días de crisis e incertidumbre, el Municipio les alquiló un espacio que si bien agradecen, no es el adecuado para trabajar con niños discapacitados y para el equipo docente y terapéutico. Por eso, un grupo de nobles personas comenzó a empujar para construir un nuevo edificio, que se convertirá también en la solución económica de la casa, debido a que habilitará las prestaciones a través de las obras sociales y prepagas.

En una recorrida por la obra, Liliana Adaro, exdocente e integrante de la comisión pro edificio; Fernanda Lumelli, la directora; y Laura Bianchi, presidenta de la asociación civil, presentaron a la comunidad los avances en este sueño y pidieron colaboración, además de ideas, para seguir adelante.

“Se hizo
muchísimo”

Con el techo y las aberturas colocadas, los integrantes de ATAD buscan avanzar con la instalación de los servicios de cloacas, agua, electricidad y gas, pero necesitan una inyección económica para que el sueño siga en marcha.

Por estos días aguardan poder sacar las chapas del frente de la esquina de Brandsen y Brown con el objetivo de hacer visible el edificio. “Queremos que la comunidad de Tandil vea todo lo que ayudó, porque si llegamos hasta acá es porque colaboró, está, existe. Se hizo muchísimo, pero también nos falta muchísimo”, contó Liliana Adaro.

Y agregó que “necesitamos dinero para comprar los materiales o materiales para poder seguir trabajando en la instalación de gas, agua, cloacas y electricidad, porque la mano de obra está. Esos son los a seguir. Necesitamos el dinero o ideas para juntar el dinero. Hicimos una reunión con todo el personal de ATAD, y coincidimos en que tenemos ganas de seguir poniendo el cuerpo y de pensar eventos. De hecho, ya hay algunos pensados para este año”.

Tienen los proyectos, los listados de los materiales y algunos presupuestos. Además, avanzaron con la elección del sistema de calefacción que será por caldera y el diseño del sistema.

El balance de 2016 fue muy bueno. Juntaron 400 mil pesos con los eventos que celebraron durante el año. “Es una cifra muy significativa, porque se sumó de a 10 mil, de a 5 mil pesos”, destacó Liliana Adaro, pero también confirmó que “se cortaron” esas donaciones un poco “más grandes” que recibieron en 2014 y 2015, que le imprimían ritmo al proyecto.

Además, después de los servicios, necesitarán pisos, revestimientos, grifería, sanitarios, las aberturas interiores, pintura y la mano de obra para las terminaciones. “Tenemos una donación de una empresa de Paraná que nos va a dar todos los muebles. El día que esté terminado, tenemos las mesas, sillas, armarios, escritorios”, valoró la integrante de la comisión pro edificio.

Los eventos

Para este año, ATAD está organizando algunos eventos destinados a reunir fondos. Una vez más, realizará el asado familiar en Gardey y un torneo de fútbol femenino en noviembre. “Hay cosas que ya están pautadas, pero es mucho tiempo el que falta para concretarlas, llevan muchísimo esfuerzo y mucha previa de ir y pedir donaciones. Sin embargo, por ahí juntamos 100 mil pesos, que es un montón de plata importante pero que puesto a comprar, alcanza para poco”, describió la exdocente.

Por eso, solicitaron a la comunidad que si alguien tiene una idea o contactos de gente que pueda dar una mano, los acerque. “Todo es bien recibido en este momento. Las ideas, oportunidades, sugerencias, brazos, todo viene bien porque hay que juntar dinero para estos materiales porque la mano de obra está”, reiteró.

El desgaste

Por otra parte, Liliana Adaro confió que con este parate en la obra “nos empezamos a bajonear todos. Empezamos a sentir que hicimos tanto esfuerzo, llegamos hasta acá y no queremos abandonar porque la institución se lo merece. El edificio sigue siendo la llave de la solución económica de la institución. Las obras sociales, con este edificio, van a poder pagar el beneficio que les brindamos a los alumnos. Las instalaciones tienen que cumplir requisitos que el edificio donde estamos no tiene. Le agradecemos muchísimo al Municipio que nos siga pagando ese alquiler porque de otra manera no estaríamos, pero cumple los requisitos mínimos e indispensables para estar habilitados”.

Hasta el momento, el único evento que tiene fecha es el asado de Gardey, que se realizará el domingo 11 de junio. “Implica mucha previa, hay mucho que conseguir y que trabajar. Seguimos teniendo familias geniales, y una de las mamás de ATAD tiene a su familia en Gardey y ellos son los que siempre colaboran. El año pasado nos criaron una vaquillona especialmente para nuestro almuerzo”, relató.

Por otro lado, tienen pendiente un remate de diferentes objetos que fueron donados. Ya establecieron un nuevo contacto con el Centro de Martilleros, que reflotará la idea y la tratará en la reunión de comisión directiva. La novedad es que lo realizarían en el edificio en construcción para que la gente lo pueda conocer.

“El año pasado vendimos las joyas de la abuela, porque teníamos donaciones. Por ejemplo, aquel cuadro que nos donó Milo Lockett que lo quisimos subastar y no pudimos, pero terminó siendo el premio de una rifa que nos dejó mucho más que lo que el cuadro valdría si lo fueran a comprar. Quien lo ganó, lo donó nuevamente a la institución, se lo llevó y prometió devolverlo cuando esté listo el edificio para que le quede a ATAD”, repasó.

En estos tiempos de estancamiento, el equipo atraviesa por momentos donde merman las energías. Por eso necesitan de un proyecto, de una inyección económica que les devuelva la iniciativa para seguir adelante. “Hoy la comisión pro edificio somos tres maestras jubiladas, tres padres y las docentes en actividad. La sensación es que si nos cansamos, el edificio queda así y ya hay mucho dinero”, concluyó Liliana Adaro.

Hay chicos en lista de espera

Hace más de un año, en otra entrevista con El Eco de Tandil, la directora Fernanda Lumelli se ilusionaba con comenzar el ciclo lectivo 2017 en la nueva casa de Brandsen y Brown. “Nuestras expectativas siguen siendo poder empezar acá. Ese es nuestro objetivo y nuestro sueño como institución, por lo cual vamos a seguir luchando”, confió.

Describió que las condiciones del espacio actual “no nos quitan ni el compromiso ni las ganas de trabajar en el edificio que estamos. ATAD sigue estando, aun en un edificio que no es el que nosotros queremos, pero seguimos laburando de la misma manera”.

En este momento tienen 114 alumnos en los dos turnos y 90 están integrados. “Tenemos ocho chicos en lista de espera aún hoy, en los primeros días de marzo. En realidad, van a ingresar, pero tenemos una sobrematrícula. Si es por los recursos humanos, no tendríamos que tomar a nadie más, tendríamos matrícula llena. Pero la idea es no dejar a nadie afuera, responder a la demanda. Lo que pasa es que la respuesta a la demanda significa que no somos escuchadas en nuestra demanda, porque más allá del edificio, hemos pedido nuevos cargos porque tenemos los niños para pedirlos, y desde 2007 no tenemos ningún nombramiento, es decir, ningún cargo nuevo en planta, cuando en realidad en 2007 nos habían dado un cargo”, explicó la directora.

Hoy el equipo de trabajo de ATAD está constituido por ocho docentes, un preceptor y un equipo técnico completo, integrado por un trabajador social, psicopedagoga, una terapista ocupacional, una quinesióloga, una psicóloga y una fonoaudióloga. No cuentan con auxiliares ni vicedirectora ni secretarios.

“Además de todo lo que significa la atención a los niños, está la cuestión administrativa a cumplir. Es complicado. Nos daría la matrícula para tener otro equipo técnico completo. Tampoco tenemos un espacio edilicio que nos permita ingresar a muchos más adultos, porque nos estamos chocando. No hay lugar”, advirtió.

Por otra parte, manifestó que “creemos absolutamente que, por la historia de la institución y de ATAD en Tandil, los chicos y los docentes que han trabajado, que trabajamos y que trabajarán en ATAD algún día, merecemos estar en este edificio en condiciones edilicias que estemos bien. No estamos pidiendo algo desorbitante. Estamos pidiendo algo que realmente creemos que nos corresponde, y no somos una escuela donde el Estado no tiene nada que ver con nosotros”.

Sellados a fuego

Tal vez, en el fragor de la campaña para juntar fondos y en la difusión del proyecto de tener una sede propia, muchas veces se olvida que ATAD está marcada a fuego. Su casa se la llevaron las llamas en 2006, en un hecho que conmocionó la ciudad, que causó dolor e impotencia.

Laura Bianchi, docente desde 1994 y presidenta de la asociación, reconoció que “ATAD es parte nuestra, es parte de nuestras vidas, parte de la familia” y agregó que “ver el edificio terminado es la ilusión de todas y por eso seguimos”.

En cuanto a la tragedia de esa tarde invernal en que las llamas se llevaron todo, contó que “el incendio es una imagen que nos queda a todas. Yo dentro de la institución soy integradora, no estoy siempre en ATAD sino en la escuela, y era un día que estábamos todas las integradoras reunidas. O sea que lo vivimos todas”.

Perder la casa fue “desolador. No puedo olvidar los primeros momentos, en los cuales queríamos recuperar todo, limpiar el mobiliario porque lo que no se había quemado, se había estropeado, se había ensuciado, se había tiznado todo. Hacía un frío terrible y nosotras estábamos lavando las cosas para ver qué podíamos recuperar. Ya a la otra semana estábamos en la Unión Cívica Radical, que nos había dado el lugar, y fue armar todo ahí y seguir. Ir a la casa y verla así, era duro”.

Hoy, a los papás que llegan para integrarse a ATAD les transmiten la historia del incendio y el sueño de recuperar su sede.

La economía,
un tema difícil

Por su parte, como exdocente Lilia Adaro reparó en que “la casa que teníamos, como institución cumplía con los requisitos que pedían las prepagas. Había un ingreso diferente y la casa era nuestra, y esto también nos permitía un movimiento distinto”.

Hoy ATAD atraviesa una situación económica complicada. Si bien el alquiler lo aporta el Municipio, los padres que pueden pagan una cuota de 140 pesos por mes y abonan el 15 por ciento de la matrícula. Además, perciben muy pocos recursos de las obras sociales y hacen eventos para solventar los gastos internos, como baratillos y ferias del plato.

Para cumplir con la educación y contención de los niños discapacitados de Tandil, a todas luces, el sacrificio es enorme.

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